1. “Las personas heridas hieren a otras personas”

Puede ser devastador escuchar que tu hijo es acosado o que es socialmente aislado. Pero para los niños puede ser una gran lección entender que los matones (bullies) hieren a otros porque ellos mismos sufren mucho dolor.

Cuando un niño sufre, ese niño quiere que los demás sufran también. Si un niño se siente alegre y seguro, no tiene por qué sentir la necesidad de ser “malo” con los demás. Cuando un niño está feliz, él ríe y sonríe transmitiendo alegría a quienes lo rodean. Incluso agregaría que los niños felices hacen felices a los demás.

2. “¡Gracias a Dios la vida no es justa!”

Todos los padres escuchamos en algún momento la siguiente frase: “¡No es justo!”. Extirpa esta queja de raíz al responder: “¡Sí! Tienes razón, la vida no es justa. Pero créeme, si la vida fuera justa tú serías muy infeliz. No podemos ser todos iguales. Cada uno tiene cosas muy buenas en su vida”.

Pruébalo con tus hijos e incluso contigo mismo cuando empieces a sentir enojo porque las cosas parecen desequilibradas.

3. “Te amo demasiado como para discutir”

En el libro Love and Logic, Jim Fay y Charles Fay comparten esta frase como una maravillosa manera de detener una pelea. Esta frase obra maravillas especialmente si tu hijo es un “pequeño negociador”. Algunos niños naturalmente avanzan un kilómetro cuando les das un centímetro, y esta frase en verdad detiene todas las peleas.

Este mantra también se puede usar frente a otras personas (como por ejemplo cuando hay visitas) si deseas evitar un intercambio vergonzoso entre tú y tu hijo. Simplemente di: “Te amo demasiado como para discutir”. Si tu hijo no deja de presionar, puedes responderle con calma: “Fin de la discusión”, e irte a otro lugar. La discusión terminó.

4. “Todo lo que precisas está en tu interior”

Esta frase se originó en una canción que mi hija aprendió el verano pasado en un campamento. No sólo es adorable sino que escucharla una y otra vez le da mucha fuerza a ella y también a mí.

Esta frase combate la envidia, los sentimientos de insuficiencia y la debilidad mental. Un niño puede expresar estos sentimientos al quejarse: “Quiero tal cosa ¿por qué no puedo tenerla?”. También puede exclamar con frustración: “¡No puedo hacerlo! ¡Es demasiado difícil!”.

Dios sabe exactamente lo que somos capaces de enfrentar y nos otorgó las herramientas precisas que necesitamos para llegar a ser lo mejor que podemos ser. De nada sirve ponerse los anteojos de otra persona para poder ver. No necesitamos los zapatos de otra persona, ni su casa ni su vida. Todo lo que precisamos está en nuestro interior.

Una frase similar que puede obrar maravillas con los niños mayores es: “Siempre recibimos lo que necesitamos, pero no siempre recibimos lo que queremos”.

5. “Eres mucho más fuerte de lo que piensas”

Cuando un circo adquiere un bebé elefante, al comienzo lo mantienen detrás de una cerca baja para evitar que se escape. Al principio puede ser que intente trepar la cerca, pero comprende que su esfuerzo es inútil y deja de intentar escapar. A medida que pasa el tiempo, el elefante crece y se vuelve mucho más grande y fuerte. Los elefantes adultos podrían trepar fácilmente esa misma cerca si lo intentaran. Sin embargo, ellos no entienden que ahora tienen otras fuerzas y obedientemente permanecen detrás de la pequeña cerca. Aunque se supone que los elefantes son inteligentes, ellos conservan el recuerdo de la debilidad que tenían cuando eran pequeños.

También nosotros somos mucho más fuertes de lo que pensamos. Cada día adquirimos más fuerzas y capacidad, aunque sea un poquito, pero el efecto acumulativo a lo largo de los años es sorprendente.

Podemos utilizar estos cinco mantras para ayudar a nuestros hijos y a nosotros mismos a superar los desafíos de cada día, tanto los grandes como los pequeños.