Recetas para la vida©

Engañarse a uno mismo buscando razones y justificaciones que apoyen una explicación mas allá de la simple realidad, en ocasiones complica, enajena y aparta a las personas de muchas situaciones que en sí, no requieren de explicación alguna. Bien dicen los grandes sabios de la Torá: Nada más bello que la verdad, sin etiquetas Maamidó al haemet ‘institúyelo en la verdad’.

La realidad y la verdad son dos ingredientes que van juntos y si los combinas con sensatez logras tener una vida plena, libre de complicaciones y finalmente con claridad y felicidad.

Con tanta información disponible y de tan fácil acceso, es común que algunas personas se lleguen a sentir abrumadas, se pierdan o se confundan. Uno podría pensar que todo lo conoce y lo que no, lo investiga y lo aprende sin problema. Situaciones sencillas se tornan en oportunidades para analizar, interpretar y hasta para darle una connotación sofisticada. Sin querer, acciones insignificantes y triviales se convierten en eventos especiales para poderlos analizar y darles un tono un más complejo de lo que realmente son. Es probable que la vida no sea ni tan complicada ni requiera de tanta explicación como la que se le está dando.

Hay veces que simplemente lo que pasa, es, así, tan claro como es, sin una razón, sin necesidad de interpretar o analizar. De hecho la vida es más sencilla de lo que parece, sobre todo cuando se le deja fluir, y además se puede aprender a disfrutar lo que sucede sin tener que buscar una razón o explicación más allá de lo que es.

Sara es la mamá de Ricky y Gabriel, está desesperada por todas las peleas y gritos de sus hijos, ha pensado todas las posibilidades para que dejen de pelear, por ejemplo aprendió en un curso de resolución de conflictos la importancia de escuchar. Así que les ordenó que se oyeran mutuamente y tomaran turnos para hablar. Los niños se escucharon uno al otro de mala gana y rápidamente concluyeron que el otro decía puras tonterías. Así que pronto comenzaron nuevamente los gritos y las discusiones.

También recurrió a aplicar las técnicas que había recibido en un curso de entrenamiento para padres donde se hablaba de la relación entre los hermanos, entonces, comenzó a sermonear a sus hijos acerca de la importancia de la unión y la amistad entre los hermanos. Los niños levantaron la mirada al techo y continuaron peleando.

¿Qué podía hacer para que sus hijos comprendieran? Comenzó a considerar la posibilidad de ver a un psicólogo para ayudarles a llevarse mejor, manejar sus sentimientos y ponerse de acuerdo.

Un día que la tía Sofía estaba presente en una de sus múltiples peleas. Ella sugirió "¿Por qué no encuentran una técnica para elegir en lugar de pelear, como por ejemplo tomar turnos?

Para sorpresa de Sara, los niños inmediatamente aceptaron, les gusto la idea de que podían aventar monedas, tener turnos definidos, días especiales etc.

En un instante, sin más explicaciones complicadas, la calma regreso a la casa.

La receta: La vida simple

Ingredientes:

  • 1 lata de cordura - reconocimiento de la realidad sin interpretaciones
  • 2 rebanadas de flexibilidad – aceptación y buena disposición para los cambios
  • 1 taza de serenidad – calma sin prejuicios o expectativas irreales
  • 3 cucharadas de gratitud – reconocimiento y agradecimiento por lo que se tiene
  • 1 manojo de paciencia – dejar fluir las situaciones sin permitir que se salgan de contexto
  • 1 pieza de buen ojo – buscar siempre lo bueno, lo positivo y el lado amable
  • 1 pizca de humildad – sensibilidad y sencillez personal

Recomendación del chef: No hay que buscar explicaciones complejas o complicadas para tener una buena vida. Hoy es un buen día para relajarse y dejar fluir la vida. Te puedes sorprender de qué tan fácil y divertida puedes estar si dejas de buscar problemas donde no los hay.

Modo de preparación:

  1. Disfruta tu vida, No hay que buscar problemas donde no los hay. La vida tiene demasiados problemas como para encontrar más. Simplificarse la vida da paz y oportunidades para fomentar las relaciones personales sanas.

  1. Hay que aceptar que no todo tiene explicaciones profundas, complicadas u ocultas. La realidad es clara, simple y muy objetiva, no hay razón para complicarla. Muchas veces al buscar un significado más complejo, terminamos alejándonos de la realidad, justificando y aplicando adjetivos innecesarios.

  1. Las personas que tienen pensamientos claros y sencillos triunfan más fácilmente. Tanta explicación deteriora, cansa y confunde. Los pensamientos serenos impregnan las acciones con actitudes positivas, que dan energía y limpian la mente de pensamientos negativos.

Así como piensas vives, una mente que percibe la vida sencilla y sin complicaciones es una persona tranquila y feliz”

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