Parece irónico que ‘Tu B’Shvat’, la festividad judía que celebra los árboles y la naturaleza, caiga en medio del invierno. Una persona cínica podría decir que el momento del año en que cae es acorde a la "fría" relación del judaísmo con los temas ambientales, los cuales no siempre son muy prioritarios en nuestra agenda. Nosotros podríamos incluso justificar nuestro desprecio por las cosas 'verdes' señalando las enseñanzas ambientales de Pirkei Avot (3:9):

Rabí Yaakov dijo: Quien va por un camino estudiando e interrumpe su estudio para decir: "¡Qué hermoso es este árbol!" "¡Qué hermosamente cultivado está este campo!" – se le considera como si pusiese su alma en peligro.

Hay una percepción de que el judaísmo tiene un conflicto entre “la palabra de Dios” versus “Su mundo”. Sin embargo, profundizando en nuestras fuentes se revela una inspiradora intersección entre la Torá y la “Teva” (naturaleza):

El Libro de Génesis describe cómo Dios mira orgullosamente a Su Creación y declara que es "muy buena". El hombre es creado e inmediatamente se le encarga el cuidado de la Creación: "Y Dios puso al hombre en el Jardín del Edén para que lo trabajase y lo cuidase" (Génesis 2:15). Rav Norman Lamm identifica dos aspectos que se aprenden de este versículo: El hombre ha sido designado como "oved", un trabajador que construye y crea, y también ha sido designado como "shomer", un guardián que "está obligado a mantener el mundo en buen estado para su verdadero Dueño”, y que “es responsable de devolverlo en condiciones no peores a las que estaba cuando lo recibió".

Tenemos la capacidad única y la urgente responsabilidad de cuidar los recursos naturales que Dios creó.

La prohibición de la Torá de bal tashjit (literalmente “no desperdiciar”) es una expresión de nuestro deber como guardianes. La Torá (Deuteronomio 20:19) advierte sobre la prohibición de dañar árboles frutales durante tiempos de guerra. Maimónides (Leyes de Guerra 6:10) deja en claro que la prohibición tiene una aplicación mucho más amplia. Como señala: "Este principio no aplica sólo a los árboles. Siempre que alguien destruye un artefacto útil, desgarra ropas, demuele un edificio, bloquea un manantial o destruye comida innecesariamente, viola [la prohibición de] bal tashjit".

De la misma manera, el Séfer haJinuj (#529) ve en bal tashjit la definición de lo que significa ser una buena persona: "Éste es el camino de los rectos y de quienes mejoran la sociedad… que nada, ni siquiera una semilla de mostaza, debería perderse… y si les es posible, evitarán toda destrucción que puedan. No así los malvados, quienes se regocijan en la destrucción del mundo".

Si nuestra obligación de "guardianes" incluye la prohibición de bal tashjit, entonces "oved" describe nuestro rol positivo como trabajadores y fabricantes. En especial hoy en día, con las preocupaciones ambientales que existen respecto a los cambios climáticos, tenemos una capacidad única y una responsabilidad urgente de ser un "oved", tomando los recursos naturales que Dios creó y utilizándolos positivamente para el beneficio de la humanidad.

Poniéndolo en Práctica

Por lo tanto, es una gran fuente de orgullo y un Kidush Hashem (santificación del nombre de Dios) que algunos de los más excitantes descubrimientos en tecnología limpia están siendo desarrollados por los judíos en Israel.

Energía – Además de su escasez crónica de agua, el Estado de Israel sufre una crisis energética perpetua. Incapaz de confiar en sus vecinos petroleros, Israel ha buscado por todos lados proveer una solución alternativa. La abundante luz solar en Israel llevó a la adopción temprana de calentadores de agua solares, pero la Investigación y el Desarrollo de última generación ha avanzado ahora mucho más allá del "dud shémesh" (termo solar) que está en el techo del 90% de los hogares israelíes. Una compañía de energía solar basada en Jerusalem, llamada BrightSource Energy, comenzó recientemente a construir el proyecto de energía solar más grande del mundo, en el sur de California, que producirá energía suficiente para 140.000 hogares, duplicando la cantidad de energía solar producida actualmente en los Estados Unidos.

Israel también está trabajando para terminar la peligrosa adicción del mundo al petróleo árabe. Mientras que los vehículos eléctricos están disponibles en muchos países, Israel ha dado el primer paso revolucionario para construir una amplia red de estaciones de recambio de baterías y de puntos de recarga para ellos. Su pequeño tamaño hace que Israel sea el mercado de prueba ideal para este concepto revolucionario que puede transformar la industria del transporte.

Concebido originalmente como una idea para convertir al mundo en un "lugar mejor", el fundador Shai Agassi ha prometido que “Better Place” será la marca internacional israelí más grande de exportación desde el fenómeno de las naranjas Jaffa.

Agua – Cerca de mil millones de personas en el mundo (cerca de una de cada ocho) no tienen acceso a agua limpia. Más gente muere cada año por enfermedades generadas por problemas de agua que por cualquier conflicto armado (ver water.org, sitio en ingles), por lo que encontrar una solución a esta amenaza global está dentro de los temas más apremiantes que enfrenta el mundo hoy en día. El Estado Judío lidera actualmente a la comunidad internacional en conservación y desalinización de agua, purificando y reutilizando para uso agrícola el 75% de su agua servida cada año. (La segunda nación más eficiente, España, ¡sólo recicla el 12% de su agua!).

Un caño averiado estaba goteando agua en las raíces del árbol.

Un momento decisivo en la conservación israelí del agua ocurrió en la década del 30 cuando un inmigrante judío advirtió un árbol creciendo en el desierto del Néguev, "sin agua". Simja Blass cavó alrededor del árbol y descubrió un caño averiado que enviaba pequeñas gotas de agua a sus raíces. Blass desarrolló así el sistema de riego por goteo, con lo que fundó la empresa netafim, una compañía multimillonaria israelí que exporta su tecnología salvando miles de vidas en países del Tercer Mundo.

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Otra innovadora empresa israelí ha desarrollado un material que capta y retiene el rocío. Con forma de bandeja, se ubica alrededor de los cultivos y capta el rocío que se forma durante la noche, y lo canaliza directamente hacia la planta y sus raíces. Las pruebas de campo prometen enormes ahorros de agua, reduciendo la irrigación de agua necesaria para una plantación en un 50%. La compañía es llamada Tal-Ya, que significa "Rocío de Dios".

Árboles – El Estado de Israel es uno de los dos únicos países que terminaron el siglo 20 con más árboles de los que tenían al comienzo de éste, gracias a los esfuerzos del “Fondo Nacional Judío” para plantar más de 240 millones de árboles. Este logro increíble trae nueva vida a las antiguas palabras del Midrash (Vaikrá Rabá 25:3):

Rabí Yehudá ben Shimón comenzó: "Debes emular al Señor tu Dios". ¿Es posible que carne y hueso emule a Dios?... Lo que esto significa es que en el comienzo [de la Creación], Dios se encargó de plantar; similarmente, "Tú vendrás a la tierra, y plantarás".

Muchas de las serias preocupaciones ambientales que hoy enfrentan a la comunidad global – escasez de agua, adicción al petróleo y degradación de tierra arable – han confrontado al Estado de Israel desde sus inicios. La aplicación del ingenio judío a nuestro mandato bíblico de "trabajar y cuidar la tierra" está trayendo ahora las respuestas a algunos de los problemas más apremiantes del mundo.

El profeta Isaías escribió hace mucho tiempo que un día "el desierto y la tierra árida estarán alegres; se regocijarán y florecerán" (Isaías 35:1). Nuestra generación ha sido privilegiada con la posibilidad de observar no sólo el milagro del florecimiento de los desiertos israelíes, sino también del surgimiento del Estado Judío como líder mundial en innovación ambiental. La preocupación por el medio ambiente trae la Torá a la vida y, para parafrasear a Isaías, convierte al pueblo judío en una luz "renovable" para las naciones.