Una madre me llamó para contarme que cuando estaban de vacaciones su esposo resbaló y terminó en la sala de emergencias. Su hija adolescente constantemente le enviaba mensajes de texto, no para preguntar cómo estaba su padre, sino para decirle que estaba aburrida y quería salir de la habitación del hotel.

“¿Puedes creerlo?”, me preguntó.

Cuando le pregunté si había confrontado a su hija respecto a su comportamiento, la madre tímidamente me respondió que no lo había hecho.

Al vivir en una generación de “selfies”, los padres y educadores enfrentan el desafío de enseñarles a los niños a pensar en los demás. Junto con el ensimismamiento viene la falta de respeto.

Nosotros somos los responsables de enseñarles a nuestros hijos cómo actuar respetuosamente. No podemos esperar que ellos corrijan automáticamente su comportamiento. Algunos padres temen la reacción de sus hijos, por lo que no dicen nada. Ellos prefieren ser el mejor amigo de sus hijos antes que ser una figura de autoridad. Otros ignoran la rudeza y el mal comportamiento hasta que explotan de enojo y pierden el control. Ambas situaciones engendran falta de respeto.

Para crear una relación con nuestros hijos construida sobre el respeto, es necesario infundir en nuestros hogares una atmósfera de kavod, la palabra en hebreo que significa honor. Más que simplemente enseñar buenos modales, se trata de transmitir dignidad, valores y carácter. Esto describe un respeto y una reverencia que se siente hacia los padres y otros mayores.

Aquí hay algunas maneras prácticas para que cada día haya en nuestro hogar un espíritu de respeto.

1. Crea en tu hogar una atmósfera de paz.

La forma más importante de inculcar respeto es que los niños vean a sus padres hablarse y actuar con respeto mutuo. Los esposos que a pesar de sus diferencias de opinión mantienen su dignidad, se hablan en tono calmo y usan palabras y un lenguaje corporal no amenazante, enseñan a sus hijos el valor del respeto más que cualquier disertación.

Los niños que son testigos de comentarios burlones y negativos, gestos despectivos y falta de consideración por los pensamientos y las opiniones del otro, aprenden a ser irrespetuosos.

Busca maneras de transmitir que estimas sumamente a tu pareja. Muéstrales a los niños actos de bondad que te alegra hacer porque amas al otro. Sé positivo respecto a tu compañero. Expresa tu valoración frente a tus hijos. Diles a tus hijos qué especial es su madre o su padre.

Al disciplinarlos, manténganse en la misma vereda. Cuando los niños ven que sus padres están de acuerdo, es más probable que respeten sus decisiones. En la unión está la fuerza.

2. Enséñales a respetar a los demás.

Espera que tus hijos respeten a los demás. Y si ves una deficiencia, actúa al respecto.

Aquí hay algunos ejemplos diarios de cosas que tus hijos pueden hacer para tratar a los demás con dignidad.

  • Al hablar con otra persona, mírala a los ojos en vez de mantener la vista en el teléfono

  • Cuando los abuelos vienen de visita, debes pararte ir a saludarlos; no esperes que ellos te busquen y murmures un “hola”.

  • Sonríe. Hay una famosa enseñanza del judaísmo: “Recibe a todo el mundo con un rostro agradable”. Tu sonrisa o la falta de la misma tiene un impacto en los demás.

  • No interrumpas a los demás cuando hablan, incluso si se trata de tu hermano menor y piensas que lo que tú tienes que decir es más importante.

  • Escucha y está abierto a las ideas y opiniones de los demás. Tú no tienes siempre la razón y no lo sabes todo. Incluso si no estás de acuerdo, de todas formas puedes escuchar con respeto.

  • Los padres deben ser respetuosos al disciplinar. Avergonzar a un niño sólo logra alejarlo. Detrás de la mayoría de los niños enojados hay mucho dolor. Por supuesto que los padres deben disciplinar, pero deben asegurarse de que en el proceso no provocan que el niño sienta que no vale nada. Sean claros y consistentes. Manténganse firmes. No arruinen un momento educativo avergonzando al niño.

3. Enséñales a respetar el mundo que los rodea.

Es una mitzvá de la Torá respetar el mundo increíble que se nos otorgó y no destruirlo innecesariamente.

Enséñales a tus hijos a cuidar sus cosas. Arrojar a la basura platos llenos de comida porque se sirvieron demasiado, perder descuidadamente hebillas y gorras y dejar ropa por toda la casa son algunos ejemplos pequeños de que los niños olvidan que debemos valorar y cuidar todo lo que tenemos.

La Torá también nos enseña a no herir a los animales y a cuidar el ambiente.

Cuando los niños valoran las “cosas” llegan a un lugar de gratitud. Quien toma las “cosas” como algo obvio, eventualmente termina dando por obvio también la vida de las personas.

4. Enséñales a respetar por amor al Cielo.

En la actualidad, demasiados niños sienten apatía o están desconectados de la espiritualidad. Una relación con Dios les brinda a los niños una fuerza interna que no se consigue en ninguna otra parte. Llegan desafíos, ocurren desilusiones inesperadas. No podemos proteger a nuestros hijos, pero podemos darles las herramientas para salir adelante. La espiritualidad le da a la siguiente generación la posibilidad de entender que hay un Ser Superior que nos cuida. No estamos solos. Existe un Plan Divino.

¿Cómo podemos comunicar esto a nuestros hijos?

  • Trata de mantener una rutina diaria de plegaria. Incluso si son unos pocos momentos de conexión espiritual, los niños absorben nuestros actos. Al rezar, no converses con otras personas.

  • Mantén el respeto debido por los libros sagrados, por ejemplo cuida que los libros de plegarias no estén en el suelo, que no sean tratados con descuido y que no queden debajo de otros libros.

  • Los niños deben ver un comportamiento digno al celebrar las tradiciones. Pregúntate: ¿Cuál es la actitud que manifestamos hacia las festividades? ¿De qué se conversa en mi mesa de Shabat, en mi mesa del Séder de Pésaj?

  • Embellece las mitzvot que cumplas. Demuestra que te alegra recibir al Shabat, invita huéspedes, di una bendición o siéntate en la mesa del Séder. Involucra a tus hijos y muéstrales la bella menorá, la copa de Kidush o los candelabros que usas. No dejes las mitzvot al final de tu lista de cosas-por-hacer.

Honrar a los padres con los pensamientos, palabras y actos es básico para impartir respeto. Además, cada día tenemos innumerables oportunidades de moldear el carácter de nuestros hijos y ayudarlos a descubrir la dignidad que poseen en sus almas.