Durante años platiqué con mi hijo sobre el enorme Kidush que haríamos en la sinagoga después del servicio de su bar mitzvá.

Él nos vio planificar las grandiosas celebraciones de bar mitzvá de sus hermanos mayores. Él estuvo presente cuando sus hermanos condujeron el servicio de Shabat para cientos de personas y cuando leyeron la Torá en una sinagoga repleta. Nos escuchó decirles que hablaran fuerte al dar sus discursos, para que todos los pudieran escuchar.

Ahora, debido a que el coronavirus clausuró gran parte de la vida judía, incluyendo las grandes celebraciones de bar y bat mitzvá, él tiene que volver a reimaginar la celebración de su propio bar mitzvá.

Los hijos de la familia Miller

En vez de tener cientos de invitados, probablemente sólo estará presente el núcleo familiar más cercano. Es posible que pueda conducir el servicio en la sinagoga, pero sólo ante un pequeño grupo de personas. Sin discursos y definitivamente sin un enorme Kidush. Sin embargo, en contra de todas las probabilidades, mi hijo sigue motivado estudiando para su bar mitzvá. Incluso colocó una alarma en su reloj para que le recuerde cada tarde que tiene que practicar.

¿Cómo se entiende esto? ¡Cómo es posible que permanezca tan conectado con su práctica y su estudio para lo que será un pequeño bar mitzvá con distanciamiento social?

Le pregunté a mi hijo qué es lo que lo mantiene con fuerzas para seguir adelante. Al parecer fueron sus hermanos mayores quienes le dieron algunos consejos para mantenerlo concentrado en su objetivo.

1. Para ser bar mitzvá no es necesario tener una fiesta.

"No necesitas una fiesta para ser bar mitzvá". Esa es la forma en que mi hijo mayor consoló a su hermano menor. Sin importar cómo el coronavirus afecte los planes de su bar mitzvá, no hay nada que pueda quitar el hecho de que cuando un niño judío cumple trece años, y cuando una niña cumple doce, finalmente pueden participar por completo en todos los rituales judíos como adultos independientes. "Bar o bat mitzvá" significa ser un hijo (bar) o hija (bat) de las mitzvot, de los mandamientos judíos. No es necesaria ninguna ceremonia, ninguna fiesta ni ningún servicio.

La autora con su hijo

2. Habilidades para toda la vida

No importa lo que ocurra en este año loco, impregnado por la pandemia, mi hijo reconoce que las habilidades que está aprendiendo para su bar mitzvá lo acompañarán, con ayuda de Dios, durante muchos años, porque él asiste a los servicios en la sinagoga y también a la escuela judía, haya o no pandemia.

La capacidad de dirigir el servicio, leer la Torá o dar un dvar Torá, son habilidades que siempre le serán útiles, sin importar en dónde se encuentre.

3. Una celebración más pequeña en el hogar

Al anticipar una celebración más pequeña en nuestro hogar, sólo con los miembros de la familia cercana, hay algunas cosas que podemos hacer para destacar la transformación de nuestro hijo en un adulto con respecto a la práctica del judaísmo. Él podrá dirigir la "Bendición después de la comida" tras la comida de su bar mitzvá. También está preparando un discurso para dar en casa ante otros parientes y unos pocos amigos. Puede que no sea la celebración grandiosa que una vez tuvimos en mente, pero estamos decididos a hacer que su bar mitzvá sea una ocasión festiva, bella y especial, sin importar cuán pequeña sea.

4. Contar nuestras bendiciones

Su hermana mayor le aconsejó: "¡cuenta tus bendiciones!". Es muy fácil dar por sentado que tenemos a nuestra familia y a nuestros amigos cercanos, pero ella le recordó que tiene la fortuna de estar rodeado por personas que lo aman.

Mi hija se está preparando para ser guía estudiantil en un museo del Holocausto local, y eso le dio una perspectiva diferente de lo que es realmente importante en la vida. Tener suficientes alimentos, un lugar seguro donde vivir, estar rodeado de personas que te aman… Es muy fácil perder de vista lo que en verdad es lo más importante en nuestras vidas. Al planear la celebración de nuestro hijo, estamos tratando de no tomar por sentadas las muchas bendiciones que tenemos.

5. El humor ayuda

Muchos aspectos de las vidas de nuestros hijos se vieron sacudidos por esta pandemia. Clases en línea, graduaciones canceladas, meses y meses sin eventos sociales. Y ellos pudieron sobrellevarlo encontrando el humor en todo lo que ocurre.

El hecho de ver a mi hijo sonreír y bromear sobre los planes reducidos de su bar mitzvá, me dio esperanzas respecto a que él también podrá reaccionar con humor y gracia en el futuro, frente a dificultades más graves.

6. "¡Ven a Israel!"

Mi hijo mayor planea pasar el próximo año en Jerusalem, estudiando en una Ieshivá, y él tuvo una maravillosa sugerencia: si más adelante es posible viajar a Israel, ¿por qué no celebrar el bar mitzvá de nuestro hijo menor con él y con sus compañeros en el estado judío?".

Es demasiado temprano para saber cuáles serán las restricciones sobre los viajes, pero es una sugerencia que consideramos seriamente. Incluso si de alguna manera las cosas se abren y nos permiten realizar reuniones más grandes, ahora comenzamos a pensar en nuevas formas de celebrarlo. Un viaje familiar a Israel parece ser la opción más atractiva.

Lo que en un primer momento pareció ser una limitación a la celebración del bar mitzvá de nuestro hijo, puede llevar a que sea todavía más significativo. Tener que volver a pensar el bar mitzvá de nuestro hijo nos ayudó a enfocarnos en lo que realmente importa en la vida: nuestra familia, estar juntos, celebrar el crecimiento de nuestro hijo y que adquiera nuevas habilidades. Tanto si celebramos en Israel o en nuestro hogar, esta es una lección que me alegra haber aprendido. Esperamos ansiosamente el pequeño y significativo bar mitzvá de nuestro hijo.