Facebook. WhatsApp. Instagram. Twitter. Snapchat. Para los padres que no crecieron en la era de las redes sociales, puede ser difícil ayudar a sus hijos a navegar esta tecnología omnipresente. Pero no hay forma de volver atrás, no hay manera de volver a guardar a este “genio” dentro de la botella. Las redes sociales son la forma en que la gente se comunica hoy en día, en especial la gente joven.

Muchos niños comienzan a utilizar los medios sociales cuando son demasiado inmaduros como para entender sus peligros potenciales. Por eso es crucial educar a nuestros hijos sobre el uso positivo y alejarlos de un uso negativo en el momento mismo en que comienzan a utilizar esta tecnología.

De acuerdo con las últimas investigaciones, el uso promedio de los medios sociales es de una hora al día o 30 visitas diarias. Cualquier cosa por encima de ese nivel se correlaciona con un incremento de las tasas de ansiedad y/o depresión.

Aquí hay algunos consejos para que los padres puedan ayudar a sus hijos adolescentes a establecer una relación sana con esta tecnología desde el comienzo, para que puedan evitar así zonas peligrosas.

1. Fija límites a la cantidad de tiempo que tu hijo pasa en los medios sociales. De forma rutinaria y automática nos comparamos con otras personas. Sin embargo, la comparación constante con la vida de otras personas (lo que se ve alentado en las redes sociales) sólo logra que la gente se sienta mal respecto a sí misma.

Sorprendentemente, incluso compararnos con aquellos cuyas vidas o elecciones parecen ser peores que las nuestras, cuando se lo hace en exceso, puede incrementar los sentimientos negativos sobre nuestra propia vida.

Trabaja con tu hijo para establecer un marco de tiempo realista de uso diario. Si es difícil que se controle a sí mismo (y a menudo lo es, porque las páginas web y las aplicaciones están específicamente diseñadas para que los usuarios pierdan la noción del tiempo), puede ayudarte instalar aplicaciones que limiten el tiempo que pasa en Internet.

2. Habla abiertamente con tu hijo adolescente sobre las redes sociales y los sentimientos asociados con su utilización. Las redes sociales dan una representación sumamente idealizada de la vida. Es fácil olvidar que las imágenes que la gente publica de sus celebraciones con amigos, compras y vacaciones, a menudo están cuidadosamente elegidas y no representan la realidad de la vida cotidiana de esa persona. Muchas veces las imágenes que se publican son las mejores de muchas fotografías que se sacaron y pasaron incluso por Photoshop. Nadie publica imágenes de sí mismo aburrido en el sillón o peleando con sus amigos. Este error puede llevarnos a asumir que todos los demás tienen "mejores vidas", más emocionantes y más divertidas.

Los adolescentes son especialmente susceptibles a esta falacia porque su autoestima por lo general es más vulnerable. Si tu hijo ya experimenta ansiedad, tal como la ansiedad social que experimenta cualquier adolescente, las investigaciones demuestran que se encuentran todavía en más riesgo al ver estas representaciones cuidadosamente elegidas, pero no demasiado reales, porque sus emociones pueden distorsionar su capacidad de juzgar con exactitud. Continuamente recuérdale a tu hijo que esto es un error de concepción. Además, sigue trabajando con él para que desarrolle un sentido positivo sobre sí mismo y no necesite la validación de un mundo virtual.

3. Mantén conversaciones constantes sobre el uso de las redes sociales y crea reglas básicas. Los padres deben participar activamente para guiar a sus hijos al abrir una cuenta e instalar restricciones de privacidad. También deben revisar la lista de amigos de sus hijos y asegurarse de que se conecten sólo con personas que conocen en la vida real. Lamentablemente muchas veces ocurre que alguien pretende ser una persona que en verdad no es.

Además, los padres deben hablar con sus hijos sobre la clase de contenido que es adecuado publicar y cuál no se debe publicar. Hay que recordarles que una vez que algo se publica, queda para siempre y ya no tienen control sobre quienes llegan a verlo. Cualquier empleador futuro, una cita potencial, Ieshivá o universidad puede encontrar cualquier cosa que uno publicó alguna vez en Internet.

Pero decirles esto a los niños puede resultar demasiado teórico. Para que realmente puedan entenderlo, hay que proveerles ejemplos reales de una figura pública cuya “huella digital” terminó perjudicándolo.

4. Ayuda a tu hijo a establecer una “relación significativa” con las redes sociales. Las redes sociales pueden ser una forma útil de explorar tus intereses y pasiones y de mantenerte conectado con amigos y parientes que viven cerca o lejos. Pero no es un reemplazo de las amistades significativas de la vida real. Los niños no pueden aprender las habilidades necesarias de interacción social de sus amigos virtuales. Asegúrate que tu hijo tenga tanto amigos en la vida real como en Internet.

También debes alentar a tus hijos a establecer límites verdaderos respecto a cómo actuar en la vida real. Enséñales a preguntarse a sí mismos: “¿Le diría esto en persona?”. Si la respuesta es no, entonces puede que sea demasiado rudo o subido de tono, y por ende, tampoco es apropiado decirlo en línea.

Recuérdale a tu hijo que no tiene que adecuarse a las expectativas de uso de todo el mundo. Incluso si sus amigos pasan varias horas al día en las redes sociales, eso no significa que él deba hacer lo mismo. Asimismo, si un amigo le envía fotografías, tu hijo no debe sentirse presionado a responderle de forma recíproca.

Las investigaciones demuestran que los niños a menudo se sienten mal consigo mismos por el tiempo que pierden en línea o por su falta de autocontrol al visitar sitios y publicar fotografías. Tener control parental que bloquea sitios inapropiados y aplicaciones que limitan el tiempo de uso, puede ayudarlos a navegar su nueva libertad con límites seguros.

5. Enseña con el ejemplo y mantente bien informado. Los niños no aprenden de lo que decimos, sino de lo que hacemos. Ellos observarán cuánto dependemos nosotros de las redes sociales y modelarán su uso de forma correspondiente. Por lo tanto, limita tu uso de las redes sociales y demuestra tener relaciones significativas. Participa en actividades no virtuales que den lugar a relaciones en el mundo real.

Lo más importante es mantener abierta la comunicación con tus hijos, para que ellos te vean como una fuente creíble cuando tengan preocupaciones sobre su propio uso de las redes sociales (por ejemplo, si alguien que no conocen los contacta por Internet y se sienten asustados o incómodos, o si un compañero los ataca de forma virtual). Al conversar con ellos sobre las redes sociales, te considerarán una fuente confiable y será más probable que te pidan consejo si ocurre algo fuera de la norma.

Podemos utilizar las redes sociales para mantenernos conectados con quienes nos cruzamos en los caminos de la vida. Pero nadie debe confundirse y pensar que estas conexiones virtuales tienen la profundidad y el significado de las interacciones sociales. Contarle a todo el mundo tus buenas noticias por las redes  sociales no reemplaza a celebrar la misma ocasión con unos pocos amigos cercanos. Enseñarles a nuestros hijos las herramientas necesarias para navegar con seguridad por las redes sociales, les permitirá disfrutar de los beneficios de la tecnología sin sucumbir a sus desventajas.