Es difícil ser un padre hoy en día. La difícil economía ha reducido la habilidad de muchos hombres de proveer para sus familias. Los papás que a menudo han medido su autoestima a través de su éxito financiero están ahora luchando con el miedo al desempleo y a los sueldos reducidos. Las familias están luchando. Muchos padres se están sintiendo deprimidos e inseguros en cuanto al futuro.

Es tiempo de que reexaminemos el rol de un padre en la familia. ¿Cuál es la definición de ser un padre?

¿Su autoestima está basada simplemente en su ingreso financiero y en el tipo de auto que maneja? ¿O acaso debe proveer más, dotando a sus hijos tanto con ingresos espirituales como emocionales?

¿Es su rol ser un protector físico y una presencia tangible en sus vidas, o es posible que él viva su vida con un propósito incluso mayor? ¿Hay alguna forma de que él, como padre, pueda construir la esencia de sus hijos a través de enseñarles cómo lidiar con los momentos de éxito, la buena fortuna, la rabia, la preocupación, la decepción y los varios agudos desafíos de la vida?

Los papás que han medido su autoestima a través de su éxito financiero están luchando con el miedo al desempleo y a los sueldos reducidos.

Además del portafolio financiero, ¿has pensado en el portafolio espiritual que tus hijos heredarán algún día?

Yo leo los periódicos con todas sus lúgubres noticias y estadísticas trayéndonos palabras que asustan como “La Gran Depresión” y la “doble recesión”. Escucho los comerciales con voces serias pidiéndonos que imaginemos atravesar hondas deudas y ejecuciones hipotecarias en estos difíciles tiempos económicos. Yo reflexiono sobre los desafíos que enfrentan las familias hoy en día. Y aunque sé que tanto esposos como esposas están trabajando largas horas y están preocupándose de las cuentas, también sé que esta recesión de alguna manera ha herido a los hombres y les ha pegado duro. Los hombres que siempre se habían sentido a salvo y seguros proveyendo para sus familias.

Y entonces mi memoria se va a recuerdos de mi padre.

No, nosotros no teníamos muchas "cosas" cuando crecimos. Nunca tomamos exóticas vacaciones o tuvimos los aparatos o juguetes más modernos. Pero mis padres nos proveyeron de tanto más para ayudarnos a sobrellevar nuestros días; amor interminable y fe que nos han anclado a través de los altos y bajos de la vida.

Aunque muchas historias se me vienen a la mente, hay una en particular que marcó en mí el sentido de "cuál es el rol de un padre".

Había sido un verano largo y caluroso. Mi esposo había pasado una cirugía delicada por un hombro dislocado y le habían advertido cuidar los movimientos de su brazo. Él llevaba un vendaje y estaba lidiando con mucho dolor. Yo estaba en los últimos meses de embarazo, y ustedes saben que los días calurosos y las mujeres embarazadas son una difícil combinación.

Llevé a mis hijos afuera a jugar y mi hija de cinco años se cayó del columpio. Su mano yacía flácida a un lado.

Conduje hasta el pediatra esperando que él me dijera que esto era solamente un moretón o una torcedura. Él me dio la noticia de que la mano de mi hija parecía quebrada y que necesitaba ver a un ortopedista. Mi hija necesitaba que un adulto la levantara, la acompañara a la sala de rayos X y calmara sus miedos. También tenía un niño que necesitaba que alguien lo cuidara en la oficina mientras mi hija estaba siendo examinada y enyesada.

Dado que yo estaba embarazada, ese "alguien" en la sala de rayos X no podía ser yo. Mi esposo estaba completamente incapacitado. Conduje a casa, pensando en mis varias opciones. Mi madre estaba dando una charla y yo sabía que mi padre se había ido esa mañana a visitar a mi hermana y a pasar una semana con su familia en su bungalow en Catskill.

Cuando entré a la casa, sonó mi teléfono. Tomé el auricular y escuché la voz de mi padre.

"Sheyfale, ¿Cómo estás?".

No podía hablar. Simplemente empecé a llorar.

"¿Qué pasa, Slovie? ¿Por qué estás llorando?".

Sollocé un poco más y entonces le conté mi historia a mi padre. Le describí a mi esposo inmóvil con su vendaje, a mi hija gimiendo y necesitando unos rayos X de su brazo, a mi hijo de 7 años justo bajándose de su autobús de campamento diurno y a mi hijo de dos años haciendo lo que los niños de dos años hacen. La oficina del ortopedista estaba a una hora de distancia. No sabía como manejar la situación. Me sentí abrumada.

"No te preocupes mi Shefela, yo voy a ir a ayudarte".

"Aba, ¿a que te refieres?", le pregunté. "Acabas de llegar esta mañana, pasaste tres horas en un autobús para llegar allí, vas a quedarte una semana. ¿Cómo me vas a ayudar?".

"Voy a tomarme el siguiente autobús de regreso a casa, no te preocupes. Ni siquiera desempaqué aún, así que está bien".

"¿Estás seguro Aba?", pregunté incrédulamente.

Yo estaba atónita. Yo sabía que mi padre había esperado por esa semana. Mis padres nunca tomaron unas vacaciones. Esta iba a ser la "gran escapada" de mi padre; una semana en el bungalow de mi hermana. Su mayor placer era pasar tiempo con sus hijos y nietos, dar paseos por las calles campestres y respirar la belleza natural del mundo de Dios. Él se había ido en bus y me enteré después por mi hermana que mi padre había llegado empapado en sudor por el calor del viaje.

Pero él no mencionó nada de esto. Estaba claro que él simplemente daría la vuelta y regresaría a casa. Yo estaba abrumada por su bondad. Decidí preguntar una vez más.

"¿Estás seguro Aba?".

Escuché la maravillosa risa de mi padre por el teléfono. Y luego él dijo algo que yo nunca olvidaré.

"Slovie, por supuesto que estoy seguro. ¿Para qué es un padre?

Los padres están aquí para guiar, para proveer nutrición espiritual y emocional tanto a hijos como a hijas.

Mientras lidiamos con incertidumbres y con un mundo patas arriba, déjenos al menos aferrarnos a esta verdad inquebrantable. Los padres existen en las vidas de sus hijos con un rol que va mucho más allá que pagar las cuentas de la tarjeta de crédito. Los padres están para guiar, para proveer nutrición espiritual y emocional tanto a hijos como a hijas. Los padres pueden ser el compás moral que dirige a los niños durante su vida. Y luego cuando crecemos y nos preguntamos si estamos haciendo lo correcto o cómo podremos salir adelante, podemos escuchar la voz de nuestro padre y ver la imagen de nuestro padre en nuestra mente. Podemos recordar las pequeñas bondades, las pequeñas charlas cuando parecíamos preocupados, y el tranquilizador brazo alrededor de nuestros hombros que nos hacía saber que éramos queridos y que nunca estábamos solos.

Y si justo ahora te estás sintiendo herido y sientes que te faltan este tipo de recuerdos, que sepas que hoy es tu oportunidad de crear este legado con tus propios hijos.

Después de todo, ¿para qué es un padre?