Al educar a un niño al que le cuesta controlar sus emociones, hay algunos puntos clave que se deben tener en cuenta. En primer lugar, comprender que en cierto nivel todos tenemos el mismo desafío. Muchas veces reaccionamos a una situación de forma irracional. Muchos nos estresamos y nos sentimos frustrados fácilmente de forma regular, y a pesar de eso nos quejamos constantemente de la falta de control emocional de nuestros hijos. Cuando entendemos que también nosotros tenemos este desafío, podemos tenerles un poco más de paciencia.

A veces esperamos que nuestros hijos encuentren una forma mejor de reaccionar, pero ellos simplemente no saben cómo pueden lograrlo porque carecen de madurez emocional. Por lo tanto, es importante aprender cómo ayudar a nuestros hijos en esta área. ¿Cómo pueden los padres ayudar a sus hijos a controlar arrebatos, frustraciones, y cualquier otra respuesta emocional no sana que experimenten?

Aquí hay algunas sugerencias prácticas:

  1. La mejor forma de trabajar en la regulación emocional de tus hijos es demostrar tú mismo el comportamiento esperado. Esfuérzate por responder a las situaciones estresantes de la manera que desearías que respondan ellos. Cuando descubres a tu hijo dibujando en la pared, ¿cómo respondes? Cuando se te derrama el café y tus hijos te están observando, ¿cómo respondes? Nuestros hijos aprenden a responder en la vida en base a nuestras propias respuestas. Esto requiere mucha práctica, pero tomar conciencia ya es la mitad de la batalla.

  2. Ofrece empatía. Muchas veces la empatía es la clave para ayudar a tu hijo a manejar sus propias emociones de una forma sana. A menudo un niño que llora constantemente, se queja y reacciona de forma exagerada, está pidiendo validación de sus emociones. La empatía puede satisfacer esa necesidad y disminuir las reacciones emocionales no sanas e innecesarias.

  3. Deja que tu hijo sepa que estás en su mismo equipo. No hay ningún problema en conversar con tu hijo sobre su estallido. Deja que él sepa que tú estás allí para ayudarlo y que estás en su mismo equipo. Durante la conversación, ofrece mejores maneras de responder. Pregúntale qué piensa que puede ayudarlo a calmarse en el momento de enojo y frustración.

  4. Trata de encontrar cada día tiempo disponible para tu hijo. Durante ese tiempo enfócate sólo en los puntos fuertes de tu hijo, bríndale completa aceptación y amor incondicional. Evita cualquier clase de crítica y cuestionamientos innecesarios. Nuestra vida es muy ocupada y esto puede ser difícil de lograr, pero vale la pena el esfuerzo porque verás que tu hijo comienza a abrirse, desarrolla confianza y se siente cada vez más cómodo comunicándose contigo.

  5. El role-play es una herramienta efectiva cuando un niño tiene dificultades para controlar sus emociones. Pueden usar esta herramienta como una forma interactiva divertida para mostrarle a tu hijo formas más sanas de reaccionar y permitirle también manifestar sus propias ideas.

  6. Reforzamiento positivo. Asegúrate de ofrecer reforzamiento positivo por cualquier éxito en esta área. Cuando tu hijo trate de usar cualquiera de las herramientas sobre las que hayan conversado, festéjalo y hazle saber cuán orgulloso estás de él.

  7. Usa un sistema de tabla. Para algunos niños, las tablas con una recompensa al final ayudan a motivar el progreso y crear un hábito saludable. Puedes dejar que tu hijo coloque una pegatina o haga una marca cada vez que logra controlar sus emociones.

Es muy habitual que los padres rechacen las emociones de un niño por diversas razones. Estamos cansados, no queremos oírlo llorar, o deseamos enseñarle que las reacciones excesivas no son sanas. Con la intención de ayudar a nuestro hijo, a veces terminamos transmitiendo el mensaje de que no es correcto expresar las emociones y que es mejor mantener todo el dolor en el corazón. Por lo general, nuestros intentos para que dejen de llorar, de quejarse y de ser irritables surgen de un buen lugar. Queremos poner límite al dolor del niño, queremos que las cosas sean mejor para él, y queremos enseñarle que las reacciones exageradas son perjudiciales.

La pregunta es: ¿cómo lo hacemos? El objetivo es enseñarle al niño a controlar y expresar sus emociones fuertes de una forma equilibrada y sana. Al seguir los pasos mencionados podemos comenzar a ayudar a nuestros hijos a expresar sus emociones, ofrecerles el entendimiento que necesitan con desesperación y a la vez brindarles herramientas prácticas.

Nuestros hijos son una obra en proceso. Estamos aquí para ayudar a sembrar las semillas y observarlas brotar lentamente. Con la dirección adecuada, amor y paciencia, podemos ayudar a nuestros hijos a tener conciencia emocional y poder controlarse.