Es poco común saber que las personas se encuentren completamente satisfechas con lo que tienen. Ya sea que quisieran tener más dinero, un mejor trabajo, una pareja más comprensiva, romántica, detallista etc., un cuerpo mas esbelto, o simplemente, ser famosos, queridos, en fin… al final del día, no hay tantas personas felices con lo que tienen.

Para muchos es una cuestión de "justica", insisten que trabajan mucho y tienen poco. Otros aseguran que no tienen lo que se merecen y otros, a pesar de tener casi todo lo que quieren, aun sienten que les falta justo aquello que no tienen y deberían tener.

Con el paso de los años, una persona sensata y madura aprende a reconocer que es imposible tener absolutamente todo lo que quisiera. El tiempo ayuda a entender que parte de la condición humana es tener carencias, las cuales se traducen en aspiraciones y en sueños, los cuales impulsan a buscar más y a ser mejor.

No tener todo lo que uno quiere, de hecho no es tan malo como parece...

Si se tiene todo lo que se quiere entonces, primero, se puede perder el interés para seguir luchando y poder superarse. Segundo, deja de valorar lo que se obtuvo con esfuerzo y trabajo porque ya se tiene y no necesita más. Tercero y más importante, se le quita la chispa a la vida, el deseo, la ilusión y la magia por descubrir algo nuevo, algo que no se tiene y no se conoce.

Más importante que tener todo lo que se quiere, quizá el punto es saber dónde uno está situado en cuanto a la perspectiva de su vida, entender qué tipo de persona es, cuáles son las limitaciones, las fortalezas y qué necesita para crecer y ser mejor.

Aprender a balancear la vida, conocer la realidad entendiendo las expectativas que se tiene, y así poder trabajar, luchar y entender las contradicciones y las paradojas de la naturaleza.

Hay que tener claridad en el alma y en la mente, para poder agradecer lo que se tiene. Ser generoso, compartir y, sobretodo, valorar las bendiciones que se posee.

Entonces, en lugar de preguntarse por qué no se tiene todo lo que se quiere, mejor sería la pregunta ¿cómo podrías sentir que tu vida está completa?

Si la respuesta depende de lo que otras personas te den, digan o hagan por ti, eso es muy peligroso, ya que tu vida estará llena de desilusión, carencias, envida, lamentaciones y perderás el control. Pero si la respuesta depende de todo lo que tú puedes hacer, trabajar, luchar, etc., entonces tu vida te pertenece, las oportunidades te llegaran y siempre serás dueño de tu destino.

Tus carencias serán tus mejores motores para buscar lo que quieres.

La receta: Gratitud para sentir satisfacción

Ingredientes

  • Reconocimiento – conciencia plena de la realidad sin justificaciones ni ajustes
  • Agradecimiento – validación con alegría y respeto por lo que se tiene
  • Pensamientos positivos – edición y enfoque para encontrar lo bueno, lo positivo y lo bonito
  • Confianza – fe y convencimiento que las cosas tienen su razón de ser
  • Flexibilidad – capacidad de adaptarse y superarse

Afirmación positiva

Tengo una vida plena. Agradezco mis bendiciones, mis logros y todo lo bueno que tengo. Reconozco que mis carencias me inspiran, me confrontan con mis dudas y me motivan a superarme. Me enfoco en lo bueno y en lo positivo. Acepto mis retos con dignidad. Me considero una persona afortunada por tener la posibilidad de controlar mis emociones y mis reacciones. Mi vida es completa.

La persona agradecida reconoce que:

  1. La gratitud debe ser incondicional y comprensiva. El agradecimiento involucra el sentimiento de gratitud y de satisfacción aún cuando no se tiene todo lo que se desea. La gratitud no es condicional ni limitada.
  2. Las acciones positivas, crean resultados positivos. Cuando se pone la atención en los aspectos positivos, las carencias se diluyen y la calidad de vida mejora.
  3. Aprender a transformar las carencias en motivaciones para luchar. Hay que tener creatividad e inteligencia para poder darle la vuelta al vacío que crean las carencias y encontrar algo productivo y efectivo para sobreponerse al malestar.

"La satisfacción y la felicidad de la vida se dan cuando uno puede sentir gratitud sincera por sus bendiciones y sus carencias. Por tener una vida completa".