¿Qué necesitan los niños para tener éxito? Aquí te presento cinco cosas vitales que debemos darles a nuestros hijos.

1. Autoestima

Todos los niños tienen la necesidad de sentirse aceptados. Cuando nutrimos la autoestima de nuestro hijo, creamos una sensación de orgullo. Se crea una atmósfera de pertenencia, y el niño no siente la necesidad de encontrar aceptación en otro lado.

Queremos que nuestros hijos e hijas sepan que los amamos por lo que son y que cada uno posee un regalo Divino único. El regalo de cada niño es diferente. Puede ser inteligencia, personalidad, agilidad deportiva, arte, cocina, música, amistad e incluso la capacidad de cuidar un bebé. Nuestro rol como padres es ayudar a que cada niño descubra la magia que hay en su interior en lugar de que se enfoque en los regalos que ve en los demás.

Una vez que logramos hacer esto, podemos ayudar al niño a sentirse mejor consigo mismo. Un niño con buena autoestima puede lidiar exitosamente con los vaivenes de la vida. Los niños que se valoran a sí mismos pueden manejar mejor sus relaciones futuras, se sienten lo suficientemente resistentes como para intentar cosas y arriesgarse a fracasar, y se transforman en una fuente de fortaleza para las generaciones futuras.

No me refiero a un niño engreído. Algunos niños se creen superiores y rebajan a los demás. Este tipo de autoestima es superficial y crea un monstruo arrogante en el hogar. A lo que me refiero es a revelar lo que yace escondido en el alma. Si podemos mostrarles a nuestros hijos que pueden utilizar “sus regalos” para hacer de este mundo un lugar mejor, le permitiremos a cada uno estar consciente de que ‘hago una diferencia y soy valioso’. Cuando un niño se siente inadecuado, escuchamos cosas como ‘no puedo’, ‘nadie me quiere’ y ‘no soy lo suficientemente bueno, inteligente, popular o atractivo’.

Los padres que aprecian las diferencias, los intereses y los talentos de sus hijos, los alientan a crecer con confianza y a ser felices consigo mismos.

2. Seguridad

Vivimos en un mundo atemorizante. Nuestros niños están al tanto de la actualidad noticiosa, de las tragedias y de las imágenes que inquietan la mente. Palabras como ‘secuestro’, ‘misiles’, ‘ataques terroristas’ y ‘asesinatos’ ya no pertenecen exclusivamente a las películas. Hay una generación que está creciendo rodeada de tragedias. Y ellos no sólo deben confrontar las noticias sombrías del mundo. He hablado con padres cuyos hijos temen volver a casa después del campamento de verano porque todos los años hay parejas que en ese momento anuncian estar tramitando su divorcio. ¿Estás seguro de haberle dado a tu hijo una sensación de seguridad?

Podemos ayudar a nuestros hijos a sentir seguridad al crear una atmósfera de confianza. “Hijo mío, a pesar de las dificultades del mundo exterior, debes saber que siempre puedes contar conmigo”.

He aquí algunas formas prácticas de hacer que esto ocurra: evita el caos y comprométete a tener rutinas que funcionan; intenta eliminar el desorden para que tu entorno no sea desordenado y abrumador. Mantén tu palabra; no decepciones cuando dices que estarás allí y honra tus promesas.

Una falta de consistencia en las reglas hace que el niño no sepa qué esperar. Una disciplina floja le impide al niño anticipar las consecuencias adecuadas y le quita la seguridad de saber distinguir entre lo correcto y lo incorrecto.

La mayoría de nosotros reconocemos el poder destructivo que poseemos cuando les gritamos a nuestros hijos. Sólo unos momentos de ira son suficientes para que el niño sienta que vive con un padre descontrolado. La ira, los gritos, las represiones sarcásticas y la denigración remueven la confianza innata que tenía el niño. ¿Quisiera yo relacionarme contigo si no me sintiera seguro a tu lado?

Una vez que se rompe el lazo del padre con el hijo, es muy difícil reconstruirlo. Incluso si después intentas pasar tiempo juntos y ofreces palabras conciliadoras, si pierdes el control a menudo entonces la imagen dura y el tono se graban en el corazón de tu hijo. ¿Está tu hijo o hija intentando adivinar siempre si tendrá una conversación segura o si se sentirá vulnerable? Por otro lado, crear un hogar estable le permite a tu hijo crecer conociendo la definición de fiable, confiable y responsable.

3. Capacidad para relacionarse

Nuestros hijos necesitan aprender a lidiar con los demás. Demasiado a menudo los padres justifican el mal comportamiento de sus hijos o las palabras nocivas de estos. En lugar de eso, deberíamos concentrarnos en ayudar a nuestros hijos a manejar de buena manera sus encuentros.

Una forma práctica para lograr este objetivo es abrir los ojos para encontrar momentos en los que podamos enseñarles a nuestros hijos sobre pedir disculpas, perdonar, sentir gratitud, compartir, no interrumpir, permitirles a los demás ser el centro de la atención, escuchar, superar el deseo de pegar o gritar, lidiar con éxito con los berrinches y a aprender a reprimir las reacciones violentas.

Al mismo tiempo, es importante enseñarles a comportarse con deferencia cuando se relacionan con una autoridad. Habla con ellos sobre dérej éretz (estándar de respeto) adecuado al hablar con rabinos, directores, maestros, padres, parientes y ancianos. Igual de crucial es saber cómo comportarse en la sinagoga, en un bar o bat mitzvá, en el avión, en un restaurante, en un hotel o en las casas de otras familias. He visto a niños destruir literalmente recepciones de hoteles mientras los padres observaban y reían porque no era su casa.

Carecer de habilidades sociales produce como resultado niños abusadores o niños que se aíslan en un doloroso silencio. Proveer el conocimiento para relacionarse de manera sana le otorga a los niños rasgos como lealtad, respeto, generosidad y honestidad.

4. Sensibilidad

Enséñales a tus hijos a ser considerados con los sentimientos de los demás. Cuando un hermano o compañero de clase ha sido lastimado, está bien que un niño se dé cuenta de ello y sienta empatía. De ser posible, dale a tu hijo oportunidades para cultivar compasión. El niño no popular de la clase, al que nunca lo invitan, ¿cómo crees que se siente? ¿Cómo podemos mejorar la situación?

Hay muchos proyectos de jésed ‘bondad’ en los que tus hijos pueden participar, en lugar de enfocarse sólo en ellos mismos. El año pasado un grupo de niñas en edad de bat mitzvá, cuyas madres son mis alumnas, recolectaron cientos de abrigos que enviamos a Israel. Les explicamos que en Israel había niños de la edad de ellas que pasan mucho frio durante los meses de invierno porque no podían comprar un abrigo. Fue un día increíble que abrió los ojos y los corazones de esas niñas al sufrimiento de otros niños. La compasión debe ser nutrida. No aparecerá por sí sola.

Los niños se dan cuenta si sus palabras generan una sonrisa o una lágrima. Reconocen desde una edad temprana si han causado placer o dolor. No podemos darnos el lujo de dejar pasar la oportunidad para que confronten su comportamiento y enfrenten las malas decisiones que tomaron.

Como padres, debemos reemplazar las reacciones de enojo con una disciplina firme pero amorosa. No podemos esperar criar niños sensibles si nosotros somos insensibles a sus necesidades.

5. Amor, amor, amor

Obviamente todo esto no es posible si carecemos de la capacidad para hacer que nuestros niños se sientan amados. Sé generoso con tu afecto. Abraza más, ríe más, di “te amo” más seguido. Deja de hacer que tu hijo sienta que nunca es lo suficientemente bueno. Haz que tus hijos vean que los aprecias y que eres afectuoso con tu pareja. Di palabras de gratitud y admiración.

Cuando pases tiempo en familia, no parezcas aburrido y desinteresado. Apaga tus dispositivos electrónicos y conéctate con las personas que más dependen de ti en este mundo. Cuida que las presiones de la escuela, la tarea, los viajes de un lado a otro, el horario de ir a la cama y la vida diaria no arruinen los preciosos momentos que comparten.

La familia es nuestra posesión más importante. Creemos hogares llenos de paz para que podamos transmitirle nuestro legado a la próxima generación.