Iom Kipur, con toda su santidad y genialidad, expiará la mayoría de nuestros pecados, pero no todos. Hay muchos pecados que Iom Kipur no borra. Esos son los pecados entre una persona y otra. Pecados como por ejemplo: hablar chismes, calumnias, críticas cortantes, humillación, etc.… ¿entiendes la idea?

Todo el esfuerzo que pongas en tu arrepentimiento de Iom Kipur no borrará los chismes.

Todas las lágrimas y todo el ayuno no borrarán las palabras hirientes.

Todas las agonizantes horas que pases en la sinagoga abriendo tu corazón a Dios no aliviarán el daño hecho a los sentimientos de otra persona.

La expiación de estos pecados solamente puede hacerse pidiendo perdón a aquellos a quienes hemos herido.

La expiación de estos pecados solamente puede hacerse pidiendo perdón directamente a aquellos a quienes hemos herido. La razón es simple pero fundamental. Debemos entender que una parte importante de nuestra relación con Dios es la relación entre nosotros y los otros judíos. Ambas son inseparables. La Torá no permite pasar por encima o pisotear individuos, a pesar de que el objetivo sea “supuestamente” noble.

El Talmud nos dice que una de las preguntas que el Ángel de la Muerte hace al momento de la muerte es, "¿Trataste a tu amigo como a un miembro de la realeza?". Él no utiliza la terminología, "¿Le permitiste a tu amigo co-existir contigo?". No. Él utiliza las palabras "tratar a tu amigo como a un miembro de la realeza". Esto es porque todos somos príncipes y princesas de la familia real de Dios y merecemos un trato acorde.

Tiempo para Superarlo

La siguiente historia real ilustra la lección de Iom Kipur de una forma muy conmovedora.

Shmulik estaba teniendo una mala mañana. Recién había tenido una fuerte discusión con su esposa, él salió muy ofuscado de su casa en uno de los pequeños poblados israelíes de "Cisjordania" y cerró la puerta de un golpe. Rivka, su esposa, estaba visiblemente herida y apenada.

Quince minutos después sonó el teléfono. "Hola Rivka, es Shmulik. Estoy entrando en el túnel y solamente quería decirte que te amo y que siento mucho lo que pasó antes".

¿Por qué el repentino cambio de actitud?

En los últimos años había habido numerosos ataques de francotiradores dentro o alrededor del túnel al cual se estaba refiriendo Shmulik. Las personas comenzaron a llamarlo el "Túnel del Amor" porque cuando entras al temido túnel, te das cuenta qué es realmente importante en la vida. Repentinamente te das cuenta que realmente no hay nada por lo que valga la pena pelear. Tu ferviente deseo es reconciliarte vivo y ver a tus seres queridos nuevamente, porque después de todo lo dicho y hecho, nada importa más que tus relaciones con las demás personas.

Iom Kipur es una especie de túnel. En Iom Kipur rogamos a Dios por el regalo de la vida. A cambio prometemos empezar a hacer las cosas bien.

Bueno, aquí hay un lugar para empezar.

Toma el teléfono y llama a esa persona con la que no has hablado últimamente. Pídele perdón a aquellos a quienes has herido y ofendido. Reconcíliate con tu vecino, con tu antiguo socio o con tu compañero de clase. Dile a tu mamá, papá, hermano, hermana, pareja, hijos o suegros cuanto los quieres y te preocupas por ellos. Porque después que todo está dicho y hecho las otras cosas no importan mucho.

Si estás leyendo esto en Iom Kipur y no tienes la oportunidad de llamar y pedir perdón, entonces lee el rezo Tefillat Zaakah al principio del majzor de Iom Kipur.

Perdona con sinceridad a aquellos que te han tratado mal. Promete llamarlos después de Iom Kipur para pedirles perdón personalmente y tenlos en mente durante tus rezos.

¡Que todos seamos bendecidos con el mejor año de nuestras vidas!