Cuando los spamers se apoderaron de mi casilla de Email, comencé a recibir todo tipo de desagradables mensajes que ensuciaron y transformaron mi inbox en un pantano moral gigantesco. Tenía miedo de acceder a mi casilla de Email por la absoluta inmoralidad que los enunciados de los correos evocaban.

Era hora de abrir una nueva cuenta de correo electrónico.

Cuando me cambié a Gmail estaba encantada. Mi inbox estaba impoluto y mi nueva dirección IP parecía fuera del alcance de los spamers.

Entonces descubrí la carpeta de SPAM. Los spamers no se habían olvidado de mí después de todo. Sólo que Gmail era lo suficientemente amable como para filtrarlos.

Estaba a punto de eliminar esos nefastos enunciados cuando de pronto, vi otra alternativa interesante: Suprimir Definitivamente.

Me encantó como sonaba esa frase. ¡La determinación! No sólo podía eliminar todos los vestigios de las ofensivas intrusiones, sino que podía enviarlos a un sueño eterno del cual no había retorno.

Alegremente seleccioné los correos electrónicos y luego hice clic apasionadamente enviando a los infractores al olvido. Me preguntaba adónde podían ir. ¿Existe un ordenador central que borra los mensajes de una sola vez y para siempre? Pero, ¿dónde iban después de eso? La función de Suprimir Definitivamente de mi cuenta de Gmail estaba causándome ciber-angustia existencial.

Y esto me recordó otro tipo de eliminación que a menudo trato de realizar.

Cada año, durante los diez días de arrepentimiento, un vago malestar conmigo misma comienza a cocinarse a fuego lento mientras reflexiono sobre mis errores del año pasado, y a medida que se acerca Iom Kipur, este malestar llega a un punto de ebullición.

Es hora de teshuvá, arrepentimiento. Un tiempo específico destinado a recuperar la inocencia perdida a través de lamentar lo que hemos hecho mal durante el año pasado y de comprometernos a volver al buen camino. Una parte de mí a menudo se pregunta: ¿Acaso podré lograrlo? ¿Puede una mancha en el alma desaparecer a través de la expiación de manera tal que el sistema quede totalmente inmaculado? ¿O aquella mancha está perdida en alguna carpeta spam celestial del alma y sigue estando ahí, sólo que no es tan evidente?

El Talmud dice que podemos deshacernos de nuestras transgresiones para siempre. Una persona puede hacer teshuvá a cualquier edad y recibir absolución completa, no importa cuan alejada esté del camino. Los pecados son borrados para siempre, son enviados a un destino oculto para no volver nunca más. No son almacenados en una obscura esquina de tu alma para futura referencia. Ellos desparecieron absolutamente y para siempre.

Durante mis años como maestra de judaísmo, he visto pasar alumnas novatas muy tristes frente a mi asiento. A algunas de ellas les faltaba dirección, otras tenían dificultades con la amistad, y otras, simplemente parecían no encajar.

Todas esas cosas se pueden arreglar. Pero cuando una chica viene con su sentido de valor propio destruido, sé que necesito más que un parche para arreglar el problema.

"He tratado a mis padres como basura durante los últimos cuatro años, y por lo tanto yo también soy una basura".

"Soy horrible. Pase todos mis años de colegio buscando popularidad, sin importar si pasaba por encima de los demás. Nunca seré una buena persona".

"Hice cosas tan terribles que me da nauseas de sólo pensar en ellas. No tengo ni una pizca de auto respeto. No valgo nada".

La única cosa que le faltaba a estas chicas era la creencia de que un cambio real sí es posible.

Pero estaban equivocadas. Ya que Dios no las ve de la misma manera en que ellas se ven a si mismas. Ellas alcanzaron la primera etapa del arrepentimiento. Ahora Él estaba esperando a que ellas recogieran los pedazos rotos. La única cosa que le faltaba a estas chicas era la creencia de que Dios si podría aceptarlas de vuelta. La creencia de que un cambio real sí es posible.

El Talmud discute como Rabi Elazar ben Durdaya llegó al nivel más bajo posible, cometió los más detestables pecados y sólo en el último momento de su vida se arrepintió. ¡Y Dios aceptó su sincera teshuvá!, ganándose así un lugar privilegiado en el Mundo Venidero.

Seguro que nosotros también podemos hacerlo.

¿Engañaste en los negocios? Primero paga tu deuda. Y a continuación, puedes comenzar el proceso de teshuvá.

Primero debes arrepentirte de lo que has hecho. Fácil decirlo, pero llevarlo a la práctica es muy difícil, porque en ese momento, debes dejar de cometer el pecado. Luego debes confesar tu pecado directamente con Dios, y finalmente, debes resolver dentro tuyo no volver a cometerlo en el futuro.

Cuando genuinamente has aceptado y realizado todos estos pasos, en ese instante, has eliminado efectivamente tus pecados para siempre. No repitas las escenas nuevamente en tu cabeza y sigas lamentándote. El pecado ya no es real a los ojos de Dios. Y si Dios te está dando una segunda oportunidad, entonces, ciertamente tú también debes darte a ti mismo una segunda oportunidad.

Teshuvá es el "Lavado de Auto" para nuestra alma que remueve la suciedad y nos deja brillar.

¿Te sientes mal por una vida sumida en la promiscuidad? Tú puedes recuperar tu brújula interna y reclamar el respeto propio que te mereces a través del proceso de teshuvá.

¿Fuiste promiscuo, egoísta, mentiroso, traicionero, o deshonrado?

Suprimir para siempre.

Nadie dice que es fácil. Uno no puede simplemente seleccionar el mensaje en amarillo, así como en el correo electrónico, y hacer clic con el ratón para mandarlo al olvido. El cambio real es un proceso espiritual arduo, basado en la búsqueda verdadera y el remordimiento. Y el remordimiento duele. Pero también cura.

Tú puedes recuperar tu auto-respeto. Todos podemos.

¿Cómo? Teshuvá, el "Suprimir Definitivamente" para el spam de tu alma.