Muchos tenemos que enfrentarnos con un niño “mandón”. Son esos que quieren estar al mando. Les dicen a sus amigos y a sus hermanos cuándo, a qué y cómo jugar. Pueden ser irrespetuosos con sus maestros y con sus padres.

Lo positivo:

Ser mandón no es completamente malo. Nuestra meta como padres es enseñarles a nuestros hijos las habilidades de vida necesarias para que un día se las puedan arreglar por sí mismos y sean miembros productivos de la sociedad. El niño “mandón” ya tiene una alta dosis de la independencia necesaria para arreglarse solo en la vida. ¡Una parte de tu trabajo ya está hecha!

En vez de la palabra “mandón” intenta usar términos más positivos. Son niños asertivos, con cualidades de liderazgo, personas que “se hacen cargo”.

Cambiar una etiqueta negativa por una positiva es algo muy poderoso. Nos ayuda a cambiar la forma en que tratamos a nuestro hijo y redefine nuestras metas. En vez de gastar toda nuestra energía tratando de prevenir que nuestro hijo sea mandón, podemos enfocarnos en ayudarlo a usar esas cualidades de forma productiva. Podemos enseñarle cómo ser un líder amable con los demás, como hacerse cargo y tratar a sus compañeros con respecto y cómo ser asertivo y defender su opinión de forma educada.

Para ayudar a nuestros hijos “mandones” a desarrollar su potencial, tenemos que ayudarlos a equilibrar su verdadera necesidad de control y liderazgo con su capacidad para respetar a sus padres. No sólo porque esto les enseña a respetar a otros, sino porque todos los niños, incluso los “mandones”, se sienten más seguros cuando saben que en verdad los que realmente tienen el control son sus padres y el resto de los adultos en su vida.

Enseñarles a respetar la autoridad:

Podemos enseñarles a respetar nuestra autoridad y cómo usar de forma apropiada y amable su carácter mandón.

Darles opciones:

Esta es la forma perfecta de ayudar a los niños que necesitan estar al mando. El padre ofrece una opción, actúa con autoridad y el niño necesita obedecer, pero puede decidir cómo obedecerá.

Cuando decimos: “¿Quieres acomodar tus muñecas o el Lego?”, en realidad estamos diciendo: “Tienes que ordenar, pero puedes estar a cargo respecto a cómo lo haces”.

Esta técnica es esencial para todos los niños, pero es imperativa con los niños “mandones”.

Aquí hay otros ejemplos:

  • ¿Qué verdura deseas, zanahoria o tomate?

  • ¿Quieres sentarte en la silla o en el sillón?

  • ¿Quieres recoger 5 o 10 juguetes?

Una campaña de relaciones públicas:

Cuando todo esté tranquilo, durante la cena, de forma indirecta intenta decir lo siguiente:

“En nuestra familia realmente nos gusta que los niños traten de tomar sus propias decisiones. Por eso algunas veces dejamos a nuestros hijos tomar decisiones, pero muchas veces nosotros tenemos que decidir por todos.

“No se preocupen, les diremos cuándo es su turno de tomar la decisión y cuándo es nuestro turno de decidir.

“Es muy bueno que los niños tengan padres que están a cargo de ellos, eso hace que los niños se sientan seguros.

“El trabajo de mamá y papá es ser los jefes de los niños. Eso ayuda a los niños a aprender cómo ser sus propios jefes cuando sean adultos”.

También puedes enseñarles una lección espiritual: lo que significa ser un “jefe” bondadoso.

“Dios es el jefe de todos nosotros. Él es el mejor jefe. Nos ama y nos cuida muy bien”.

Elogiarlos por aceptar la autoridad:

Para estos niños es sumamente difícil obedecer a los adultos. Elogiarlos cuando lo hacen puede ayudar a motivarlos para continuar haciéndolo. Prueba esto:

“A ti te gusta estar en control, sin embargo cuando dije que yo tenía que tomar la decisión y teníamos que ir al supermercado antes de ir al parque, lo hiciste a pesar de haberte puesto triste” (¡incluso si se portó mal!).

Darles muchas oportunidades de estar en control:

Estos niños pueden ser los mejores ayudantes, si están al mando. Deja a su cargo la ropa, la cocina o la organización. Averigua cuáles son sus talentos y déjalos tomar el mando. No queremos desperdiciar la oportunidad de enseñarles a ser un miembro que contribuye al hogar. Nuevamente, queremos que ellos usen sus características de forma positiva. Podemos decirles:

“Necesito ayuda para doblar la ropa. ¿Estás disponible? ¿Puedes doblar un poco de ropa mientras yo pelo las zanahorias?”

“Qué bueno que estás en casa. ¿Me podrías ayudar de alguna forma a cocinar para Shabat? ¿De qué te gustaría encargarte?

Arrojar la pelota a su lado de la cancha:

La mejor forma de enseñarles a los niños a ser respetuosos y más amables con los demás es encontrar junto con ellos soluciones respecto a cómo pueden ser más respetuosos y amables con los demás. Recuerda, a ellos les gusta estar al mando, incluso sobre qué y cómo dicen las cosas. Cuando sea irrespetuoso o desagradable, prueba decirle:

“¿Cómo puedes decir eso de una forma más amable?”

“¿Hay una forma más respetuosa en que puedas pedirlo?”

Tener un niño “mandón” puede ser todo un desafío. Enseñarle a respetar la autoridad y a ser más amable al interactuar con los demás puede ayudarlo a convertirse en el líder que está destinado a ser.