2020 entra a su recta final, entre empujones, jalones y los últimos instantes de lucha, este año está llegando a su cierre. Fue un año complejo, con grandes cambios, muchos fueron forzados, pero se hicieron y sobreviviremos.

Un período difícil para muchos, tiempo de ajustes, renovaciones y cierre de ciclos. Personas aseguran haber vivido un año sin gloria, mientras otros insisten que fue el año que despertó a la humanidad.

Cada uno tiene su historia y tuvo la oportunidad de confrontar la realidad en carne propia, en general este año se destacó por el número de retos individuales y grupales que se tuvieron que superar.

Las circunstancias no dieron opciones para elegir quién asumiría el reto del COVID-19, esto fue una imposición mundial que afectó a la humanidad en su totalidad.

La cuestión no radica en entender por qué surgió la pandemia o qué se pudo hacer y no se hizo para controlarla en una forma más eficiente. Esa es una cuestión sobre la cual nadie tiene control.

Por salud mental será mejor suponer que cada uno en sus respectivos ámbitos profesionales y personales hizo lo mejor que pudo con los recursos que tenía.

De nada sirve encontrar culpables, estar deprimidos, o decepcionados. Tampoco se debería liberar el enojo que frustra e irrita, ya que lejos de mejorar la actitud y el bienestar personal, empeora todo lo que se encuentra cerca.

Ahora, a semanas de cerrar el año, sería sano retomar el diálogo personal y escribir una nueva “receta para la vida” con los ingredientes que necesitaremos para tener una mejor vida.

Para lograr esta receta será necesario tomar lo bueno y lo malo que sucedió, mezclarlo con lo que se tuvo que cambiar para adaptarse a la nueva realidad e integrar algunos nuevos ingredientes que puedan aportar un nuevo sabor, más nutritivo y alentador para así, poder compartir esta deliciosa receta con las nuevas generaciones.

Este año no se va a olvidar fácilmente. Pero no debemos cargarlo a cuestas, ni tomarlo como un castigo, un paréntesis, o como un mal año. Es importante terminar este ciclo con esperanza y optimismo.

Para progresar, sanar e iniciar un mejor año, se tiene que cambiar los aspectos negativos y dolorosos vividos, en cuestiones positivas y constructivas, desarrollar el potencial humano que muchos descubrieron que tenían dentro y no sabían. Y, además, sería bueno transformar el sufrimiento en logros personales, despojarse de la culpa renovándose con oportunidades para cambiar, y combatir la incertidumbre con la responsabilidad personal.

Para tener un mejor año nuevo hay que encontrar una nueva razón para vivir la vida y hay que querer vivir para poder disfrutarla.

Quizás uno de los legados más grandes de este 2020 sea el hecho de haber redescubierto la fortaleza inquebrantable del espíritu humano, para sobrevivir y crecer aun en tiempos de crisis y tragedia.

La receta: Un nuevo año

Ingredientes:

  • Optimismo – actitud positiva, realista y con fe y esperanza para progresar
  • Responsabilidad – compromiso y obligación personal para aportar soluciones y cuidados
  • Gratitud – humildad y agradecimiento por lo que se tiene y por el regalo para vivir
  • Fortaleza – valor para enfrentar las adversidades con dignidad y superarlas
  • Decisión – determinación para elegir tener una buena vida y quererla disfrutar

Afirmación positiva para cerrar el año con optimismo:

Tengo el poder para elegir lo que quiero en mi vida, cómo debo pensar y qué quiero ser. Las circunstancias no me determinan, no me limitan y tampoco me controlan, ese es mi poder y mi responsabilidad. Elijo encontrar lo bueno, lo positivo y lo alentador en lo que me sucede. Tengo la posibilidad de cambiar mi actitud y mejorar la forma como reacciono ante lo que me sucede. Sobreviví un año difícil, tengo la fortaleza para iniciar un nuevo año con esperanza y optimismo.

Como sacar lo mejor de la vida:

  1. Mantenerse ocupado, buscar cómo ayudar a otros o tener algún trabajo, ayuda a dirigir la atención en una dirección positiva y constructiva. Una mente ocupada ayuda a encontrar razones para seguir creciendo y/o poder sobrevivir tiempos difíciles.
  2. Cuidar y mantener las relaciones significativas promueve el bienestar emocional y ayuda a tener una actitud empática hacia la vida.  El amor, las relaciones personales sólidas y las vivencias profundas, ayudan a encontrar un nuevo sentido a la vida cuando la realidad es dificultosa.
  3. Cambiar y superarse a pesar del sufrimiento y de la imposibilidad de modificar el destino es un logro que trasciende al éxito personal. Cuando la persona puede superarse a pesar de sus limitaciones, su vida se transforma y obtiene el preciado mérito de vivir en plenitud con armonía y satisfacción íntima.

"Cuando aprovechamos los momentos que la vida ofrece, aunque estos no sean los más deseados, podemos hacer paz con nuestro pasado y tener un mejor futuro".


Extraído de recetasparalavida.com