Hay cuatro cosas básicas que todo niño necesita, y si no las tiene eso impacta negativamente su comportamiento. Antes que nada, debemos asegurarnos que tengan satisfechas estas cuatro necesidades.

1. Sueño:

Lo primero que les pregunto a los padres cuando me dicen que un niño se porta mal es: “¿Duerme lo suficiente? ¿Tiene una hora fija para irse a la cama?” A menudo me miran sorprendidos, como si fuera algo tan simple. ¡Pero muchas veces es algo tan sencillo!

Actualmente muchos niños no duermen lo suficiente y las investigaciones demuestran que los niños cansados se portan mal. Parece algo obvio, pero a veces no le prestamos atención, Además, los niños que tienen un horario fijo para dormir no sólo son menos llorones y malhumorados, sino que tienen menos riesgo de ser obesos y tienen mejores puntajes en las pruebas cognitivas de lectura, matemáticas y relaciones espaciales.

Cuando los padres convierten el sueño en una prioridad, el hogar instantáneamente se vuelve más calmo y pacífico. Todos, incluidos los padres, se comportan mejor cuando duermen lo necesario.

2. Alimento:

Parece demasiado simple incluso para mencionarlo, pero a menudo lo descuidamos. Cuando tu hijo se porte mal, revisa si tiene hambre. Y si experimentas problemas más serios con el comportamiento de tu hijo, pregúntate si el niño tiende a portarse mal justo antes de la hora del almuerzo o de la cena. ¿Puedes cambiar esos horarios para responder mejor a las necesidades nutricionales de tu hijo?

Corremos tanto que los niños (y los adultos) no reciben la nutrición básica necesaria. Para los niños es mucho mejor tener horarios fijos para sus comidas y bocadillos y no comer cada día al azar.

Tampoco puedo resaltar lo suficiente la importancia de las comidas familiares. De acuerdo con TheFamilyDinnerProject.org, los beneficios de la comida compartida en familia son significativos:

  • Mejor rendimiento académico
  • Mayor autoestima
  • Mayor sentido de resiliencia
  • Menor riesgo de abuso de substancias
  • Menor riesgo de embarazo adolescente
  • Menor riesgo de depresión
  • Menores posibilidades de desarrollar trastornos alimentarios
  • Menores tasas de obesidad

A menudo es difícil coordinar nuestras actividades para poder comer en familia, pero incluso hacerlo un par de veces a la semana marca una diferencia.

3. Rutinas:

Los niños florecen con rutinas y cronogramas fijos. Los niños pequeños tienen muy poco control sobre sus vidas; ellos se apegan a sus pequeños rituales. Cuando los niños saben qué se espera de ellos, qué viene a continuación, les resulta más fácil escuchar y es más probable que cooperen.

Tener un orden de actividades fijas para la mañana y la noche es crítico. Los niños pequeños se sienten más seguros cuando conocen la rutina: primero cenamos, nos bañamos, nos cepillamos los dientes y leemos un cuento. Los padres pueden hacer tablas con dibujos para ayudar a los pequeños a entender y seguir sus rutinas.

A los niños mayores los ayuda tener una hora fija en la que se despiertan, se visten y preparan sus mochilas. También precisan rutinas por la noche: una hora para hacer los deberes escolares, jugar en la computadora, cenar e irse a la cama.

Pueden dejar que el niño participe y de su opinión. “¿Cuándo te parece que es mejor hacer los deberes?” “Si el autobús sale a las 7:30, ¿cuánto tiempo piensas que necesitas a la mañana para estar listo? ¿A qué hora debo despertarte?”

4. Atención:

Los niños precisan la atención de sus padres; es crítico para su crecimiento y su desarrollo. Ellos tratarán de obtenerla de una u otra manera. Si los padres no les prestan atención, ellos buscarán obtener atención negativa portándose mal, pellizcando al bebé, escribiendo en las paredes o al no comer su comida.

Los niños mayores y los adolescentes pueden adoptar medidas más drásticas cuando no reciben la atención de sus padres.

Es clave pasar tiempo con nuestros hijos, incluso 10 minutos al día de tu atención completa hace una gran diferencia en sus vidas. Lo ideal es darles la bienvenida cuando regresan de la escuela, cuando se van a la mañana y taparlos y darles un beso cuando se van a dormir.