"¡Ustedes son lo mejor de lo mejor!", gritó el comandante de las fuerzas especiales de la fuerza aérea en el centro de formación de Top Gun.

"Su entrenamiento ha terminado. Me complace decir que cada uno de ustedes se ha graduado como piloto de combate".

"¡Gracias señor!", hizo eco la clase.

"No se relajen. Tenemos una misión para ustedes. No va a ser fácil. ¡No lo lograran a menos que sigan las instrucciones exactamente! ¿¡Estas escuchando Maverick!?".

"¡Sí señor!".

"Espero que sí. Ustedes tendrán que volar sus F15 600 kilómetros a través de territorio enemigo y aterrizar a salvo en la base 5763. Si lo logran, darán un reporte sobre su misión y serán evaluados".

"No se dejen engañar por lo fácil que suena esta misión. El enemigo va a usar municiones reales. Cada kilómetro de tierra que vuelen tendrá misiles antiaéreos listos para dispararse. La única manera... ¿¡estás escuchando Maverick!? ".

"¡Sí señor!".

"La única forma en que ustedes podrán lograrlo es si no son detectados por el sistema de radar de los misiles. El radar no los detectará si vuelan por debajo de 900 pies. No quiero ninguna de sus llamativas voladas Maverick. Pueden verse bien, pero ese es exactamente el tipo de vuelo que lo matará. ¿Lo entiendes?".

"Si señor".

"¿¡Lo entiendes!?".

"¡¡SÍ SEÑOR!!".

"Esto es por lo cual han sido entrenados señores. Buena suerte y que Dios esté con ustedes".

"¡Gracias señor!".

Cumpliendo con las Resoluciones de Año Nuevo

El año pasado en Rosh Hashaná, me comprometí a cumplir con cierta resolución durante el transcurso de todo el año. ¿Lo cumplí? La verdad es que, ni siquiera recuerdo de qué se trataba.

Todos nos hemos comprometido con ciertos objetivos que no hemos cumplido -- una cierta dieta, dejar de fumar, rezar tres veces por día. Un mes después, nos damos por vencidos. Dejar de fumar es fácil, ¿verdad? Lo hago 10 veces por año.

Tomar compromisos para el año nuevo es muy importante. Comienza cuando soñamos con quien queremos ser y que queremos alcanzar. Luego convertimos nuestros sueños en objetivos específicos y nos lanzamos a ellos mientras la visión y emoción todavía se mantienen frescos en nuestros corazones. La emoción, sin embargo, no suele durar.

Mientras el camino se pone difícil y la inspiración empieza a desaparecer, empezamos a darnos cuenta que estos compromisos que hicimos van a requerir de una buena cantidad de auto-disciplina. Nuestras voces interiores comienzan a hacerse oír: "¡Es mucho esfuerzo!", "¡necesito un descanso!" y otro compromiso termina siendo descartado.

Cada vez que tiramos la toalla, reafirmamos la creencia interior que destruye nuestra confianza.

Es triste cuando nos damos por vencidos en nuestros sueños. Perdemos los beneficios específicos que hubiéramos ganado de haber seguido adelante. Y lo que es peor, cada vez que tiramos la toalla, reafirmamos la creencia interior que destruye nuestra confianza y nos roba el futuro que podríamos haber tenido. Creencias como:

Soy un perdedor. Yo no soy capaz de tener éxito. Soy un fracasado.

Ir por la vida con estas creencias interiores nos causa que saboteemos nuestras relaciones y oportunidades de crecimiento. Es como caminar con un par de gafas sucias. Dondequiera que miremos las cosas parecen oscuras y temerosas.

Rosh Hashaná es el momento de realizar un nuevo comienzo, de renovar nuestros compromisos. Una persona que hace teshuvá, arrepentimiento, en los días previos a Rosh Hashaná, comienza su año nuevo renovada, recomprometiéndose con sus objetivos y tomando resoluciones especificas.

Pero si nos damos por vencidos en nuestras metas del año pasado y no nos las arreglamos para llevar nuestras resoluciones hasta el final, que nos hace pensar que las cosas serán diferentes este año. ¿Acaso algo cambió? Estamos engañándonos a nosotros mismos si pensamos que todo va a llegar de alguna manera más fácil por arte de magia. Algunas personas simplemente, dejan de intentar realizar un nuevo comienzo y abandonan por completo. Después de todo, se dicen a sí mismos, si no intentamos, no vamos a fracasar.

Saliendo del Ciclo Sin Fin

Aquí hay un enfoque acerca del aparentemente interminable ciclo de fracaso sobre el que nuestros sabios escriben ampliamente.

Es natural tener el deseo de hacer más de lo que somos capaces de hacer. Cada año pensamos en todo el tiempo que hemos perdido y cuanto nos hemos alejado de donde queremos estar. Luego algunos de nosotros hacemos algo ridículo como poner juntas todos los objetivos y resoluciones que no hemos alcanzado en todos los años previos, agregar algunos más para este año y luego adoptar todo como resolución y objetivo para el próximo año. Para la mayoría de nosotros, esta opción no funciona. Es como un levantador de pesas que después de haber pasado un periodo de tiempo entrenando para levantar cierto peso y falla, comienza a entrenar nuevamente para un peso mucho más pesado, para poder así recuperar el tiempo perdido de los fracasos del pasado. Yo mismo sé, que no va a pasar.

Necesitamos construir nuestra confianza mostrándonos a nosotros mismos que podemos comprometernos y seguir adelante en algo, incluso que no sea tan grande como quisiéramos.

Tomar metas nuevas grandes e impresionantes es bueno cuando son reales. Pero necesitamos construir nuestra confianza mostrándonos a nosotros mismos que podemos comprometernos y seguir adelante en algo, incluso que no sea tan grande como quisiéramos. Necesitamos reconstruir nuestra integridad personal, nuestra creencia en nosotros mismos, nuestra creencia de que podemos tener éxito y que cuando damos nuestra palabra y compromiso en algo, nuestra palabra es nuestra palabra. Una vez que hemos empezado a sanar nuestra dañada imagen, estamos listos para afrontar a los "pesos pesados".

Los sabios recomiendan comprometerse a algo tan pequeño que esas voces internas que gritan al cabo de dos semanas ¡"es muy difícil"! ¡"no puedo seguir!" no tenga nada que gritar.

Estas voces son los misiles antiaéreos antes mencionados. Nuestros objetivos son los aviones. Si volamos muy alto, estableciendo nuestros objetivos a una altura imposible, el enemigo nos va a detectar y a derribar. La estrategia consiste en tomar algo relativamente fácil, volar tan bajo que el enemigo ni siquiera nos vea.

Al elegir mantener las pequeñas resoluciones durante todo un año, podemos cambiar y mejorar los patrones negativos que la mayoría de nosotros sufrimos. Actualizamos nuestro sistema de creencias y haciendo esto actualizamos nuestra imagen, mostrándonos a nosotros mismos que podemos comprometernos y que podemos tener éxito. Abrimos la puerta a todo un mundo de nuevas posibilidades.

Por lo tanto toma dos minutos en este mismo momento para pensar en una resolución significativa, pero relativamente fácil, en la que te veas a ti mismo haciéndola realmente por todo el año entero, y comprométete a ella. Prepárate para el vuelo de tu vida. Todavía no va a ser fácil, pero no hubieras sido seleccionado para esta misión si no fueras capaz de hacerlo.