Nuevamente es la época de las graduaciones. Algunos padres sonreirán en dulces obras de kindergarten, otros sacarán fotos, orgullosos mientras sus hijos reciben sus diplomas. Muchos padres se secarán las lágrimas preguntándose ¿no fue tan sólo ayer que estábamos acurrucándonos, leyendo cuentos a la hora de dormir y dándoles "un besito de buenas noches"?

Y en el momento en que nuestros hijos anticipan ansiosamente el mundo que les espera más allá, es fácil para ellos salir corriendo sin pensar en todos los largos días y noches que sus padres han invertido. Se requiere gran carácter para hacer una pausa en un momento de celebración.

En la víspera de su graduación universitaria, un joven escribió esta nota a sus padres. Su madre compartió sus palabras conmigo, y sintiéndome increíblemente conmovida, le pedí permiso para compartirla con ustedes.

Queridos Mamá y Papá,

Solamente quiero escribirles una nota rápida para agradecerles una vez más por haberme dado una vida feliz, sana y llena de amor. No puedo encontrar las palabras correctas para expresar cuán increíblemente agradecido estoy con ambos por las experiencias que he tenido en mi vida y las oportunidades que tengo delante de mí. Estaba pensando el otro día cómo tendemos a decirles a las personas cuánto significan para nosotros en una fiesta o en un cumpleaños; para la mayoría de las personas me parece bien eso, pero, Mamá y Papá, ustedes son tanto más especiales para mí que una tarjeta genérica o un regalo barato una vez al año.

Pareciera que la mayoría de las personas solamente dan un paso atrás para reflexionar después de sufrir una pérdida. Yo también experimentaré tragedias en mi vida, pero en esta ocasión, quiero celebrar con mis padres; las dos personas sin las cuales no podría vivir. Cada decisión importante que tomé en mi vida, la hice confiando en los valores que ustedes han inculcado en mí. Me gustaría tener una palabra adecuada o una frase para describir la inmensa seguridad y confianza que su apoyo incondicional me ha brindado a lo largo de mi vida.

Yo sé que ustedes dos me han dado más de lo que yo podré darles alguna vez a cambio. Supongo que es el ciclo de la vida. Algún día yo también le daré todo de mí mismo a mis hijos. Espero que cuando llegue el momento tenga la fuerza de dejar mi interés personal de lado. Mamá, tus has estado haciendo esto cada día de tu vida como madre. Tú te has asegurado de que sin importar lo que esté ocurriendo en el mundo, tus hijos estén bien protegidos y bien cuidados. Tú eres verdaderamente la persona más desinteresada que he conocido en mi vida. Observándote he aprendido el verdadero significado de compasión, lealtad y amor.

Papá, tú trabajas largas horas y viajas grandes distancias a diario para que nunca nos falte nada. Rara vez te concedes lujos, pero te cuesta mucho decirle que no a tu familia. Siempre serás mi héroe.

Mamá y Papá ustedes dos son los cimientos de mi vida. Los quiero tanto a ambos y estoy agradecido por cada segundo que pasamos juntos. Los quiero para siempre.

Esta carta es mi definición de la palabra "najat". Estoy segura de que este joven tenía muchas fiestas a las que asistir y despedidas que realizar, y muchas cosas que hacer a medida que se acercaba su graduación. Sin embargo dio un paso atrás y pensó en sus padres.

Él tiene razón; ya sea que nos estamos graduando o que estemos a punto de entrar a la jupá para comenzar un nuevo capítulo de nuestras vidas, este es el momento para reflexionar y decir "gracias". Este es el día para recordar a mamá y papá y expresar amor y gratitud. Nos damos cuenta demasiado tarde que hay palabras preciadas que no fueron dichas. El momento se nos escapa.

Si eres padre y estás leyendo esto y te preguntas cómo puedes educar a tu hijo con esa "actitud de gratitud", aquí hay unas cuantas claves para enseñarle a tu hijo el valor del agradecimiento.

1. Modelo

Los niños pueden crecer en un hogar por 20 años y nunca escuchar a sus padres expresar apreciación el uno por el otro. Nosotros fácilmente nos damos por sentado. Solamente porque se supone que tengo que hacer algo como padre o madre no significa que el resto de la familia no tiene una obligación de decir "gracias". Agradécele a tu pareja por llevar a los niños, preparar la cena, o dedicar tiempo a la familia. Los esposos y esposas que expresan apreciación frente a los niños les abren los ojos a momentos que son claramente pasados por alto.

2. Considera tus bendiciones

Cuando hablamos sobre las cosas por las cuales estamos agradecidos, los niños aprenden a apreciar las bendiciones de la vida. Nuestros niños necesitan vernos felices con todo lo que tenemos. Pregúntate si tienes un hogar en donde hay muchas quejas y comparaciones. ¿Nos enojamos por lo que creemos que nos falta? ¿Nos quejamos por todas las cosas que nos gustaría tener? ¿Siempre tenemos que tener el aparato electrónico de última generación?

3. Enseña anticipación

¿Cuán a menudo dices "no" cuando tu hijo pide algo? ¿Qué pasa si él ruega lo suficiente o hace un berrinche enorme? ¿Sigues manteniéndote fuerte o cedes? Cuando tu hijo quiere comenzar una colección de calcomanías o tarjetas deportivas, ¿compras muchas de una vez para hacerlo sentir bien? Si todo el mundo tiene algo, ¿lo compras incluso si es que va en contra de tu criterio? Si las zapatillas son demasiado caras pero tu hijo te pide sin parar ¿te extralimitarás? ¿Dijiste alguna vez, "Yo sé que tú realmente quieres esto pero no podemos tener todo lo que queremos"?

Todas estas son preguntas para que los padres reflexionen. Cuando cedemos y compramos demasiado, los niños creen con la sensación de que tienen derechos. No son capaces de manejar los "no" que trae la vida. El agradecimiento se convierte en un arte olvidado. La anticipación nos enseña a disfrutar el momento que hemos estado esperando. Los niños se sienten agradecidos cuando reconocen que no podemos tener todo, y por lo tanto, debemos apreciar todo lo que se nos da.

Y si estás aventurándote a nuevos horizontes, tomate algunos momentos para mirar hacia atrás y reflexionar, y escribe tu propia carta a tus padres. Sé que será leída una y otra vez con mucha alegría y lágrimas.