Es difícil estar en una relación que se desenvuelve en un campo minado lleno de "explosivos emocionales" que hacen peligrosa la comunicación. No se puede hablar ya que todo lo que se dice se convierte en un reproche o una lanza al corazón. A pesar de que uno quisiera entablar una plática, es prácticamente imposible, ya que las palabras provocan al otro y sacan lo peor en cada uno.

Cuando las relaciones no fluyen, se estancan, porque enfocan la atención en lo que está mal, lo que no sirve y lo que crea conflicto. Las personas quedan enganchadas con el lado negativo de las personalidades, lo cual no sólo lastima la relación, sino que además cada individuo queda afectado, creando un deterioro físico y emocional.

Sentirse incómodo, incomprendido o fuera de lugar al estar con personas que por algún motivo comparten ese malestar sutil y muto, es algo que sofoca la comunicación. Entonces el sentimiento de abandono, enojo, injusticia, promueve un vacío en el alma y distancia a todos. Se desarrolla una lucha cruel y una necesidad de tener que protegerse. Sin querer, se endurece el corazón, se promueve la tristeza y hay un aumento de resentimiento.

Para que uno pueda fluir debe de ser capaz de no tomar los comentarios o las acciones de los demás como un ataque personal, aunque esa parezca su intención inicial. No fluir, es quedarse enganchado con el lado negativo personal y de los otros también.

Es muy fácil decir "no te enojes, ni te enganches, ya sabes como son, deja que ellos hablen y tú no te ofendas"… ¿pero cómo no te vas a ofender cuando te están lastimando, agrediendo, ignorando y maltratando?

En realidad, las personas no ofenden, ni maltratan a nadie personalmente. Ellos son lo que son y seguro también tienen sus problemas, intereses y limitaciones. Hay que encontrar un poco de imparcialidad y madurez para no quedar enganchado con un objeto o un diálogo destructivo. Es necesario tomar distancia, sin recoger la mala onda de lo que otros dicen o hacen para poder comunicarse efectivamente sin ser ofendido.

Fluir es aceptarse a uno mismo y a los otros con sus propios conflictos, dificultades e incoherencias. Cuando las dos personas fluyen en una relación, se tiene la sensación de total aceptación y de interés genuino por disfrutar el presente y explorar juntos el futuro.

Fluir es una de las sensaciones más gratificantes, porque quita la necesidad de fingir o de pretender mostrar una imagen distinta a la naturaleza propia.

Cuando uno tiene sana su autoestima, eso posibilita poder fluir, porque hace posible un encuentro real, sincero, transparente y fértil. El interés, reconocimiento y aceptación sin reservas de la otra persona son el espejo de la sana autoestima. Aceptarse sin reservas permite querer a otros, también.

La receta: Fluir en las relaciones

Ingredientes:

  • Amor propio – aceptarse incondicionalmente sin exponerse a la aprobación o la crítica de otros
  • Límites emocionales – no involucrarse emocionalmente en la comunicación
  • Desvergüenza – poder ver la situación fríamente y utilizar el sentido del humor
  • Perspectiva – analizar el encuentro como un acto casual sin darle tanta importancia
  • Ligereza – poder desligarse del maltrato y las riñas, sin culpa y con prontitud

Afirmación positiva para fluir en relaciones difíciles:

Soy una persona valiosa, independiente y tengo confianza. Me respeto y puedo respetar a los demás. Reconozco que hay diversos carácteres personales, algunos dominantes, agresivos, pasivos y otros más cálidos y simpáticos, todos igual de valiosos. Puedo dejar fluir las conversaciones sin sentir que me están atacando. Cada uno tiene el derecho de ser y de expresar sus sentimientos. Puedo resistir un mal rato y lo puedo soltar en el momento en que me alejo.

Como fluir efectivamente:

  1. Fluir es compartir la plenitud del ser con otra persona. Cuando se acepta la diversidad de temperamentos, ideas y perspectivas sin necesidad de controlar la plática, entonces se puede fluir y se reafirma el derecho de ser, sin fingir y eso promueve el poder para respetarse mutuamente.
  2. La compatibilidad entre personas no consiste en ser perfectos. Sino que radica en ser altamente respetuosos e inclusivos. Esta compatibilidad es posible cuando uno puede ser honesto y auténtico y se busca la armonía en lugar de engancharse en las diferencias.
  3. Redirigir la energía negativa y enfocarse en las características positivas crea puentes nobles de comunicación. Cuando uno tiene buena disposición e interés es posible enfocar la atención hacia aspectos más constructivos a pesar de que la relación sea difícil y complicada.

"Aprender a fluir aun en situaciones adversas, multiplica las posibilidades para comunicarse mejor incluso con gente difícil y promueve el sentimiento de bienestar personal".


Extraído de recetasparalavida.com