Hacer lo correcto cuando el mundo es testigo del comportamiento, además de ser una acción esperada, también constituye la base del comportamiento socialmente aceptado. Con cada acción correcta, debida, aceptada y acertada, se adquiere un sentimiento de bienestar que nutre al alma.

Pero… ¿qué pasa cuando uno tiene la opción de actuar sin que nadie lo vea?

Actuar correctamente, hacer sacrificios y quizás, hasta perder algunas buenas oportunidades, sólo por hacer lo correcto. Esta manera de ser es una cuestión de integridad y de paz emocional que no tiene precio y cuando se es íntegro, nunca se negocia esta cualidad.

Sin embargo, ¿qué pasaría si se presentara la posibilidad de hacer algo indebido, ilegal, injusto o incluso algo grandioso y excepcional en el anonimato? ¿Si no existiera la posibilidad de que alguien pudiese reconocer la buena o mala acción, sería tan simple hacerlo de todas maneras?

Actuar sin conveniencia, ayudar a las personas y ser “de una sola pieza”, no debería considerarse una acción heroica. Los aplausos y los reconocimientos sólo nutren el ego personal, sin embargo, cuando se actúa y se hace lo correcto a pesar de que nadie vea, se alimenta la autoestima y se obtiene una satisfacción única que no requiere de halagos ni de levantar hasta las nubes a la persona que actúa debidamente.

La integridad es una cuestión sencilla y clara, o se tiene integridad, o no. Es difícil tener un doble estándar cuando se trata de la manera de actuar, ya que al final del día, con la única persona que uno debe y tiene que quedar bien, es con uno mismo.

Cuantas personas cuando están en público, actúan como gente digna, agradable y bondadosa, pero cuando nadie las ve… hacen de las suyas, asegurando que nadie sepa lo que hicieron.

El sentimiento interno que causa el malestar y la culpa que se carga cuando se hace algo no debido, para unos es un tormento que no los deja vivir; para otros, es una excusa para actuar sin conciencia, aludiendo que no importa lo que hacen, ya que nadie lo sabe.

Ser íntegro implica no actuar por instinto y estar consciente en cada momento del impacto de las acciones personales. Uno debe de ser igual cuando lo observan que cuando la puerta está cerrada y nade puede ver.

Es difícil entender los motivos por los cuales cada persona actúa. Algunas personas necesitan el reconocimiento y la validación de otros para hacer lo correcto, otras no requieren de ese aplauso, pero solo actúan debidamente con las personas que ellos consideran importantes o si su acción les va a servir de algo más en un futuro, otras no tienen vergüenza y actúan como les conviene, sin pensar en el impacto de sus acciones.

La receta: La integridad

Ingredientes:

  • Honestidad – claridad y sinceridad con uno mismo y con el universo
  • Responsabilidad – compromiso moral y obligación personal de actuar debidamente
  • Determinación – acciones diarias que nutren la forma positiva y honrada de actuar
  • Conciencia – reconocer la importancia del bienestar personal
  • Convicción – valores morales y elección personal de actuar correctamente siempre

Afirmación Positiva para ser una persona íntegra:

Hoy me declaro una persona libre, con el poder de elegir mis acciones, sin necesitar que nadie reconozca lo que hago. Actuó con integridad y reconozco que hacer lo correcto es una cuestión de dignidad y compromiso personal. Vivo en paz con mis pensamientos y sé que no hago nada de lo que me pueda arrepentir o que me pueda perjudicar. Agradezco las oportunidades que ponen a prueba mi integridad y me fortalecen. Hacer lo correcto me da placer y alegría.

Como se nutre la integridad:

  1. Ser íntegro en todo momento es una elección que se hace en cada instante, todos los días. Hacer lo correcto a pesar de las circunstancias define y fortalece la imagen propia, otorga paz, tranquilidad y sobre todo da un sentimiento de congruencia y lealtad con uno mismo.

  2. Toda persona tiene el poder de elegir cómo quiere actuar. Uno puede ser la persona más corrupta en las mejores circunstancias o la persona más integra en las peores condiciones, la elección es personal y no depende de dónde y con quién uno se encuentre.

  3. Ser integro, es ser una persona completa. Quien actúa correctamente, humildemente, en silencio y con gusto, tiene un entendimiento más profundo de la vida, ya que no solo está vivo, sino que, además, perfecciona su carácter y mejora su calidad de vida constantemente.

Nunca te puedes equivocar cuando haces lo correcto”.