Todavía estamos estremecidos por la tragedia que azotó al mundo judío. Siete almas, siete ángeles cuyas dulces voces acabo de escuchar cantando "Cry no more, Yerushalaim" en una grabación que fue lanzada por la familia Sassoon. Me es difícil seguir escuchando; seco mis lágrimas. ¿Quién puede permanecer imperturbable ante este tsunami de dolor?

En su discurso fúnebre, la voz de Gabriel Sassoon temblaba mientras describía a cada uno de sus hermosos pequeños que habían fallecido en el trágico incendio. Él le dijo a los angustiados asistentes: “Les quiero pedir perdón a mis hijos. Lo hice lo mejor que pude, y mi esposa lo hizo lo mejor que pudo. Por favor, gente, amen a sus hijos. Eso es todo lo que importa. Entiendan eso”.

Tomemos estas desconsoladas palabras y llevémoslas a nuestro corazón. Para honrar la memoria de estos niños, tomémonos un tiempo antes de Pesaj para comenzar a aprender cómo amar mejor a cada uno de nuestros hijos. Esta festividad es nuestra oportunidad para relacionarnos con nuestros hijos e hijas, para conectarnos con ellos, para enseñarles lo mucho que se preocupa Dios por ellos. La Hagadá nos guía en nuestra búsqueda para renovar el lazo con cada uno de nuestros hijos y hacerlos sentir queridos y adorados.

Este Pesaj hazte las siguientes cuatro preguntas:

1. ¿Busqué mi jametz personal?

La noche antes de Pesaj realizamos la búsqueda del jametz. Después de la búsqueda decimos: “Todo tipo de producto leudado que todavía esté en mi posesión, que no haya visto o removido, que sea considerado nulificado”. No estamos hablando sólo de vaciar nuestras casas físicas, sino que mientras nos preparamos para Pesaj debemos tomarnos el tiempo para limpiar nuestras casas espirituales en el interior de nuestros corazones. Pesaj nos da la energía para hacer una limpieza espiritual y liberarnos de nuestras características de personalidad negativas.

Antes de que comience la festividad, tómate un momento para pensar en cuáles de tus características de personalidad causan una desconexión de tus hijos. ¿Pierdes el temperamento con facilidad y eso genera reacciones llenas de ira en lugar de traer calma a tu hogar? ¿Eres impaciente y por lo tanto aparentas ser indiferente y despreocupado? ¿Alejas a tus seres queridos porque eres negativo y juicioso? ¿Pones a la tecnología en primera prioridad cuando revisas constantemente tu iPhone y tu email mientras tu familia trata de hablar contigo?

No permitas que se te pase este momento. Establece metas claras para liberarte de las características de personalidad que te impiden construir el hogar con el que siempre has soñado. Esto requerirá compromiso, trabajo duro y dedicación. No te rindas. Tus hijos esperan que los críes con amor.

2. ¿Creo un séder ‘orden’ en mi hogar?

Antes de comenzar el Séder, enumeramos las 15 partes que lo componen para mostrar cuán crucial es para nosotros pensar nuestras acciones y palabras de antemano. Siempre deberíamos vivir nuestras vidas cotidianas con significado y perspectiva. Desperdiciamos nuestro preciado tiempo y arruinamos nuestras relaciones cuando evitamos esforzarnos o cuando dejamos de prestar atención a nuestros seres queridos. Esto impacta nuestro actuar como padres. Cuando disciplinamos sin pensar, decimos y hacemos cosas que hieren. Cuando reaccionamos en base a nuestras emociones, perdemos el control. Ser padres con seder significa que lo hacemos conscientemente. Nuestras casas no están repletas de caos, lo cual causa confusión e inseguridad. Nuestras rutinas diarias y nuestras relaciones, al estar construidas sobre la base del respeto, traen estabilidad. Los niños se desarrollan de gran manera cuando se sienten seguros. Saber que sus padres son consistentes y considerados, y que viven en armonía, provee el séder que necesitan los niños para tener éxito. Es hora de planear cómo hacer que esto suceda.

3. ¿Me preocupo de las necesidades emocionales de mis hijos?

Cuando comenzamos a recitar la historia de nuestro pueblo, levantamos nuestro plato del Séder y decimos: “Este es el pan de la pobreza que comieron nuestros antepasados en la tierra de Egipto. Que todo el que tenga hambre venga y coma. Que todo el que esté necesitado venga y celebre”. Uno pensaría que ya es tarde para invitar gente para nuestro Séder a esas alturas. Después de todo, ya estamos sentados y listos para comenzar. ¿Dónde vamos a encontrar gente hambrienta y necesitada ahora?

Si abrimos nuestros ojos y vemos realmente a los niños que están a nuestro alrededor, nos daremos cuenta del hambre por amor y por una palabra de cariño que carcome sus almas. No es sólo el hambre física que se nos pide saciar. Debemos darnos cuenta que los padres tienen la responsabilidad de nutrir el deseo de sus hijos de que se preocupen por ellos. Algunos niños requieren una mayor dosis de abrazos y besos. Ellos desean sentir una expresión física de cariño, algo que los padres suelen olvidar cuando sus hijos van creciendo. Otros niños desean que les digan una palabra de cariño, una risa cálida, una sonrisa que les de confianza. Pero los días pasan entre órdenes e instrucciones, y una buena palabra raramente es escuchada.

En la noche del Séder, mira a quienes están en tu mesa. Dale a cada uno de tus hijos una bendición. Dale a tu familia la compasión que tanto necesitan. En Pesaj hablamos de los “cuatro hijos”. Debemos entender que hay hijos de todos los tipos, y cada uno de ellos merece un lugar en tu corazón.

4. ¿Vivo mi vida a todo color?

Los judíos de todas partes del mundo cantan la canción “Dayenu”. Describimos los increíbles milagros que ha hecho Dios con nuestra nación y, luego de nombrar cada uno de ellos, decimos la misma palabra: Dayenu, ‘¡nos hubiera bastado!’. Aquí está una de las lecciones más valiosas que les podemos transmitir a nuestros hijos. Si podemos enseñarnos a nosotros mismos a ver las muchas bondades que nos ha dado Dios desde que nacimos, entonces, podremos enseñarles también a nuestros hijos a estar conscientes de la 'bendición de lo suficiente'. Nada es azaroso. La vida nunca debería ser tomada por sentado. Al separar cada instancia y aprender a decir "gracias Dios", podemos vivir la vida a todo color en lugar de vivirla en blanco y negro.

La mayoría de nosotros nos enfocamos en lo que nos falta. Nos quejamos con facilidad o nos sentimos mal por nosotros mismos. Cuando redirigimos nuestros ojos para ver lo bueno, nos llevamos a nosotros mismos a un lugar positivo. Nuestros hijos aprenden a apreciar los regalos que nos ha dado Dios. Este es el camino a la felicidad. Comienza con apreciar tu vida.

Este Pesaj, dediquemos nuestro Séder a estas siete almas sagradas que dejaron este mundo y nos dejaron un mensaje a todos nosotros. Padres, piensen en el regalo de la vida que nos ha sido entregado. Cada niño es sumamente valioso. Como lloró Gabriel Sassoon: “Las almas de mis hijos viven en mi corazón y en el corazón de mi esposa. Pero no sólo en nuestros corazones; en el corazón de toda la nación... allí están”.