Durante los últimos meses, en un mundo azotado por enfermedades y los nefastos efectos económicos de la pandemia, muchos nos preguntamos cómo podemos ayudar a nuestros hijos a responder ante esta realidad. Para Lori Orlinski, una madre judía que vive en Chicago, la crisis actual fue una oportunidad para dar fuerza a sus hijas para ayudar a los demás, en particular a su hija mayor, Hayley, de 7 años.

"Un día estábamos todos mirando televisión. Hayley se sintió muy triste al oír que los médicos y las enfermeras no tenían suficientes equipamientos", contó Lori. Poco tiempo antes Hayley había aprendido a hacer brazaletes de amistad con pequeñas anillas plásticas. Ella también ayudó a vender galletas para un grupo de niñas scouts y comprendió que podía vender cosas para ganar dinero. Hayley les dijo a sus padres que deseaba hacer brazaletes de amistad y venderlos, y luego usar el dinero para comprar equipos de protección para las enfermeras y otros suministros médicos.

Lori y su esposo Brian le explicaron a su pequeña hija que en medio de una pandemia global vender brazaletes y llegar a los clientes podía ser difícil. Pero Hayley se mantuvo firme. Cuando nació, Hayley tuvo que permanecer algunos días en la unidad neonatal de terapia intensiva en el Hospital de Niños Lurie, en Chicago, y ahora ella quería ayudar a los médicos y a las enfermeras que la habían ayudado a ella.

Los abuelos de Hayley le dijeron que duplicarían cualquier suma que ella recolectara y también la donarían al Hospital de Niños Lurie. Hayley dijo que pensaba que ganaría unos $200 y ellos estaban dispuestos a donar la misma suma.

Muy pronto, los abuelos de Hayley tuvieron que poner un límite a su oferta cuando el monto llegó a $1.500 dólares. Comenzaron a llegar cantidades de pedidos por los brazaletes de la amistad de Hayley y se difundió su proyecto de recolección de fondos. La alcaldesa de Chicago, Lori Lightfoot, compró varios brazaletes y compartió la historia de Hayley por las redes sociales. Llegaron pedidos desde lugares tan lejanos como Italia y Hawai. Hayley trabajó incansablemente para cumplir con todos los pedidos enlistando la ayuda de su hermana menor Ellie, que ahora tiene cinco años.

La alcaldesa con su brazalete de la amistad

"Supongo que hice algo bien", comenta riéndose Lori, la madre de Hayley. Lori explica que si bien la generosidad de Hayley y su disposición a actuar son producto de su propia y maravillosa personalidad, ella y su esposo Brian crearon un cálido hogar judío que permite que sus hijas florezcan.

Lori creció en Columbus, Ohio, en un hogar que siempre tuvo aguda consciencia de los horrores del Holocausto. Sus amados abuelos, Dina y Abram Geller, eran sobrevivientes del Holocausto que llegaron a los Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial. "Sin importar lo que enfrentáramos al crecer, siempre supimos que mis abuelos fueron muy resilientes" y que vivieron cosas mucho peores, explica Lori. Su abuela Dina perdió a toda su familia en el Holocausto, pero no sucumbió a la desesperanza. Lori recuerda que su abuela siempre se sentía enormemente agradecida por lo que tenía.

"Mis abuelos influyeron mucho en la forma en que educo a mis hijas. Yo les explico que no estarían aquí de no ser por ellos". Lori también trata de modelar en su hogar las cualidades de bondad, tolerancia y resiliencia que tenían sus abuelos.

Lori también les demostró a sus hijas qué es la resiliencia. Cuando Hayley era muy pequeña, era la niña mas baja de su clase. Se burlaban de ella y la acosaban por su altura. Lori quiso comprar para Hayley un libro infantil respecto al bullying, pero no encontró lo que buscaba. Entonces decidió escribir su propio libre sobre bullying.

Being Small (Isn't So Bad After All) [Ser pequeño (no es tan malo a fin de cuentas)] fue publicado en el 2019 y ganó el premio Mom's Choice Award. La primera edición se vendió en dos días. "El bullying es terrible. La frase 'piedras y palos pueden romper mis huesos, pero las palabras no pueden hacerme daño' no puede estar más lejos de la verdad. Esas palabras que escuchas quedan grabadas por el resto de tu vida. El libro muestra cómo los atributos que nos hacen diferentes son los que nos hacen especiales".

Lori cree que la empatía de Hayley en parte proviene de su experiencia con el bullying.

Cuando la familia Orlinsky comenzó a encargar alimentos y otros productos a comienzos de la pandemia, Hayley prestó atención que mientras su familia podía protegerse en su casa, las personas que hacían los envíos no tenían ese lujo. "Mami, ¿por qué hay personas afuera arriesgando su vida?", le preguntó. Hayley tomó una caja, la llenó con brazaletes y le colocó un cartel que decía: "Muchas gracias. Por favor, llévese uno".

Hayley con su madre Lori

El verano pasado, Hayley asistió a un campamento judío que aceptó su proyecto de los brazaletes. Para entonces ella recibía grandes cantidades de pedidos, y tener muchas otras voluntarias para ayudarla permitió que el proyecto siguiera adelante. "Hayley volvía a casa con 400 brazaletes cada día", recuerda Lori.

Hayley vendió alrededor de 9.000 brazaletes de la amistad y recaudó más de $22.000 para el fondo de ayuda por Covid del Hospital de Niños Lurie de Chicago. Los pedidos siguen llegando. "¡Hace poco recibió un pedido de 500 brazaletes!", cuenta Lori. Hayley planea seguir haciendo y vendiendo brazaletes hasta que termine la pandemia.

Para los padres a quienes les gustaría alentar a sus hijos a ser altruistas y entrar en acción, el conejo de Lori es: "Hablen con sus hijos a menudo sobre las cualidades que los hacen especiales, y usen eso como una herramienta para mostrarles que todos son diferentes. Si todos fuéramos iguales el mundo sería un lugar aburrido… Siempre debemos ponernos en los zapatos del otro antes de pensar, hacer o actuar".


Para aquellos que viven en Estados Unidos, los brazaletes de Hayley se pueden encargar aquí