Comenzamos el año escolar con cuadernos en blanco, páginas frescas y limpias. Las mochilas están libres de migajas y cajas de jugo con filtraciones. Los niños se levantan temprano en anticipación. Tratamos de llegar a la escuela un poquito antes del timbre para empezar el año con el pie derecho

Pero lentamente los viejos patrones familiares comienzan a aparecer. Los niños se acuestan muy tarde y se levantan muy tarde. Un niño deja su cuaderno en la escuela y debe esforzarse para encontrar un amigo cuya maquina de fax funcione. Noches enteras haciendo los deberes, estudiando para exámenes en el último minuto, tareas olvidadas, pareciera como si estuviésemos retrocediendo en vez de avanzar.

¿Cómo podemos hacer que este año sea diferente a todos los demás? ¿Cómo podemos convertir nuestras esperanzas y deseos en una realidad?

La transición entre el verano y la escuela puede ser difícil para los niños, y también para los padres. Cualquier cambio en la vida puede traer nerviosismo, preocupación, irritabilidad. A menudo, a los niños les cuesta mucho trabajo ajustarse a situaciones nuevas, maestros desconocidos y al horario rígido del año escolar. Cuando se sienten abrumados, nuestros hijos pueden expresar sus emociones a través de discusiones más frecuentes con sus hermanos, o encerrándose en sí mismos. Y puede ser difícil para los padres mantener la calma y no enojarse cuando las cosas no salen bien.

En vez de simplemente aceptar que así son las cosas, pensemos en metas concretas sobre las cuales podamos trabajar. Cuando ideamos un plan, reducimos los errores innecesarios y ayudamos a nuestros hijos a que se sientan y sean en última instancia más exitosos.

Mis 5 resoluciones

1. Mantén los ojos abiertos

A veces notamos que algo no anda bien con un niño, pero simplemente no prestamos atención. Estamos muy ocupados, es cierto. Tenemos grandes presiones y responsabilidades, es verdad. Sin embargo, cuando el niño está más irritable o más callado que de costumbre, él está intentando decirnos algo. Pero es fácil meter esta información en un bolsillo y solamente darse cuenta de que algo está mal cuando ocurre una crisis. Entonces miramos hacia atrás y reconocemos que las señales estaban allí, nosotros solamente estábamos demasiado ocupados como para prestar atención.

No permitas que los problemas de tu hijo se acumulen y crezcan. Abre tus ojos y observa si el niño está triste, distante, más malhumorado que de costumbre, o enojado. Reconoce si parece haber mayor confrontación entre este niño y sus hermanos, si amigos dejan de llamar o de venir, o si el niño parece no poder encontrar su lugar en la escuela. Porque antes de que te des cuenta, la mitad del año puede pasar y lo que podría haber sido un problema pequeño se ha transformado ahora en una "grave situación" que requiere más tiempo e inversión y que causa mucho dolor.

2. Desarrolla una relación de trabajo con los maestros

Acércate a los maestros de tus hijos antes de que tu hijo llegue a la "hora cero". Muchos padres sientes que los maestros son oponentes y no se dan cuenta de que todos estamos aquí para intentar ayudar a nuestros hijos a crecer de la mejor forma posible. Si tú piensas que puede haber un problema, es una buena idea concertar una reunión con el/la maestro/a y preguntarle cómo pueden trabajar en armonía. Demasiados padres llaman a maestros/as para exigir y acusar en vez de pedirles ayuda para resolver el problema juntos. Antes de acudir al director con una queja, ve si puedes primero arreglar la situación.

Si hay alguna preocupación especial en tu casa, no esperes que el/la maestro/a se entere a través del mal comportamiento de tu hijo en clases o por no ser capaz de mantener el ritmo en la escuela u obtener malas calificaciones.

Cuando un pariente se enferma, o hay algún problema de salud, estrés financiero, trastorno matrimonial, problemas con hermanos, o cualquier otro factor que pueda afectar el éxito académico o social de tu hijo, sería sabio reclutar al maestro de tu hijo, transformarlo en tu aliado y ganar su apoyo. Ciertamente la mayoría de los maestros harán un esfuerzo adicional y apoyarán a tu hijo.

3. Trabaja en las habilidades sociales

Ayuda a tu hijo a ser exitoso este año preparándolo no sólo académicamente, sino también socialmente. Lo más importante en la escuela no es sólo obtener las mejores calificaciones, sino aprender a llevarse bien con otros y desarrollar amistades. Un niño que es feliz en la escuela es un niño que puede enfocarse en estudiar y en rendir bien; él quiere estar ahí y ser parte de las cosas. Alguien que cree que la escuela se trata sólo de éxito académico y nada de vida social, desgraciadamente comete un gran error.

¿Cómo podemos enseñarles a nuestros hijos habilidades sociales?

  • Establece reglas y apégate a las consecuencias cuando sea necesario.

  • Establece rutinas para cenas y horas de dormir que instituyan estabilidad.

  • Desarrolla la habilidad de tu hijo de ponerse en los zapatos de otros y hacerse más sensible.

  • Ayuda a tu hijo a aprender cómo expresar frustración, decepción y enojo sin herir a otros o sin refugiarse en el malhumor.

  • Establece reglas básicas de conducta: no pegar, patear, morder, escupir, y no herir a otros con palabras.

4. Ayuda a los niños a volverse independientes

Cuando los niños adquieren habilidades y se convierten en personas auto-suficientes, ellos se sienten más seguros de sí mismos. Verás su autoestima despegar. Cada año, todo niño debería ser capaz de señalar con orgullo una habilidad recién descubierta o una responsabilidad agregada que viene con la edad.

Podemos ayudar a nuestros hijos a hacerse independientes y a florecer a través de:

  • Enseñarles a escoger su ropa, vestirse solos a medida que se hacen mayores, atar sus propios zapatos, empacar su colación para la escuela, preparar almuerzos la noche anterior, ajustar sus propios relojes despertadores en vez de despertarlos, y que los niños ordenen sus libros y se organicen.

  • Permítele a un niño pequeño completar puzzles y alimentarse por sí solo. Y a medida que crece, hacer su tarea y proyectos solo. Es mucho más sano decirle a un niño que revisarás su trabajo cuando él termine en vez de sentarte a su lado y corregir las respuestas a medida que avanza. Los reportes de lectura y proyectos de ciencia no deberían ser tarea de los padres.

  • Haz que tu hijo ayude en la casa y asuma responsabilidades en vez de ser atendido. Algunas de las tareas en las que los niños pueden ayudar son guardar ropa limpia, poner y recoger la mesa, ayudar a servir a invitados, hornear, cocinar y mantener su cuarto en orden.

5. Comunícate con cada niño

Nuestros niños nunca deberían tener miedo de hablarnos. Sin importar cuán difícil sea el tema, incluso si ellos hicieron algo muy malo, ellos no deberían sentir miedo. Nuestro amor debe ser incondicional. Es cierto, puede que hayan consecuencias o sentimientos de decepción, pero deben saber que estamos aquí para ellos. Después de todo, somos sus padres y si ellos no pueden confiar en nosotros, ¿en quién pueden confiar?

Trabaja en comunicarte con tu hijo este año. No me refiero solamente a hablar sobre un problema como malas calificaciones o después de que recibiste una llamada de su maestro/a. Estoy hablando de interacciones diarias en donde comparten una sonrisa, una linda palabra, una risa, una historia o una cena juntos. Lo principal es que tú inviertas el tiempo y la energía para que él sepa que es importante en tu vida.

  • Habla con tu hijo cada día, incluso si es sólo por unos cuantos minutos.

  • Deja tu iPhone de lado, apaga tu laptop cuando tu hijo regresa a casa, a la hora de la cena y cuando lo recoges de la escuela. Míralo y haz contacto visual mientras mantienes una conversación.

  • Habla con tu hijo en el tono y con las palabras que te gustaría que él utilizara con otros.

  • Expresa tu amor todos los días, sin importar cuán difícil sea el día.

Yo sé que algunos días traen dificultades imprevistas y que algunos niños parecen más desafiantes que otros. Pero al menos sabremos en nuestros corazones que hemos hecho nuestro mejor esfuerzo por ayudar a nuestros hijos a navegar por el camino de la vida de forma exitosa.