Shabat no se convirtió por arte de magia en mi día favorito. Cuando mi esposo y yo nos conocimos, imaginábamos nuestra mesa de Shabat llena de canciones, risas y discusiones profundas. Imaginábamos el brillo de las velas y soñábamos con niños que esperaban con calma las bendiciones sobre el vino y el pan.

Avancemos quince años y cinco niños más tarde: no es fácil crear una mesa de Shabat pacífica con niños que cooperen. Con niños que tienen desde 2 a 14 años, es un desafío que permanezcan alegremente sentados durante periodos extensos. Necesitábamos técnicas para crear una atmosfera más feliz y sistemas que permitieran que cada miembro de la familia cooperara alegremente.

Aquí hay algunos consejos que hemos desarrollado a lo largo de los años para ayudarnos a disfrutar nuestro tiempo compartido en la mesa de Shabat.

1. Notas espectaculares

Durante la semana, cuando mis hijos hacen algo digno de elogio, escribo eso en pequeños papeles con sus nombres y los guardo en un frasco de vidrio.

Emmy recogió con entusiasmo el utensilio de cocina que se le cayó a mami.

Liv corrió a buscar hielo para su hermana cuando se cayó.

En Shabat, leemos en voz alta las "notas espectaculares", las ponemos en un bol y después sorteamos un premio. La expectativa de la lectura y la rifa mantiene a los niños en la mesa. Cuando anunciamos “¡Notas espectaculares!” todos los que se fueron vuelven corriendo.

Este proceso les permite a mis hijos sentirse importantes en la mesa, lo cual aumenta su conducta positiva durante la semana y el ciclo se repite. Yo soy quien más gana de este ritual, porque reconocer las buenas acciones de mis hijos me ayuda a mantener una perspectiva más positiva cuando no están en sus mejores momentos.

2. Helado y jalá con chocolate

Estratégicamente, para Shabat compro helados o cualquier postre que lleve un tiempo terminar de comerlo, porque eso mantiene a todo el mundo en la mesa unos cuantos minutos más. Pero… ¿por qué esperar hasta el postre? La jalá con chocolate emociona a todos y despierta expectativa para que comience la cena.

3. Lo más destacado de la semana

A mis hijos les encanta compartir lo más destacado de su semana, porque esto les da a todos la oportunidad de ser el centro de atención. Además, contar momentos positivos ayuda a dirigir nuestras mentes hacia lo positivo. Esta actividad obliga a nuestros cerebros a buscar lo positivo de la semana y al mismo tiempo filtra otras molestias menores. Esta actividad inspira una atmosfera más cálida para todos.

4. Te quiero porque…

Cada Shabat, todos elegimos a un miembro de la familia para que todos expresen qué es lo que más les gusta de esa persona. Esto propaga inmenso amor y alegría tanto para la persona que recibe los halagos como para los miembros de la familia que los dicen. ¡No te olvides de pedirle a la persona elegida que también ella diga algo que le gusta de sí misma!

5. Déjalos levantarse

Es importante que los niños no sientan que sentarse en la mesa de Shabat es similar a una sentencia en prisión. Podemos permitirles a los niños más pequeños levantarse y seguir disfrutando de la compañía de quienes se quedan. Puede sorprenderte ver que al dejarlos levantarse, regresan antes de lo que pensabas.

6. Que comiencen los juegos

Considera traer juegos de mesa o cartas para mantener a los niños involucrados. Si tienes poco espacio, los juegos no tienen que ser físicos. El “teléfono descompuesto”, “Veo veo” o “Adivina la canción” funcionan bien.

7. Cantar

Mis momentos favoritos en la mesa de Shabat es cantar juntos y esos recuerdos me acompañarán mucho después de que mis hijos hayan dejado el nido. Los estudios demuestran que cantar en grupo libera hormonas que nos hacen sentir bien y promueve la relajación y la unión. ¡Aprovéchalo!

8. Estudiar algo juntos

Cada Shabat, en mi familia leemos un poco del libro “Cuide su palabra”. A veces logramos captar la atención de todos, y otras veces los niños apenas escuchan. Planeamos celebrar todos juntos cuando completemos el libro.

Cualquier tema judío que se comparta en la mesa puede agregar profundidad y sentido. Los niños más pequeños pueden compartir un proyecto sobre la lectura de la Torá de esa semana, y los más grandes pueden contar una historia o una idea profunda. Los incentivos ayudan a facilitarlo.

9. Recluta ayudantes

La ayuda no tiene que ser pagada. Mis hijos a veces escogen un platillo que quieren preparar para Shabat. Cuando lo llevamos a la mesa, yo elogio su participación y ellos se sienten orgullosos de su contribución. También ayuda a mis niños más quisquillosos, porque disfrutan al comer lo que ellos mismos prepararon.

10. Sólo nosotros

Considera tener comidas de “sólo nosotros”, incluso cuando acabe el COVID-19. Cuando estamos invitados o tenemos invitados, se reduce nuestra capacidad de brindarles toda nuestra atención a los niños. Crear momentos en los que sólo está la familia nuclear disminuye la presión de tener invitados y me permite escuchar realmente a mis hijos cuando ellos comparten espontáneamente sus sueños y metas.

Los “Invitados” no siempre son personas. “Sólo nosotros” implica alejar también todos los aparatos electrónicos durante 25 horas. Uno de los mejores aspectos de la observancia completa del Shabat es que crea un tiempo en el que podemos enfocarnos el uno en el otro. Nuestras familias necesitan sentir que son el centro de nuestras vidas y eso sólo ocurre cuando encontramos un espacio para ellos. Tener tiempo sólo para nosotros logra justamente eso.

Crear una atmosfera especial en la mesa de Shabat comienza durante la semana. ¿Sonreímos cuando hablamos del siguiente Shabat? ¿Estamos felices de tener invitados y prepararnos? Si la palabra "Shabat" evoca imágenes de padres exhaustos… ¿qué le transmitimos a nuestros hijos? ¿Por qué querrían sentarse en una mesa que crea estrés y provoca quejas?

Conociendo a tu familia, escoge un consejo que pueda funcionar, pruébalo y observa desplegarse la magia en tu mesa de Shabat.