Durante años fui al servicio de Iom Kipur sin tener idea de por qué estaba yendo. Sin embargo presentía que Iom Kipur era mucho más que un largo día en el shul mientras esperábamos por la cena.

Cualquier persona que trabaja duro conoce la sensación que se siente a medida que se acercan las vacaciones. La carga de trabajo se hace insoportable a medida que comienzas a fantasear acerca de tomar sol en la playa. Iom Kipur es como el viaje anual del alma a un exclusivo complejo turístico y spa celestial. El alma sabe que al final del día, saldrá renovada y mimada como un pequeño bebé.

La palabra en hebreo para ese exclusivo tratamiento en el spa espiritual es capará. Sólo con presentarse en la sinagoga y seguir el servicio de rezos estamos declarando: "Dios, soy un desastre. No sé cómo llegué a esto. Y ahora estoy atascado. Por favor, ¡ayúdame!".

Todos sabemos acerca de las resoluciones para el nuevo año que no cumplimos. La razón por la que fallamos en esto es porque para ser capaces de cambiar, primero necesitamos capará.

Capará significa que Dios personalmente te levanta del barro para que tengas éxito en tu tarea de transformarte en una mejor persona.

Para que esto funcione debes hacer tres cosas:

  1. Sentir molestia por el hecho de estar aprisionado.
  2. Definir y hacer una lista de los problemas a tratar, y
  3. Encontrar un pequeño detalle en tu vida que puedas cambiar para mejor.

Es imposible cambiar todo de una sola vez.

Sentir molestia por estar aprisionado significa lamentar el hecho de haber actuado de acuerdo a un patrón de conducta determinado. A pesar de que es imposible cambiar todo de una sola vez, si hacemos un pequeño cambio para demostrar que queremos actuar de manera diferente incluso con respecto a una sola área de la vida, entonces la capará nos puede ayudar. Capará te da el poder para convertirte en una mejor persona. Por ejemplo, si una persona está luchando contra la avaricia, no debe decir: “Dejaré de ser avaro”. Eso es imposible de lograr de un día para otro. En cambio debe decir: “Lamento que mi avaricia me impida dar a otros. Me comprometo a cambiar a través de donar $18 dólares al mes a una causa judía”.

Este es el proceso de teshuvá (arrepentimiento) que necesitamos en Iom Kipur. Pero ten cuidado con la pequeña vocecita interna que te dice: “¡Ese es un cambio insignificante!”. No le hagas caso. Cuando una persona realiza incluso un pequeño cambio, recibe el regalo de la capará, y junto con eso recibe la asistencia divina para que - con el tiempo - pueda cambiar muchas cosas de su vida y eventualmente se transforme en una nueva persona.

Para facilitar las cosas, he compilado una lista de problemas donde he descubierto que yo y otras personas nos sentimos frecuentemente aprisionados. Revisa esta lista antes de Iom Kipur, y subraya lo que más se aplica a ti. A medida que leas la lista, si se te ocurre otra cosa, escribela también. Entonces, en Iom Kipur, lee la lista como si fuera tu propia plegaria personal. Te garantizo que te sentirás tan envuelto por la atmósfera del día, que difícilmente te acordaras de tu hambriento estómago.

El texto comienza así

Querido Creador:

Tú eres capaz de todo. Tú conoces mis sueños, mis dolores y mis frustraciones. Tú me has dado todo lo que tengo, incluso cuando no lo he merecido. Tú eres la única fuente de éxito, y sólo Tú puedes darme lo que necesito. Si creaste estrellas fugaces, arrecifes y un sol a millones de kilómetros de distancia para que yo pueda disfrutar de un rayo de luz directo sobre mi mejilla en la mañana, entonces, sé que deseas el bien para mí.

Tú inventaste el amor y me inventaste a mí. Y así como el hecho de crearme fue un acto de amor, así también ayúdame a convertirme en la persona que Tú deseas que yo sea. Yo sé que no me creaste para ser mediocre, así que te pido ayuda en las siguientes áreas:

 Visión de vida

  • Ayúdame a dejar de soñar despierto pretendiendo que vivo la vida de otro, y ayúdame a comenzar a vivir mi propia vida.
  • Ayúdame a descubrir las cosas que me apasionan, ayúdame a descubrir qué contribución única puedo hacer al mundo.
  • Después de descubrirla, dame la organización y la motivación para hacer algo al respecto, y la perseverancia necesaria para no rendirme.
  • Ayúdame a entender que el éxito no proviene de la fama y la fortuna, sino que proviene de hacer lo correcto.
  • Ayúdame a sobrepasar los prejuicios con respecto a mí y a otras personas.
  • Ayúdame a dejar de justificarme frente a personas que realmente no me importan.
  • Ayúdame a dejar de conformarme con una vida en donde el “entretenimiento” es la meta más elevada.
  • Ayúdame a dejar de perder mi tiempo en frivolidades.
  • Ayúdame a no tener miedo de enfrentar mis desafíos.
  • Ayúdame a tomar decisiones difíciles, y a apegarme a mis decisiones.
  • Ayúdame a considerar los efectos a largo plazo que mis acciones tienen en mi vida y en las vidas de otros.
  • Ayúdame a invertir mi tiempo en cosas que son realmente significativas, y a dejar de buscar el camino fácil.
  • Ayúdame a dejar de ser cínico y a dejar de sospechar de otras personas.
  • Ayúdame a dejar de castigarme por no ser perfecto, y a concentrarme en vez en desarrollar mis talentos.
  • Ayúdame a utilizar todo lo que me has dado para que puedas darme mucho más.

Citas y matrimonio

  • Ayúdame a creer en mí, y a creer que alguien puede llegar a amarme.
  • Ayúdame a encontrar pareja y a desarrollar una relación verdadera y profunda.
  • Ayúdame a creer que no tengo que conformarme, sino que merezco una pareja que me respete y me aprecie por lo que verdaderamente soy.
  • Ayúdame a reconocer, amar y apreciar a la persona correcta para mí.

Relaciones interpersonales

  • Ayúdame a entender que mi autoestima es independiente de la necesidad de competir con otros.
  • Ayúdame a confiar en que mi dignidad no disminuirá si honro a otras personas y me alegro por sus logros personales.
  • Ayúdame a ser compasivo, a sentir el dolor de otros.
  • Ayúdame a preocuparme por los demás para realizar lo que realmente necesitan, en vez de ser superficialmente amable para sentirme bien conmigo mismo.
  • Ayúdame a dejar de ridiculizar a otros para sentirme bien con respecto a mí mismo.
  • Ayúdame a juzgar para bien a los demás.
  • Ayúdame a entender que las demás personas - incluso aquellas que detesto - fueron creadas a imagen y semejanza Tuya.
  • Ayúdame a cuidar el medio ambiente, a preservar nuestro mundo para futuras generaciones.
  • Ayúdame a sentirme conectado con mis hermanos judíos y con toda la humanidad.

Judaísmo

  • Ayúdame a descubrir la importancia del judaísmo en mi vida diaria.
  • Muéstrame la profundidad espiritual de los rituales judíos.
  • Ayúdame a encontrar la felicidad en el judaísmo.
  • Ayúdame a entender que cuando el mundo habla de los judíos, realmente están hablando de mí.
  • Ayúdame a preocuparme activamente por los eventos que ocurren en el Estado de Israel.
  • Ayúdame a entender que debemos ser realmente un ejemplo para las demás naciones.
  • Ayúdame a tomar responsabilidad por los problemas que enfrenta el pueblo judío, porque si no lo hago yo, entonces, ¿quién lo hará?

Hay muchísimas otras áreas en las que necesitamos ayuda. Iom Kipur es nuestra gran oportunidad de dirigirnos a Dios desde el fondo de nuestro corazón para pedirle ayuda.

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