Querida Slovie,

Mi hijo de 10 años está fuera de control. Él grita sus demandas y se enfurece cuando no son correspondidas. Si yo lo regaño o lo envío a su cuarto por un tiempo, él se descarga con sus hermanos o conmigo. Habla muy irrespetuosamente y tiende a ser muy negativo. Su comportamiento está afectando perjudicialmente a todos en la casa. Ya se me acabaron las ideas.

Apreciaría cualquier consejo que me pudieras dar; estoy realmente superada.

Gracias,

Madre al final de sus fuerzas

La respuesta de Slovie

Hay momentos en los que tenemos que lidiar con un niño enojado. Mientras más tratamos de incentivarlo y guiarlo, este niño parece alejarse cada vez más. A medida que la brecha entre nosotros aumenta, nos sentimos perdidos. Enfrentamos silencios densos, repentinos sobresaltos, nos sentimos extraños y sentimos un profundo dolor cuando nos responden con palabras ásperas. Habitualmente, queremos explotar.

Aquí hay 10 consejos prácticos para lidiar con un niño enojado:

1. No reacciones ante la rabia con rabia

No ganamos nada perdiendo nuestro temperamento, gritando o dando ultimátums emocionales. Cuando nosotros estamos fuera de control, decimos cosas que no creemos de verdad. Generalmente nos quedamos con rencor. Ciertamente no resolvemos el problema, y de hecho, podemos causar un daño mayor. Los padres que gritan incentivan a los niños a gritar más fuerte o a retraerse a una cueva.

2. No des cachetadas ni entres en terreno físico

Muchas veces recibo preguntas de padres sobre golpear. Generalmente dicen algo así:

"Mis padres / suegros / esposa / esposo dicen que lo que este niño necesita es una buena cachetada. Eso era lo único que funcionaba cuando nosotros éramos pequeños y eso es lo único que servirá para enderezar a este niño".

Lo siento, eso simplemente no funciona hoy en día. Solamente le estarás enseñando a tu hijo a pegar cuando esté frustrado o enojado, y también empezarás a ver que tus hijos utilizan sus manos en contra de otros. No lograste nada. Pregúntate a ti mismo cómo este niño manejará su frustración cuando sea marido o padre.

3. No te rindas ante lo irritante

Cuando un niño se da cuenta de que la irritación constante te obliga a cambiar tu posición, él aprende exactamente qué botón presionar. Él comienza a entender que quejarse o rehusarse a tomar tu “no” como respuesta final va a generar resultados. En cualquier momento que no se haga lo que él quiere se pondrá en modo berrinche hasta que te rindas. No hace ninguna diferencia si tratas con un niño o con un adolescente, como padre, no puedes tener miedo a decir no. Sé constante y apégate a tu decisión.

4. Espera la calma para conversarlo

Nuestros sabios nos dicen que no debemos aproximarnos a una persona en un momento de enojo. Tratar de razonar con tu hijo en la mitad del escándalo no producirá los resultados deseados. Utiliza una mínima cantidad de palabras y di, "Cuando estés listo para hablar con calma y respetuosamente, estaré feliz de escucharte". A los niños más pequeños se les puede decir con calma que se sienten en un lugar bajo hasta que el berrinche haya pasado. No hay ningún problema en decirle a los más grandes que obviamente ellos necesitan salir a tomar aire y que tú estarás esperando cuando estén listos para hablar. Nuestra meta es enseñarles a encontrar una manera para calmarse cuando están enojados.

5. Descubre el factor que hace gatillar el enojo

Es una buena idea preguntarse "¿Qué es lo que gatilla el enojo en mi hijo?". Los niños generalmente explotan porque se sienten avergonzados, dejados de lado, ansiosos, frustrados o heridos. Responden con rabia porque se sienten indefensos. El enojo es una emoción; ¿cuál es su fuente?

6. Crea soluciones alternativas

En vez de simplemente criticar o de disciplinar con fuerza, busca mejores respuestas en conjunto. En un momento de calma —ciertamente no en el medio de la tormenta— pregúntale a tu hijo qué otra opción tiene fuera de la rabia. Explícale que él puede ser parte de la solución y no del problema. Pero nosotros tenemos que proveer las herramientas. Ustedes pueden recrear la situación y discutir cómo podrían manejar mejor el conflicto la próxima vez.

7. Enfócate en tu propia reacción física

Cuando comenzamos a poner atención, reconocemos que nuestros cuerpos nos dan señales de advertencia antes de que lleguemos al explosivo territorio donde no hay vuelta atrás. Si damos un paso atrás nos damos cuenta que nuestros corazones están acelerados, apretamos nuestras mandíbulas o puños. Respiramos diferente, achicamos los ojos y nos enfurecemos. Mientras más nos demos cuenta de nuestras banderas rojas corporales, más podremos retirarnos en momentos cruciales. Si logras evitar el enojo, o las reacciones descontroladas, esto puede cambiarte la vida.

8. Permite que tus hijos experimenten fallas y frustración

Hoy en día hay demasiados niños que no saben cómo lidiar con el fracaso y la desilusión. Se desmoronan cuando prueban el sabor de la derrota. El problema es que los padres intervienen desde los primeros días para que ellos crezcan felices y sin ningún tipo de estrés y piensan que les están haciendo un bien.

"¿No será esto demasiado difícil para él?”.

"¿No estará ella muy triste si eso pasa?".

Pero esa no es la vida real. En vez de ayudar a nuestros hijos, los estamos obstaculizando. Cuando los niños no saben cómo lidiar con una calificación baja, con una derrota en un juego, fechas límites, o dificultades con los amigos, ellos crecen frustrados y enojados. Estos niños se rinden fácilmente o esperan a que sus padres arreglen la situación.

La realidad es que podemos apreciar mucho más el sabor del éxito si sudamos, escalamos y algunas veces caemos. Todos tienen que lidiar con la derrota alguna vez. No podemos mantener a nuestros hijos en una burbuja por siempre.

9. Comunica amor

Los niños que se sienten queridos se sienten seguros y a salvo. Incluso si están enojados, ellos saben en lo profundo que son amados. Sin importar lo que pase en la vida, esta es una creencia que nunca será alterada. Muéstrale a tu hijo que lo amas al interesarte en sus ideas y proyectos. Trata de cenar con él cuando sea posible. Deja de lado tu ipad o iphone y realmente escúchalo. Comparte con él tus pensamientos y habla sobre tu día. Involúcrate con sus actividades en vez de simplemente acarrearlo ida y vuelta al colegio. Ríe, sonríe, y no te tomes todo tan a pecho. Tu hijo disfrutará del tiempo que pasen juntos; la conexión entre ustedes aumentará y se fortalecerá. No esperes a que se forme una brecha para después preguntarte cómo cruzar el puente.

10. Sé un modelo a seguir

Los nueve consejos anteriores no sirven de nada si nuestros hijos nos ven perder el control cuando nos enfrentamos a la frustración y a la desilusión. La manera en que nosotros manejamos nuestros desafíos es la mejor enseñanza de todas.

Un hogar en calma es un hogar feliz. Vamos a ayudar a nuestros hijos a navegar por la vida exitosamente y a que se deshagan de la rabia.