El duelo, en estos días, no es un recordatorio del pasado: lo maravilloso que era sentir la presencia Divina revelada, la falta de dudas, la presencia de la paz y la abundancia. El objetivo del duelo es evitar el conformismo, no olvidar que está en nuestras manos hacer un cambio.

Pero ¿está realmente en nuestras manos? ¿Podemos nosotros lograr lo que todos nuestros antepasados no lograron, desde la destrucción del Templo?

Los seres humanos venimos al mundo a corregir la falla de Adam Harishón. Su alma se dividió en millones de partes, que llegaron a millones de personas, a lo largo de la historia. Cada uno de nosotros, con sus capacidades y sus pruebas, es el único que puede letakén ‘reparar’ esa parte de la neshamá de Adam, que le tocó corregir.

No tiene sentido envidiar a los demás, las circunstancias especiales que nos diferencian son, justamente, el sentido de la vida. Si tuviéramos vidas idénticas a los demás, nuestra propia vida no tendría sentido.

Puede parecer que a uno le toca una vida más difícil que al otro, pero eso significa que está llenando un espacio más valioso dentro de la historia humana, y tendrá también una mayor recompensa.

El alma de Adam tiene un paralelismo con la forma de su cuerpo: las partes que se dividieron (de su alma), son equivalentes a las distintas partes del cuerpo.

Las primeras generaciones recibieron partes de la "cabeza" de Adam. De generación en generación fueron bajando, hasta que llegamos a la última, conocida como ikveta de Meshija – los talones del Mashiaj.

Las almas provenientes de las partes más altas de Adam, eran mucho más elevadas que las actuales. Los Profetas, los Tanaím, Amoraím, Rishonim y Ajaronim, podían llegar a tocar el cielo. Su tikún fue magnifico, a niveles que no está a nuestro alcance imaginar.

Pero como todo edificio, para que se sostenga, necesita una base firme. Hay órganos que son vitales en el cuerpo, pero lo que lo sostiene son los talones.

Estamos en la generación más baja, las luchas se desatan en los temas más elementales. Pero, a la vez, ésta es la generación crucial. De nosotros depende el tikún de la base, para que se mantenga en pie todo lo que hicieron nuestros antepasados.

¿Cuál es ese tikún de la base?

En las generaciones anteriores, los desafíos eran elevados: en la kavaná, en la pureza mental y en los altos niveles de conexión con Hashem. Pero hoy, dice Rav Elie Lopián, los desafíos se presentan en los aspectos más básicos de la salud mental y emocional.  Ahora, la guerra no se encuentra en los niveles altos de espiritualidad, sino en ser un mentsch, un ser humano íntegro.

El libertinaje expone al ser humano a sus máximas debilidades. Los medios de comunicación proveen de armas a los instintos malignos del ser humano. La autoestima de los jóvenes está por el suelo y el porcentaje de conflictos matrimoniales, en la cumbre.

El desafío de esta generación es equilibrar nuestras emociones y descubrir nuestras fortalezas. Establecer las bases mentales y emocionales, que nos permitan construir una vida con dignidad.

Es por eso que hemos lanzado una iniciativa para ayudar con estos desafíos llamada Kosher Therapy. Esta iniciativa se originó con la intención de proporcionar ayuda a todos los que necesiten orientación en esta vital misión. Koshertherapy.com es una plataforma virtual de ayuda terapéutica, brindada por destacados profesionales de las distintas comunidades judías de Latinoamérica.

Tengo el privilegio de ser el Rav de esta innovadora organización, y compartir con los psicólogos las herramientas de la Torá, en los procesos terapéuticos. El alto nivel profesional, aplicado junto a la visión de la Torá, ya ha producido frutos increíbles. 

No lo olvides. El objetivo del dolor no es recordar lo que está mal. El objetivo, es evitar el conformismo. Recuerda, está en nuestras manos hacer un cambio.