Mientras los niños avanzan a través de la pequeña infancia, ellos necesitan que nosotros seamos firmes e impongamos límites. Esto los ayudará a construir la tolerancia a la frustración.

Una política de "cualquier cosa sirve" es dañina para los niños, quienes generalmente progresan al saber que hay reglas que deben seguirse y límites a los cuales deben adherirse. Por más difícil que sea para muchos de nosotros, decir "no" ante conductas negativas y construir un ambiente bien estructurado con horarios fijos de siestas y de hora de dormir, esto promueve un sentimiento de seguridad y de ser cuidados.

Aprender el significado de "ahora no, después" es un paso crucial para el desarrollo de la tolerancia al dolor de un niño.

También promueve la frustración sana. Los niños aprenden a una edad temprana que ellos no pueden hacer siempre lo que ellos quieren. Por ejemplo, un niño que guarda la cashrut debe esperar una cierta cantidad de horas después de comer carne, para poder tomar leche. Él tiene que controlar su deseo de comer un caramelo no casher en la línea de la caja del supermercado. La disciplina y el auto control son por lo tanto elevados, haciendo más fácil el lidiar con la frustración.

Aprender el significado de "en unos minutos más", "después", o "hoy no" es otro paso crucial para el desarrollo de la tolerancia al dolor.

No Hagan la Vida Demasiado Cómoda

Enfrentémoslo. Todos intentamos, tanto como es financieramente posible, crear un estilo de vida cómodo para (nosotros y) nuestros hijos. Intentamos satisfacer sus (y nuestros) deseos de juguetes, ropa y otras cosas materiales. Fijar límites razonables en estas áreas y crear una distinción entre lo que ellos "necesitan" y lo que ellos "desean" es sano para los niños.

Nuestros sabios dicen, "Come pan con sal, toma agua en pequeña medida, duerme en el suelo, vive una vida de privaciones". (Pirkei Avot "Ética de Nuestros Padres" 6:4) Esto no es un llamado a la simpleza sino una petición de moderación. Los niños que crecen con cada deseo atendido tienden a tener una actitud de derecho. Ellos a menudo sienten que "La vida me debe algo". Ellos no saben como lidiar con el dolor de no tener lo que ellos quieren; ellos no aprecian lo que tienen; y puede ser que no tengan un nivel de tolerancia a la frustración sano cuando las cosas no van como ellos quieren.

Los niños que tienen todo no saben como lidiar con el dolor de no tener lo que ellos quieren.

Un ejemplo específico de no hacer la vida demasiado cómoda sería compartir una habitación. Muchos padres prefieren tener habitaciones separadas para cada niño. Esto definitivamente hace la vida más cómoda para los padres, quienes no tienen que escuchar a sus hijos discutir acerca de quien es un vago o si la ventana estará abierta o cerrada durante la noche. Los niños, sin embargo, aprenden muchas habilidades para la resolución de problemas al compartir una habitación con hermanos o hermanas. Siendo optimistas, ellos aprenden a compartir y a ser sensibles a los ánimos de los demás, al orden, a no despertar al otro innecesariamente, a los diferentes gustos musicales, etc.

En resumen, compartir una habitación con hermanos crea todo tipo de potenciales "problemas" de los cuales no queremos proteger a nuestros hijos. Estos "problemas" son buenos para ellos y los preparan para llevarse bien con otros, para la vida en el ámbito universitario y finalmente para el matrimonio.

Ayudando a los Niños a Lidiar con el Dolor

Cuando los niños pequeños acuden a nosotros con sus problemas, tendemos a menudo a sentir que sus preocupaciones son triviales y que no merecen demasiada atención. Tenemos que darnos cuenta de que, para los niños, sus preocupaciones son tan importantes como nuestros problemas lo son para nosotros.

Niños a los que no se les ha dado atención de pequeños, no acudirán a sus padres más adelante en la vida.

Los padres que despachan los problemas de los niños cuando ellos son pequeños están, sin darse cuenta, sentando el precedente para el futuro. Niños a los que no se les ha dado atención de pequeños, aprenden que sus padres no son la dirección para acudir cuando tiene una necesidad. Los padres luego se preguntan porque sus hijos no acuden a ellos cuando son adolescentes.

Por lo tanto, cuando un niño pequeño se ve afectado porque alguien se está burlando de él, o porque no puede encontrar su mantita preferida, necesitamos crear un ambiente de empatía. También debemos evitar ser sentenciosos y ayudar al niño a encontrar una solución propia al problema.

Aquí hay algunos consejos específicos:

1. Empatiza

Cuando tu hijo acuda a ti, intenta sentir su dolor, preocupación, enojo o frustración. Los Sabios dicen (Pirkei Avot, 6:6) que debemos compartir la carga de nuestro compañero. Reconoce cuán real e importante es su problema para él. Ayuda a los niños pequeños a reconocer e identificar la emoción que están sintiendo. Reconoce el dolor sin exagerar la situación.

2. No Seas Sentencioso

Si a tu hijo le gritaron en la escuelo y tú le preguntas que fue lo que él hizo para causar esto, estás inmediatamente juzgándolo desfavorablemente. Un simple "¿puedes decirme que fue lo que pasó?" debería comenzar la conversación con un tono más positivo. Tienes que estar dispuesto a darle a tu hijo el beneficio de la duda. Esto cumple con el mandamiento de "Y juzgarás a tu compañero con rectitud" (Levítico 19:15), el cual nos obliga a darle a una persona el beneficio de la duda. Quizás la maestra estuvo despierta toda la noche con su bebé y estaba inusualmente con poca paciencia ese día. Escucha sin hacer juicios sobre la conducta del niño o su carácter. No saltes inmediatamente con consejos, reprimendas, o soluciones. Escucha en silencio y con consideración, e intenta sentir lo que tu hijo está sintiendo. (Noten que los niños pequeños con problemas pequeños necesitan resoluciones más inmediatas, incluyan reprimendas o castigos si es necesario. Los niños mayores necesitan más consideración).

3. Permitan a Los Niños Encontrar Sus Propias Soluciones

Los niños no siempre están buscándonos a nosotros para ayudarlos a encontrar soluciones a sus problemas. Ellos solamente necesitan desahogarse. Puede ser que estemos dificultando su habilidad para resolver sus problemas al saltar inmediatamente con soluciones. Espera a ver si ellos pueden producir ideas propias primero. Fíjate bien si es que realmente están solicitando tu consejo. Por supuesto, si piensas que la solución de tu hijo es dañina para él o para otros tienes la responsabilidad de mantener una conversación con él al respecto. Podrías preguntar, "¿Podemos hablar un poco acerca de lo que planeas hacer con esto?" o "Quizás te gustaría pensar en unas cuantas cosas antes de tomar tu decisión".

4. Brinda un Marco de Referencia

El judaísmo enseña que todos nuestros problemas o dificultades son oportunidades de crecimiento. Las situaciones en las que estamos no son coincidencia. Dios sabe que desafíos necesitamos para convertirnos en seres humanos más fuertes y más refinados.

Dios sabe que desafíos necesitamos para convertirnos en seres humanos más fuertes y más refinados.
El Rabino Moshé Jaim Luzzatto, es su obra clásica La Senda de los Justos, dice: "El hombre es puesto verdaderamente en medio de una furiosa batalla. Pues todos los asuntos del mundo, sean para bien o para mal, son juicios para un hombre...". Nuestro ancestro Abraham tuvo 10 grandes pruebas, la más famosa de ellas fue el casi sacrificio de su hijo Isaac. Más aún, nos enseñan que las pruebas son señales del amor y aprecio de Dios para ayudarnos a alcanzar nuestro máximo potencial y obtener la mayor recompensa.

Si los padres tienen esta actitud acerca de sus propios problemas y los discuten en este contexto (cuando es apropiado) con sus hijos, esto introducirá a los niños en un camino diferente para manejar los desafíos de la vida. Por ejemplo, un padre podría decir "Creo que se porque Dios me puso en estas circunstancias. Es una gran prueba para mi paciencia (o determinación, auto control, etc.) y yo realmente necesito crecer en esto". Esto les enseñará a los niños a buscar también razones del porqué ciertos problemas han acontecido en sus vidas.

Buscar las oportunidades para el crecimiento da un giro muy positivo a los problemas y enseña a los niños a ser optimistas y activos en vez de revolcarse en el dolor o la autocompasión.

Determinar cuando es el momento apropiado para hablarle a tu hijo acerca de lo que le está pasando – y la mayor pregunta de "porque" – es muy individual. Usualmente el momento de alta emoción no es el momento adecuado. Más tarde, cuando el niño está tranquilo será más receptivo a la conversación de que es lo que se puede aprender de la experiencia.

En Conclusión

  • Ayuda a los niños pequeños a desarrollar tolerancia a la frustración y al dolor mediante la imposición de límites y no teniendo miedo a decir "no".
  • No consientas a tu hijo con una vida de comodidades.
  • Crea una relación en la cual los niños se sientan cómodos de acudir a ti con sus problemas.
    1. Trata los problemas triviales de los niños pequeños con la seriedad apropiada.
    2. Empatiza.
    3. No seas sentencioso.
    4. Crea un marco de referencia para lidiar con los problemas que fomente la conciencia de las oportunidades de crecimiento.