Si le preguntas a alguien: ¿Estás comiendo para vivir, o viviendo para comer? Por supuesto que te va a decir que está comiendo para vivir.

Ahora pregúntale: ¿Para qué estás viviendo? No siempre tendrá una buena respuesta, pero al menos le hiciste pensar en que es lo que está haciendo en la vida. Lamentablemente la mayoría de la humanidad está muy ocupada haciendo y realizando, pero no saben para qué.

Toda persona tiene momentos en la vida donde algo los despierta y ellos se ven enfrentados a la pregunta: "¿Qué he hecho de mi vida hasta ahora?". Momentáneamente pueden estar asustados. Pero muy a menudo, en vez de tratar de responder la pregunta, la persona escapa encendiendo el televisor o agarrando el periódico.

A un hombre que yo conozco en Jerusalem le dispararon accidentalmente, y como resultado quedó parapléjico. Mientras yacía en el hospital, él se enfrento con esta pregunta: "¿De qué se trata la vida? ¿Para que estoy viviendo?". Hoy te dirá que Dios le hizo un gran favor paralizándolo; de lo contrario podría haberse pasado la vida entera sin haberse hecho esta pregunta tan crucial y fundamental.

Haciendo la Pregunta

Si el médico nos dijera que sólo tenemos seis meses de vida, nos preguntaríamos "¿De qué se trata la vida?". Piénsalo. Algún día sólo tendremos seis meses de vida, pero entonces puede ser demasiado tarde para examinar la cuestión. Por lo tanto, tenemos que empezar a preguntarnos ahora.

Nosotros somos muy afortunados porque a través de la Torá, Dios nos ha dicho para que estamos aquí. En última instancia lo que queremos en la vida es amar a Dios. Lo que tenemos que hacer es ponernos en contacto con este deseo de nuestras almas y luego planear como alcanzar ese amor. Decimos esto en el Shemá dos veces al día (y está escrito en la mezuzá): "Para saber que Dios es Uno, y para amarlo con todo lo que tenemos".

Usa tu mente para clarificar si es esto lo que tú realmente quieres. Si es así, entonces pregúntate, "¿Qué estoy haciendo para lograrlo?".

Este es el proceso que un judío pasa a través de Rosh Hashaná: "¿Para qué estoy viviendo?" y "¿Qué estoy haciendo para alcanzarlo?". Si hacemos esto tenemos garantizada la grandeza.

El mayor cerco individual en contra de malgastar tu vida es Jeshvón Hanefesh – la contabilidad espiritual. Tú necesitas un sistema regular para evaluar qué tan bien te has desempeñado y hacer un balance de dónde estás parado.

Todas las noches antes de ir a la cama, mira hacia atrás en los eventos del día, y evalúa donde ganaste o perdiste. Luego haz un plan para que el día siguiente sea más productivo.

Pregúntate:

  • ¿Qué he logrado hoy?
  • ¿He logrado lo que pretendía?
  • ¿Cómo voy a mejorar para mañana?
  • ¿Cuáles son mis fuerzas y debilidades?
  • ¿Cuál es mi beneficio? ¿Cuál es mi pérdida?
  • ¿Qué tanto he avanzado en mis objetivos a largo plazo?
  • ¿Qué es lo que me impide crecer?

Vuelve a leer tu lista de errores y recuérdate a ti mismo, "Este es el enemigo". Tal vez sea la pereza, o la envidia, o el mal humor. Descubre tu propio talón de Aquiles, y concéntrate en él. Si revisas tu lista a diario, y te enojas con tus tonterías, entonces el enojo te dará las fuerzas para realizar cambios.

Examen Anual

En Rosh Hashaná, realizamos un Jeshvón que abarca el año anterior. Describe que es lo que hiciste bien y que es lo que hiciste mal -- y a continuación haz un plan para corregir aquellos errores.

Por otra parte, nuestras acciones diarias necesitan ser revisadas constantemente. Todos los pequeños pasos son de gran importancia. No podemos sólo soñar y fantasear sobre nuestros objetivos y olvidar de realizar los pasos para su cumplimiento, o nunca vamos a llegar. Grandes personas comenzaron en la parte inferior también, e hicieron su camino hacia la cima. Sin Jeshvón estamos perdidos. Tenemos que hacer un seguimiento de nuestra gestión del tiempo y constantemente recordar nuestras prioridades. Si hacemos esto constantemente -- por ejemplo, todas las noches -- ¡entonces vamos a estar genial!

Tenemos que asumir la responsabilidad de nuestras vidas, porque nadie más lo hará por nosotros. Todos fuimos creados a imagen de Dios y tenemos el potencial para la grandeza. Lo más importante es preguntarnos a nosotros mismos y clarificarnos "¿Para que estoy viviendo?".

En su clásico libro de ética judía, "El Camino de los Justos", el rabino Moshé Jaim Luzzatto dice: "El fundamento de las buenas acciones y la raíz del verdadero servicio de Dios es que la persona conozca sus metas en este mundo". Este es nuestro lema en el judaísmo. Si una persona tiene claridad en donde está dirigiendo su vida, entonces llegará ahí. Este es el denominador común de "libre albedrío" disponible para cada ser humano. Descifra para que estás viviendo y tendrás la garantía de llegar a ser grande.

El Shofar suena como un reloj despertador. Podemos despertar y hacer las preguntas correctas, o dormir por el resto de nuestras vidas. El Todopoderoso quiere que despertemos y vivamos.