Uno pasa mucho tiempo tratando de buscar, cubrir, cambiar lo que no le gusta de sí mismo, que sin querer se olvida que más allá de los defectos y de su autocrítica, existe una persona con una esencia y misión única e irremplazable con una razón valiosa y algo para aportar.

Desde luego que es bueno aspirar a ser la mejor versión de uno mismo. Es importante instruirse y buscar nuevas formas para crecer y mejorar, pero este trabajo personal no tiene validez cuando uno no puede reconocer antes el valor propio que tiene y es capaz de encontrar la chispa que lo hace brillar y lo distingue de los demás.

¿Por qué uno quisiera ser como otros? ¿Por qué no reconocer primero lo que es, o lo que debe ser? ¿Es importante cambiar para ser aceptado e incluido en ciertos grupos y negar la esencia personal? ¿Por qué temer a conocerse y valorarse antes de buscar un cambio radical?

Siempre hay tiempo para cambiar, pero para buscar ese cambio que año con año se busca, sería conveniente iniciar aceptándose y respetándose primero.

El mundo no ocupa réplicas o imitaciones, lo que busca son las "piezas originales". Personas que, a pesar de sus imperfecciones y sus locuras, sean auténticas y valoren su esencia y sus diferencias.

Personas que sepan reconocerse a sí mismas por lo que son. Que sean capaces de apreciar su personalidad y sus talentos. Personas que puedan conservar su carácter y puedan compartir sus virtudes con generosidad.

Hay personas que irradian alegría y felicidad, así como hay otras que despiertan sentimientos de enojo, incomodidad y malestar. Cuántas personas existen que nos inspiran a ser mejores, y cuántas otras te hacen ser mejores sólo con el simple hecho de estar cerca de uno.

Es una locura y una verdadera pérdida tener la necesidad de cambiar porque no se es feliz con uno mismo. Sólo estar en búsqueda de los errores y las carencias, sin valorar primero lo que se tiene y todo lo que se puede pulir. ¿Por qué querer cambiar si ni siquiera se conoce bien quién se es y qué se es capaz de ser?

El valor de la persona comienza en el momento en que se puede contemplar y entender lo que cada uno podría llegar ser. Lo que debería ser y sobre todo, cuando se reconoce su esencia natural. Entonces uno puede entender adónde ir y qué hacer con lo que se tiene.

El problema de buscar el cambio sin reconocer el valor propio es que se imponen cosas que no son naturales y que crean tensión. Para eliminar este conflicto y minimizar la lucha personal, hay que partir del punto que uno ya es suficiente y tiene lo que se necesita para ser feliz.

Para lograrlo hay que fortalecer los aspectos positivos y naturales y aprender a quererse como uno es para después ver que se tiene que mejorar.

La receta: Amándose a uno mismo

Ingredientes:

  • Amor propio – reconocer el valor y la esencia personal
  • Determinación – compromiso para ser la mejor versión de uno mismo e inspirar a los demás
  • Sinceridad – objetividad y franqueza para aceptar las virtudes y los defectos personales
  • Actitud positiva – buscar las cosas buenas, enfocar la atención en lo existente
  • Generosidad – compartir con gusto y cariño los talentos y las habilidades que se tienen

Afirmación positiva para aprender a quererte:

Yo soy una persona única, valiosa y tengo una misión especial. Tengo lo que necesito para ser feliz y poder disfrutar mi vida. Antes de buscar lo que no me gusta y querer cambiar, aprendo a reconocer mis talentos y mis fortalezas ya que estas me ayudan y me acompañan en mi camino. Cuando valoro lo que soy, puedo ajustar mi visión y cambiar lo que me molesta con más facilidad.

Como amarse sin ser insoportablemente egoísta:

  1. Antes de querer cambiar hay que aprender a amar la esencia de uno. Para saber qué quieres ser, tienes que saber qué tienes dentro. Reconocer la chispa divina y especial que te distingue y te hace ser único. 
  2. El cambio es bueno y recomendable, y cuando es algo natural complementa la naturaleza personal. Los cambios que apoyan y fortalecen los aspectos positivos de la persona siempre son más fáciles, duraderos y reales, ya que no se imponen ni crean conflictos internos.
  3. Es tu obligación ser la mejor versión de ti mismo y disfrutar cada momento de la vida. Cada uno debe de buscar la excelencia en su persona y desarrollar todas sus habilidades, trabajar en sus defectos y crecer.

"Cuando aprendes a valorar e integrar los aspectos de tu carácter, el universo conspira para ayudarte a que seas feliz con lo que tienes y disfrutes lo que puedes llegar a ser".


Extraído de recetasparalavida.com