El enojo es un buen caparazón que cubre y protege sentimientos más delicados y profundos como el dolor, la decepción, la culpa y hasta la vergüenza. Cuando la persona vive enojada por todo y con todos, utiliza una licencia emocional muy práctica porque se da el permiso de no sentir, ni confrontar los sentimientos que lo lastiman, lo hacen sentir frágil o vulnerable.

A pesar de contar con un lenguaje vasto y descriptivo cuando se trata de explicar lugares, cosas y situaciones que de alguna forma se pueden ver y sentir, el lenguaje se reduce mucho cuando uno tiene que expresar lo que siente.

La razón es muy sencilla. Cada persona siente lo que siente y no siempre es fácil expresarlo. Se da por hecho que el dolor es universal, porque es verdad toda persona ha sentido dolor en algún momento de su vida, sin embargo… no todos lo sienten igual.

Hay personas muy sensibles y articuladas que tienen gran capacidad para entender y expresar lo que sienten y por lo tanto les es más fácil sentir empatía por sus sentimientos y por los demás.

Sin embargo, hay personas que nunca pudieron expresar lo que sentían o no tuvieron una persona que los comprendiera por lo que no saben ni siquiera reconocer lo que sienten, mucho menos lo pueden expresar.

Tristemente los sentimientos que no se expresan buscan salida por algún otro canal. Así, el dolor que rompe el alma y se reprime, se convierte en enojo, depresión, angustia etc. o en algún otro sentir que la persona puede manejar más fácilmente sin que este le cause tanto conflicto.

Eso no quiere decir que vivir enojado o deprimido o con emociones descontroladas sea una buena forma de vivir. Lo único que quiere decir es que para estas personas es más fácil manejar el enojo que el dolor.

Todos los sentimientos son válidos y valiosos. Cada uno tiene el derecho de sentir todas y cada una de sus emociones. El problema no radica en sentir o en expresar lo que uno siente. La cuestión se complica cuando uno por no querer o no poder entender lo que siente, lo confunde y en lugar de reconocer su pena… ataca, lastima, humilla y desquita su malestar con otros con tal de no tomar responsabilidad de su sentir.

Cuando uno deja de pelear con sus sentimientos y acepta que, aunque su sentir sea doloroso, es válido. Entonces deja de buscar motivos para volcar su dolor transformándolo en enojo y causando problemas con los demás.

El enojo puede ser auténtico, pero generalmente es solo una fachada que cubre un dolor muy intenso que es delicado para manejar.

Es difícil elegir y controlar las emociones, pero al no hacer el trabajo necesario para reconocerlas y entenderlas, finalmente terminan gobernando de mala manera la forma de actuar y de pensar de uno.

La receta: Reconocer los sentimientos personales

Ingredientes:

  • Valor – fortaleza para resistir y entender lo que sucede internamente
  • Responsabilidad – conciencia y control emocional personal
  • Calma – dejar fluir las emociones sin tener que sentir culpa o vergüenza
  • Comprensión – reconocimiento de los sentimientos y respeto al sentir
  • Claridad – visión panorámica y objetiva de la realidad sin interpretaciones

Afirmación personal para entender los sentimientos:

Mis sentimientos son válidos y necesarios. Reconozco que no todo lo que siento es placentero y estoy en paz. Cuando me doy la oportunidad de sentir y expresar lo que siento, me libero y puedo sentir empatía por los demás. Soy responsable por mis acciones y mis palabras. Mis sentimientos no me controlan, ni me limitan. Mi ánimo depende de mi. Yo soy la única persona que puedo cambiar mi forma de actuar, pensar o sentir.

Como controlar mis sentimientos:

  1. Las emociones no se eligen, en cambio, se reconocen y se redirigen. Cada persona es responsable de su forma de actuar. No es justo culpar a otros por no querer confrontar la reacción ante las cosas que suceden.
  2. Aceptar nuestros sentimientos hace que el comportamiento sea más racional y ayuda a tener una vida emocionalmente sana y estable. Entre mayor sea la aceptación de los sentimientos mejor será el control propio.
  3. Prevenir el drama y la confrontación ayuda a controlar las emociones personales. Aprender a prevenir situaciones complicadas y personas difíciles, así como buscar el lado amable y positivo de lo que sucede ayuda a controlar efectivamente los sentimientos.

"Es válido sentir el sentimiento que tu cuerpo sienta, siempre y cuando no te conviertas en la emoción y que ésta te impulse lastimar a los demás. Reconoce, acepta y deja fluir todo lo que sientes".


Extraído de recetasparalavida.com