Para muchos, las oportunidades perdidas son una forma de auto sabotaje, porque roban paz interna y torturan sin compasión. Frases como "si hubiera", "por qué no dije", "por qué no traté", "me fui sin decir lo que quería", etc. son unos cuantos ejemplos de algunas de las ocasiones en las que se pudo hacer algo y, sin embargo, no se hizo.

Desperdiciar una oportunidad es fallarse a uno mismo. Uno nunca sabe si habrá otra ocasión para hablar, ir, actuar y/o aprovechar la posibilidad que se tuvo en ese momento.

A pesar de que existen muchas nuevas oportunidades, es difícil garantizar que las cosas se podrán dar exactamente como se dieron la primera ocasión. El pensar que otro día o en otro momento se tendrá la misma oportunidad, es confiar en una realidad que no existe o pretender que uno tiene el control de la vida y puede disponer de ella a su conveniencia.

Cada momento que pasa es único y valioso. Lo que no se hizo, no se dijo o no se dio, es una oportunidad perdida que se acumula en la carga de la conciencia que cada uno lleva.

Uno puede perder oportunidades ya sea porque no se dio cuenta de que existía esa posibilidad, porque no estuvo consciente de la importancia de ese momento o porque no se tuvo el valor necesario para aprovechar lo que tenía en frente.

La realidad es que la vida no espera, ni juega a los favoritos. Lo que no se hace cuando se tiene oportunidad, no se hizo.

Cuando otro toma la iniciativa y hace por él lo que uno quizá no pudo aprovechar, entonces queda claro, deja de ser una oportunidad personal para convertirse en la oportunidad del que la aprovecha.

Toda persona tiene una misión en su vida, para lograrla, el universo provee con las oportunidades y las personas adecuadas para que esta misión se pueda realizar. Cada relación, trabajo, interacción, u oportunidad, de alguna manera se encuentra orquestada para que la persona que toma el riesgo y aprovecha dicha oportunidad, pueda fortalecer y perfeccionar su carácter. Para finalmente cumplir con su misión.

¿Te gustaría volver al pasado y cambiar algo que dejaste de hacer? ¿Te arrepientes de no haber aprovechado las oportunidades que perdiste?

No hay manera de volver el tiempo atrás. Tampoco se puede olvidar los momentos desperdiciados. Las oportunidades son fugaces, hay que tomarlas cuando se presentan.

Las oportunidades desperdiciadas traen remordimientos, nostalgia y culpa. Mejor dejar el miedo, la desidia y la ilusión de que uno vive para siempre, así como dejar de pensar en el beneficio inmediato o egoísta, y reconocer que lo que se deja de hacer es una pérdida que no se recupera fácilmente.

Cuando se toma la responsabilidad de las consecuencias y se reconoce el impacto de los comportamientos, se concientiza que uno siempre puede hacer la diferencia cuando aprovecha esa oportunidad que se le presenta.

La receta: Aprovechar las oportunidades

Ingredientes:

  • Atención – estar presente y observar todo lo que sucede.
  • Conciencia – responsabilidad por las acciones y las consecuencias que pudieran suceder
  • Fortaleza – valor para atreverse a tomar la oportunidad a pesar del miedo y la duda
  • Confianza – reconocer que las oportunidades son buenas y siempre ayudan
  • Decisión – iniciativa e intención de aprovechar todo lo que llegue

Afirmación positiva para aprovechar las oportunidades:

Las oportunidades son regalos que me ofrece la vida, cuando las aprovecho, éstas siempre me responden y me benefician. Reconozco que las oportunidades son fugaces y si no las aprovecho se pierden. Tengo el valor para atreverme a decir y actuar lo que mi corazón siente. Vivo en armonía con el universo y reconozco que hay que aprovechar cada momento que llega.

Cómo aprovechar las oportunidades:

  1. Las oportunidades llegan sin avisar y no esperan. Hay que ser más receptivo y estar muy alerta a todo lo que sucede, ya que hay veces que hasta las mismas oportunidades se esconden y es difícil poderlas reconocer.
  2. Dejar ir una buena oportunidad es una gran pérdida. Ser valiente para superar el miedo, la vergüenza y la desidia, cuando uno lo hace, surge un despertar espiritual que abre posibilidades y mejora todo tipo de relaciones.
  3. Aprovechar las oportunidades otorga paz, armonía y ayuda a darle sabor a la misión de la vida personal. La vida está llena de lecciones, aprenderlas y utilizarlas forja el carácter personal, nutre la autoestima y mejora la calidad de vida.

"Las oportunidades son citas personales con el destino, aprovecharlas es una elección personal".


Extraído de recetasparalavida.com