A la mayoría de lo niños no les gusta escuchar la palabra “no”. Y es fácil entender porque a los padres les cuesta decirles no a sus hijos. Los padres modernos están super ocupados y el tiempo con los niños es limitado. Los padres no quieren pasar ese preciado tiempo discutiendo o lidiando con los efectos de negarles a los niños lo que quieren.

Pero si no les decimos “no” a nuestros hijos, les estamos haciendo un gran daño. Los niños no pueden hacer o recibir todo lo que quieren y los padres tienen que ser los que les den las malas noticias diariamente. Ellos necesitan escuchar “no” para que puedan aprender a lidiar con la frustración y la decepción. Ellos necesitan escuchar “no” para ayudarles a aprender autocontrol y gratificación aplazada.

Los niños que no escuchan “no” generalmente les es difícil jugar lindo con otros, compartir y esperar su turno. Cuando decimos “no” les estamos enseñando a tomar en consideración los sentimientos y perspectivas de los demás. Los niños que no escuchan “no” a menudo culparán a otros por sus problemas o no tomarán responsabilidad.

Decirles “no” a nuestros hijos les ayuda a aprender estrategias de superación con las que pueden contar a medida que se hacen mayores, cuando los problemas son más grandes y la vida se hace más complicada.

Aquí hay algunos consejos prácticos sobre cómo decirles “no” a nuestros hijos:

1. No tienes que decirlo exactamente

Hay algunas excelentes alternativas al “no” que pueden evitar conflicto y confrontación y aun así transmitir el mismo mensaje. Faber y Mazlish en su libro, How To Talk So Kids Will Listen (como hablar para que los niños escuchen), dan el siguiente consejo:

Da información:

Niño: “¿Puedo comer helado?
Padre: “Qué bueno que puedo recordarte. Vamos a cenar en cinco minutos”.

Acepta sus sentimientos:

Niño (en el parque): “No quiero irme a casa ahora”.
Padre: “Es difícil dejar un lugar que disfrutas tanto. ¡Te gustaría que pudiéramos quedarnos todo el día! Te apuesto que te gustaría vivir aquí” (mientras tomas su mano para irse).

Describe el problema:

Niña: “¿Me puedes llevar a casa de Sara?”
Padre: “Me encantaría ayudarte. Pero no puedo salir – va a venir un técnico”.

Sustituye un si por un no:

Niño: “¿Podemos ir a la biblioteca?”
Padre: “Sí, podemos ir mañana después de la escuela”.

Date tiempo para pensar:

Niño: “¿Puede Eli quedarse a dormir aquí mañana?”
Padre: “Déjame pensarlo”.

Estos métodos les enseñan a los niños a posponer la gratificación y lidiar con la frustración y la decepción, sin embargo, de una forma astuta, no polémica y pacífica.

2. Reconoce sus sentimientos

Hay veces en que tendremos que decepcionar a nuestros hijos y darles noticias decepcionantes, ya sea una cena que no les gusta o que la largamente esperada visita de la abuela tiene que cancelarse porque ella está enferma. Los padres a menudo empiezan la conversación diciendo, “No te sientas mal, no hay nada porque estar molesto…” Esto frustra a los niños incluso más porque estás descartando sus sentimientos. Si simplemente reconocemos que es molesto, podrías recibir una reacción muy diferente.

Puedes decir, “Creo que te vas a poner triste y te vas a decepcionar cuando te diga esta noticia…” Irónicamente, reconocer sus sentimientos los ayuda a lidiar mejor con ellos.

3. Enseña las habilidades necesarias

Muchos niños no saben cómo lidiar con la molestia de escuchar “no”. Los sentimientos de decepción y frustración los pueden abrumar, por eso la rabia y los berrinches.

Julia Cook tiene una serie de libros para ayudar a los niños a lidiar con casi cualquier problema que se encuentren. Su libro “I Just Don’t Like the Sound of No” (solamente no me gusta el sonido de la palabra no) sigue a RJ, un niño al que no le gusta cuando los adultos a su alrededor le dicen “no”. RJ aprende los pasos que tiene que seguir cuando eso ocurre para que pueda aceptar el “no” pacíficamente:

1. Mira a la persona que te está diciendo “no”.
2. Di “De acuerdo”.
3. Mantén la calma por dentro y estés en desacuerdo.
4. Si estás en desacuerdo, dilo más tarde.

También ayuda enseñarles formas para mantener tranquilo su cuerpo. Algunas sugerencias son respirar profundo, ir a su habitación y relajarse leyendo o jugando o escuchando música.

También puedes usar la actuación. Pueden ir por turnos pidiendo diferentes cosas y cada uno diciendo “no” y la mejor forma de responder.

Enseñarles a los niños el lenguaje que necesitan para estar en desacuerdo con respeto puede ser beneficioso. Esto es especialmente importante para niños mayores:

“Gracias por decirme. ¿Sería posible que yo te diga porque creo que debería comprar ese vestido nuevo?

Puedes establecer algunas reglas para hacerles saber cuántas veces pueden sacar ese tema. Tú tienes derecho a decir, “Este es un ‘no’ final. No podemos tener más discusiones sobre esto”.

4. Prepara a tu hijo para el siguiente “no”

Tú quieres asegurarte de que tus hijos saben que no pueden amenazar o portarse mal para recibir lo que quieren.

Puedes decir: “Hoy más temprano cuando dije no, hiciste un berrinche. Te enojaste tanto. Las mamis tienen que decirles a sus hijos ‘no’ algunas veces, así que esto puede volver a pasar. Hablemos sobre que puedes hacer en vez la próxima vez que escuches ‘no’ y estés muy decepcionado”.

Puedes tener conversaciones similares con niños mayores también. “Recuerda, ayer cuando te dijimos que no podías ir a correr solo. No me puedes gritar así cuando estás frustrado. ¿Qué podemos hacer para asegurarnos que esto no vuelva a ocurrir?”

No tengas miedo de decirles “no” a tus hijos. Es por el bien de ellos que pones una línea firme.