El enojo es una parte importante de la adolescencia. Forma parte del proceso a través del cual el adolescente se separa de sus padres y establece su propia identidad.

El enojo se convierte en un problema cuando no sabemos cómo controlarlo. Por lo tanto, si eres un adolescente que a veces se enoja (o incluso un adulto), he aquí algunas ideas para ayudarte a controlar tu enojo antes de que pierdas el control:

  • Mantener la perspectiva: Con tantas nuevas experiencias en la escuela secundaria, puede ser difícil separar entre las preocupaciones genuinas y las pequeñas molestias. Cosas como el daño físico o el abuso verbal sin ninguna duda son preocupantes, mientras que el hecho de que alguien ocasionalmente se entrometa en tu vida o que sin intención te sofoque un poco, son asuntos menores.

Reconoce cuáles son las razones genuinas para molestarte e ignora las cosas intrascendentes. Una vez que logras distinguir los asuntos “grandes” de los “pequeños”, es mucho más fácil mantener la perspectiva y calmarse.

  • Redirigir el enojo: A veces puedes enojarte con tus padres o con un hermano porque antes te pasó algo con otra persona. Da un paso atrás y pregúntate: “¿Por qué estoy enojado?”. Esto puede ayudarte a redirigir tus sentimientos a la fuente apropiada.

  • Evitar los factores desencadenantes: Probablemente hay situaciones que automáticamente te hacen enojar (como que tus padres no te den suficiente espacio, aunque siempre sigas sus reglas). Tomar conciencia de estos desencadenantes puede ayudarte a tomar control de la situación. Antes de entrar a casa, recuerda que tus padres (porque te aman) probablemente te formularán miles de preguntas. Ensaya las respuestas que les darás para satisfacerlos a ellos y también sentirte satisfecho. De esta manera estarás preparado para un encuentro potencialmente frustrante.

  • Controlar el tiempo: Cuando estás estresado, es más probable que expreses el enojo de una forma destructiva. Asimismo, si no duermes lo suficiente, es más probable que grites a quienes te rodean (incluso sin una provocación real). Una maravillosa manera de evitar estos sentimientos es controlar y aprovechar efectivamente tu tiempo. No dejes grandes tareas o mucho estudio para la noche previa a un examen. Trata de dormir cada noche entre 7 y 8 horas. De esta manera estarás mejor equipado para manejar el enojo cuando debas confrontarlo.

  • Hablar: Una de las mejores maneras de controlar tu enojo es hablar con calma a los demás. Cuando no te encuentres en el ardor del momento, puede ayudarte conversar con tus amigos sobre lo que te molesta. También puedes pensar si algo puede llegar a cambiar si hablas con tus padres sobre lo que sientes. Si piensas que serán receptivos, pregúntales a tus padres cuándo será un buen momento para sentarse y conversar. Fijar tiempo para la relación fortalece los lazos de unión con tus padres y en definitiva suaviza las dificultades de la relación.

El enojo es parte del crecimiento y de volverte tú mismo. De hecho, si no te enojaras de vez en cuando… ¡yo me preocuparía un poco!

La forma en que manejas tu enojo es lo que determina tu calidad de vida. Manejar de forma positiva el enojo puede ser constructivo. Expresarlo de forma positiva puede ayudarte a mejorar tu propia imagen e incluso puede ayudar a que los demás te respeten más. Cuando hablas con otros sobre tus sentimientos y adoptan juntos resoluciones, construyes bases más fuertes para las relaciones.

A medida que crezcas, continuarán presentándose eventos que te enojarán, por lo que practicar técnicas constructivas de control del enojo te beneficiará también en el futuro. Sólo recuerda que lo malo no es el enojo, sino la forma en que reaccionas a ese enojo. ¿Vas a dejar que te quite lo mejor de ti mismo o vas a permitir que te ayude a sacar a luz lo mejor de tu ser?


Un agradecimiento al Dr. Les Parrot, autor de “Helping the Struggling Adolescent”.