Tiempo atrás, fue furor en la Web el video de “El Papá de Facebook”, el cual obtuvo más de 36 millones de vistas en You Tube.

Él se sienta en una reposera con su cigarrillo encendido, mira directo a la cámara y nos habla a todos.

"Esto es para mi hija Jana y para todos sus amigos que creen que el mensaje rebelde que publicó en Facebook es bonito".

Este padre pasó seis horas y gastó 130 dólares arreglando la computadora de su hija sólo para terminar descubriendo el mensaje que ella había publicado en Facebook insultándolo [la siguiente cita ha sido limpiada para este sitio familiar].

"Para mis padres: no soy su esclava… no es mi responsabilidad limpiar su basura… podrían pagarme por todo lo que hago en la casa… estoy cansada de limpiar su mugre… tengo que limpiar, hacer trabajos en la casa, quehaceres y la tarea de la escuela. Estoy cansada de esto. No tengo vida".

Papá se toma un momento y luego responde a las aborrecibles palabras de su hija.

"¿Pagar por tus quehaceres? ¿En serio? ¿Deberíamos pagarte? ¿Estás loca? Tienes 15 años. ¿Quieres un teléfono nuevo, iPod, cosas para tu laptop? Eres demasiado perezosa. Cuando yo tenía tu edad tenía dos trabajos, iba a la escuela y era un bombero voluntario. Tú sólo tienes que levantarte en la mañana e ir a la escuela. No tienes una vida tan difícil. Pero estás a punto de tenerla. Estoy tan desilusionado. Y todo se te está poniendo difícil desde hoy. Todos los chicos de la escuela verán esto. Todos los padres tendrán una idea. Quiero ponerle un fin a esto ahora mismo".

Y con eso, papá pone la computadora en el piso y saca su revólver.

"Esta es mi .45", dice, y luego le dispara a la computadora.

"Oh, sí. Y debes pagarme por estas balas también. Espero que hayas disfrutado tu pequeño fiasco en Facebook. Que tengan un buen día".

¿Cuántas veces obtenemos una falta de respeto y una boca sucia como respuesta?

Les pregunté a algunos padres por qué creen que este video fue visto tantas veces. La mayoría dijo que este papá expresó algo por todos nosotros. ¿Cuántas veces damos y damos, sólo para recibir en respuesta una falta de respeto y una boca sucia? ¿De dónde sale esa actitud?

Otros dicen que la forma en que este padre se enfrentó a la mala disciplina de su hija fue más allá de los límites, y que la gente no puede creer el extremo al que llegó.

"¿Por qué no simplemente darle la computadora a un adolescente que no tiene ninguna?", preguntó una madre. "¿Por qué la necesidad de disparar y de ser tan violento? ¿Qué cree que le está enseñando a su hija?"

Te aseguro que si tuviera la oportunidad de entrevistar a Papá y a Jana, ambos tendrían una historia muy distinta para contar. La única fuerza que veo que los une es la ira. Están sumamente enojados entre ellos, y por lo general, detrás de toda furia hay escondida una increíble cantidad de dolor.

No sé cómo o cuándo comenzó ese dolor, pero lo que sí sé es que las heridas continuarán supurando y creando dolor y furia por muchos años. Quizás para siempre.

Ver este video enciende en mi interior una pasión para hablarles a todos los padres. Por favor, no permitan que su relación con su hijo llegue a este punto de casi no retorno (digo 'casi' porque uno reza para que el lazo entre padre e hijo se mantenga vivo a pesar del dolor).

Es obvio que este padre ha tratado de enseñarle a su hija responsabilidad y buena ética de trabajo. Pero ella ha reaccionado con una hostilidad explosiva. ¿En qué se equivocó? Aquí hay tres pasos cruciales que pueden prevenir que una escalada como esta ocurra.

Disciplinando sin Tzuris (irritación, consumirte por dentro)

1. Construye tu relación

Las relaciones no 'ocurren' solas. Necesitamos trabajar para construir el lazo con nuestros hijos. No es suficiente darles responsabilidades y tener altas expectativas. Desde el momento en que un niño nace, estamos aquí para nutrirlo y cultivarlo. Cántales a tus bebés. Léeles a tus infantes. Juega a la pelota y anda en bicicleta con tus niños. Averigua lo que tu adolescente ama hacer y encuentra un tiempo para hacerlo con él. Incluso si no te gusta hacerlo, el solo hecho de mostrar interés significa que es importante para ti porque lo es para él. Así es como forjamos las relaciones. Una vez que los niños aprenden a confiar en nosotros y se sienten conectados, les resulta fácil aceptar nuestros 'no'; especialmente si no les gusta lo que tenemos para decir, aprecian nuestro amor y no quieren desilusionarnos.

Recuerda que un niño que se siente querido siente la calidez del amor. Y una vez que el amor es sentido, la disciplina puede ser aceptada. Pero cuando un niño siente que a un padre sólo le interesan sus propias necesidades, su renombre o lo que la gente dirá, ese niño hará a propósito lo opuesto.

2. Disciplina sin vergüenza

Exponer tu disciplina en Youtube para que millones lo vean es la vergüenza máxima. La única dirección en la que esta relación puede ir a partir de ahora es hacia abajo. No importa si tú estás completamente en lo correcto y tu hijo completamente equivocado.

Nunca, jamás, disciplines por medio de la humillación.

Nunca, jamás, disciplines por medio de la humillación. Ya sea que estés en tu mesa de Shabat, frente a amigos, comiendo en un restaurant o en una reunión familiar, debes disciplinar en un lugar privado.

Si le gritas a tu hijo o lo avergüenzas frente a otros, tu mensaje se perderá. Estará tan furioso contigo que sólo pensará en su ira. Se negará a escuchar tus palabras. Y no puedes remendar la confianza perdida por haberlo deshonrado. Encontrarás que cuanto más lo humilles, más descarado será.

Si tu objetivo es enseñar carácter y buen comportamiento, este camino sólo te llevará al fracaso. Siempre debemos recordar tratar a nuestros hijos con dignidad.

Pero en ocasiones hace falta más que amor y buenos pensamientos. Hay veces en que nos enfrentamos a un niño que simplemente pone el dedo en nuestra llaga. Pareciera como si cada día trajera más confrontación explosiva. La vida se hace caótica. Este chico se rehúsa a conectarse. Hay choques emocionales muy fuertes. Los problemas se esconden detrás de cada rincón.

Tú, el padre, te sientes agotado. ¿Y ahora qué?

3. Qué hacer y qué no hacer con los niños rebeldes

Estos son los chicos que buscan poder por medio del mal comportamiento. Se sienten validados cuando son advertidos; la atención negativa los hace sentir importantes. Una gran cantidad de reglas los frustra, y no les hacen caso.

Los niños antagonistas y los padres muy mandones chocan; no saben cómo trabajar juntos y encontrar soluciones. Están demasiado ocupados luchando la guerra. Verás que a medida que aumentes la exigencia, aumentará el alejamiento del niño de las mismas.

¿Cómo puedes llegar a este niño y disciplinarlo bien?

  • No tengas intercambios hostiles.
  • No des ultimátums por enojo.
  • No sermonees y no digas: "Cuando yo tenía tu edad".
  • No uses tonos duros.
  • Tómate tiempo para escuchar.
  • Repite las palabras y emociones de tu hijo para que vea que lo escuchas.
  • Habla con calma pero con firmeza.
  • Encuentra oportunidades para crear un vínculo y pasa tiempo agradable con él.
  • Disciplina de manera clara y directa.

Escucha a tu hijo. Si tiene algo para decir, no lo hagas sentir miedo de expresar sus ideas y pensamientos, siempre y cuando hable respetuosamente. Este tipo de niños disfrutan tomando roles de liderazgo. Si puedes darle a este chico oportunidades para que brille, su autoestima aumentará y se sentirá más cómodo consigo mismo. También debes tener en cuenta que si tu hijo cree que algo fue su propia idea, querrá verla materializada. La autoestima verdadera se construye cuando un niño se siente vital, necesario y valorado.

Les pido a todos los padres que se tomen unos momentos para sentarse con su hijo y que lo ayuden a sentirse amado. Compartan sus sueños, sus esperanzas y sus ideas. Díganle cuánto creen en él. Elévenlo en lugar de cavar un hoyo para que caiga en él. Su hijo se elevará hasta las estrellas.

Y un día les pedirá que se sienten juntos y les agradecerá de todo corazón.