Un marido y esposa pelean y se alejan. Ninguno está dispuesto a dar el primer paso hacia la reconciliación y así la brecha se profundiza. Cada uno culpa al otro de los problemas en la relación.

Pero, con el paso del tiempo, uno de ellos se da cuenta de que hay una elección que hacer: aceptar mis propias debilidades; asumir la responsabilidad de mi propio papel en esta discordia -- o dejar que mi arrogancia contribuya a la lenta ruptura de la relación. Él se acerca a su esposa, se disculpa incondicionalmente por el dolor que le ha causado a ella y le pide que trabajen juntos para llevar la relación a su previo esplendor. Todavía queda un largo y doloroso camino por recorrer antes de completar la reconciliación, pero la voluntad de asumir la responsabilidad por los errores propios es siempre el primer paso crucial. Mientras ambos estén en la modalidad de culpar, no encontrarán un terreno común. Una vez que se trasladen de culpar a aceptar la responsabilidad, hay una esperanza de avanzar.

Esto es en esencia lo que significa Iom Kipur.

Nos hemos alejado de Dios durante el año pasado. No hemos tenido el placer de su mundo en la forma en que hubiéramos debido. No nos hemos movido hacia niveles más profundos de piedad. No Lo hemos tomado en serio.

Pero, hemos sido acusadores. Nosotros culpamos a Dios porque la vida no es buena. Nosotros lo culpamos por hacer las cosas tan difíciles para nosotros. Nosotros lo culpamos por no revelarse más a sí mismo; si sólo arrancara el techo y dijera hola, sería mucho más fácil creer en él. Nosotros lo culpamos por no habernos dado todas las cosas que otras personas tienen y no llenar nuestras vidas con la bondad que podría.

Nosotros culpamos.

Nosotros somos el problema en la relación, no Tú.

Iom Kipur trata de detener las acusaciones y empezar a tomar responsabilidad. ¿Realmente la vida no es buena o es sólo que no estamos dispuestos a hacer el esfuerzo para apreciarla? ¿Realmente queremos que Dios saque todos nuestros desafíos o no pensamos que la superación de los desafíos es lo que nos da nuestro sentimiento más profundo de realización personal? ¿Si Dios divide el techo y dice hola, realmente creeríamos en él, o acabaríamos por encontrar otras excusas para huir? ¿Y si el llena nuestras vidas con más y más bondad, no fallaríamos en apreciarlo en la misma forma que fallamos en apreciar toda la bondad que tenemos ahora?

En Iom Kipur, nos encontramos ante Dios, con la mano en el corazón y decimos, "Dios: no es culpa tuya". Nosotros tomamos la responsabilidad. No somos quienes debemos ser, y por lo tanto la vida no es lo que debería ser. Nosotros somos el problema en la relación, no Tú.

Así como es tan difícil el aceptar la responsabilidad por los problemas en una relación y comenzar el camino de la reconciliación, es también un placer muy, muy profundo. Te eleva fuera de tu propia mezquindad hacia los reinos de la grandeza. Y cuando llega la reconciliación -- la pareja se abraza, llorando por la forma en que se han herido uno al otro, como se han perdido el uno al otro, como se han extrañado el uno al otro, cuán alegres están por estar juntos una vez más -- es un punto culminante de la relación para los próximos años.

Esto es Iom Kipur. Como un día de reconciliación entre las almas humanas puras y su Padre en el cielo, es el punto culminante del año.