Para reescribir nuestras historias, primero debemos aceptarlas. Para perdonar a otros, primero debemos saber cómo perdonarnos a nosotros mismos. Para amar, primero debemos sentir lo que es ser amado. Para ser fuertes, debemos superar la debilidad. Para escalar, debemos aprender a caer.

Durante los ‘10 Días de arrepentimiento’ que van desde Rosh HaShaná hasta Iom Kipur, nos embarcamos en una travesía de auto transformación. Todas las travesías, particularmente las internas, tienen sus altibajos; para tener éxito debemos saber cómo continuar intentándolo incluso cuando sentimos que estamos varados. Presento aquí 10 formas para levantarnos cuando caemos:

1. Prepárate para caer. Muchas veces, cuando tratamos de cambiar un hábito o una característica personal, la vida parece ponerse más difícil. Aparece un evento estresante inesperado, o nuestros planes no resultan como debían. La lucha es una parte inherente del proceso de cambio, pero podemos salir vencedores si la aceptamos. “Si somos lo suficientemente valientes y con la suficiente frecuencia, caeremos; es la física de la vulnerabilidad. Atreverse no es decir: ‘Estoy dispuesto a arriesgarme a fracasar’. Atreverse es decir: ‘Sé que eventualmente fracasaré, pero de todos modos pondré todo de mí’” (Brene Brown).

2. Pide ayuda. Nadie puede tener éxito por sí solo. “Adquiere un amigo”, nos dice la Mishná (Ética de los padres 1:6). Un amigo es alguien que apoyará tus esfuerzos para cambiar sin tirarte hacia abajo. Un amigo es quien te puede dar un consejo sin presionarte para que lo aceptes. No tenemos que resolver todo solos. Pide ayuda cuando la necesites.

3. Nutre tus valores. “La tragedia de la vida no es la muerte, sino lo que dejamos que muera en nuestro interior mientras vivimos” (Norman Cousins). No renuncies a las cosas más importantes para ti. Nuestros valores e ideales no deberían ser secundarios en nuestras vidas. En ocasiones, caer es un llamado de atención para que analicemos la forma en que estamos utilizando nuestro tiempo.

4. Aprende de las caídas. “Siempre que te caigas, levanta algo contigo” (Oswald Avery). ¿Qué podemos aprender de nuestras caídas? ¿Qué podemos levantar y llevarnos con nosotros?

5. Sé proactivo. Si no escuchas lo que necesitas escuchar, entonces di lo que necesitas escuchar. A veces debemos alentarnos a nosotros mismos. Aprende a salir de la desesperación. Encuentra las palabras y las citas inspiradoras que necesitas para motivarte y tenlas escritas en un lugar de fácil acceso para ti cuando más las necesites.

6. Acepta que cambiar toma tiempo. “Cuando hay una respuesta fácil a tu problema, lo más probable es que sea simple, plausible y equivocada” (Anónimo). Generar un cambio requiere de esfuerzos constantes y de mucho tiempo. No se puede cambiar dos cosas al mismo tiempo. Las respuestas fáciles y los atajos generalmente nos llevan a callejones sin salida.

7. Aprecia el regalo de la teshuvá. En ocasiones tienes que caer más bajo de lo que nunca has caído para poder llegar a alturas a las que nunca habías llegado. Caer es por lo general una oportunidad para superar tus límites del pasado. Cada vez que caemos, Dios nos da un regalo: el regalo de enfrentar un desafío y aprender que podemos superarlo; el regalo de aprender que nuestros errores pasados no nos definen y que los errores pueden ser convertidos en escalones para ascender.

8. Ábrete a la posibilidad de probar nuevas estrategias. No tenemos que preocuparnos por lo que no hemos intentado aún, sino por lo que hacemos una y otra vez. Si hacemos lo que siempre hemos hecho, obtendremos los resultados que siempre hemos obtenido. No intentes arreglar algo con una solución que ya sabes que sólo empeorará las cosas. Deja atrás las estrategias de siempre y ábrete a la posibilidad de probar aquello que aún no has intentado.

9. Continúa intentándolo incluso cuando no tengas ganas. Cambiar es mucho más fácil cuando estamos inspirados y llenos de energía. Pero para alcanzar el éxito tenemos que comprometernos con nuestros objetivos incluso cuando no tenemos ganas. Cuando estamos cansados, frustrados o desconectados de lo que nos inspiró inicialmente. Las emociones no son hechos; sólo cambiaremos si persistimos a pesar de las fluctuaciones de ánimo y de los malos días.

10. Aférrate a tu conexión con Dios. En Iom Kipur nos reconectamos con la Fuente de nuestra vida, con Quien posibilita el cambio imposible. Debemos estar agradecidos por todo lo que nos da. Reconoce que tu vida está en Sus manos y que para elevarnos cuando caemos necesitamos recurrir a Él y pedirle que nos ayude a encontrar el camino.