La atmósfera de la sinagoga, las melodías emotivas, el discurso del rabino y los congregantes emocionados con lágrimas, son elementos que siempre jugaron un rol importante en nuestra experiencia de Iom Kipur. Confiábamos y nos apoyábamos en esta atmósfera para ayudarnos a alcanzar el objetivo del día: limpiarnos, ser perdonados y renovarnos.

Ahora, en medio de la pandemia, ¿cómo podemos recrear Iom Kipur sin esta atmósfera, lejos de la sinagoga, en el silencio y la soledad de nuestro comedor?

Primeramente, debemos recordar que la teshuvá, el arrepentimiento, puede ocurrir en cualquier lugar, tanto en la sinagoga como en el hogar. Estos tres pasos esenciales que presento a continuación para una teshuvá exitosa, pueden darse en cualquier parte y en cualquier momento: 1) asumir responsabilidad por nuestros actos, 2) identificar la raíz de nuestro mal comportamiento y 3) comprender que, lejos de despreciarnos por nuestras transgresiones, Dios anhela que retornemos a Él.

Kol Nidrei – El compromiso es importante

Los judíos de todo el espectro religioso siempre consideraron a Kol Nidrei como uno de los momentos más espirituales del año judío. Sin embargo, una lectura cuidadosa de las palabras de Kol Nidrei puede llevarnos a preguntarnos cómo se ganó esta plegaria esa reputación. ¿Por qué se le atribuye un aura tan sublime y poderosa a una simple declaración que anula las promesas del año que termina?

Durante las últimas décadas, "cumplir nuestra palabra" dejó de estar de moda. Hoy las palabras son baratas, están sujetas a interpretación y a la negación. "¿Yo dije eso? ¡No es posible!". "¡Esa no fue mi intención!" La rectitud y la integridad han desaparecido en un mundo de retórica vacía y confusa, diseñada para absolver de responsabilidad a su portavoz.

Este fenómeno se opone por completo a la Torá, que considera que cada palabra que pronunciamos es poderosa y comprometedora. En Iom Kipur, cuando nos encontramos al comienzo de un nuevo capítulo de nuestras vidas, Kol Nidrei nos recuerda que un año exitoso significa un año en el cual cumplimos nuestra palabra con nosotros mismos y con el pueblo judío. Kol Nidrei nos da la oportunidad de preguntarnos: "¿Qué estoy dispuesto a defender en la vida? ¿Qué compromisos asumo para el próximo año? ¿Reconozco la importancia de mis compromisos y la responsabilidad que tengo?".

Al Jet – Llegar a la raíz

El Vidui (la confesión) es una parte integral del proceso de teshuvá y lo decimos nueve veces a lo largo de los servicios de Iom Kipur. Cada vez recitamos un pasaje llamado "Al jet", donde confesamos todas las clases de pecados que podemos haber cometido durante el año.

La confesión no es algo fácil, pero tampoco debe ser una actividad deprimente, cargada de tristeza y negatividad. Necesitamos recordar el panorama general. Iom Kipur es uno de los mayores regalos en la vida de un judío. Es una valiosa oportunidad para realinear nuestras vidas con nuestras metas, reconstruirnos como personas y renovar nuestra relación con nuestro Creador. En esencia, Iom Kipur es un día de verdadera alegría.

Reconstruirnos a nosotros mismos no sólo implica recitar una lista de nuestros pecados, sino que requiere comprender las raíces de nuestros actos. Por eso la plegaria "Al jet" en realidad no habla de pecados específicos, sino que menciona diferentes razones o medios que nos llevaron a pecar. Nuestros Sabios nos dan la posibilidad de liberarnos de nuestros defectos al comprender la raíz de su causa.

Una de las frases de "Al jet" menciona el pecado que cometimos a través de lashón hará, o 'habla despectiva'. En verdad lashón hará es un pecado por sí mismo, pero nuestros Sabios no sólo nos hacen confesar por el pecado de hablar negativamente. Ellos nos recuerdan que hay otros pecados que pueden cometerse a través de lashón hará, por ejemplo, cuando uno se enfoca en los aspectos negativos de los demás. Nuestros Sabios nos enseñan que detrás de cada acto hay una mentalidad que nos empuja o que propicia ese acto.

En años pasados, podíamos sentir que era necesario apurarnos con la lista de la confesión de "Al jet" para no atrasarnos respecto al resto de la congregación. Este año, tenemos todo el tiempo del mundo. Aprovechemos esta oportunidad para avanzar tranquilamente a lo largo del servicio de confesión. Elijamos una o dos oraciones de "Al jet" para enfocarnos en ellas y meditemos durante unos momentos para contemplar a qué acciones negativas pudo habernos llevado esta "raíz" específica durante el último año.

Recuerda, cada paso minúsculo que damos hacia el cambio merece ser celebrado. Tener esto presente nos permitirá salir de Iom Kipur con enorme alegría.

Neilá – Dios quiere que regresemos

El servicio de Neilá es el momento cumbre de Iom Kipur; nuestra última oportunidad de obtener perdón y expiación. Pero no es sólo un momento de suplicar desesperadamente por misericordia. Es también un momento en el cual Dios nos recuerda que Él desea ser misericordioso. Él quiere que nos arrepintamos y que retornemos a Él.

"Tú extiendes tu mano a los pecadores y Tu mano derecha está extendida a quienes retornan", dice la sección que sigue al Vidui final del día.

Cuando intentamos embarcarnos en el proceso de teshuvá, nuestro ietzer hará (la inclinación al mal) se apura a sembrar voces molestas de desesperación en nuestras mentes. "Mírate, te has alejado tanto. No tienes remedio. ¿Cómo puedes soñar con retornar? ¡No es posible que Dios quiera que vuelvas a Él!".

Neilá les responde a estas voces: "¡Se equivocan! ¡Dios quiere que volvamos a Él sin importar en qué estado estemos! Él nos ama, nos desea, espera y anhela tener una relación con nosotros. Podemos hacer teshuvá. Nunca es posible alejarse demasiado".

Esta es la idea más importante que debemos internalizar en el período de las Altas Fiestas. Dios desea una relación con nosotros. Él nunca cede a nosotros, sin importar cuánto nos hayamos alejado. Este año, durante el servicio de Neilá, recordemos este mensaje. Reconozcamos cuán importantes somos ante los ojos de Dios. En vez de sentirnos estancados viviendo como personas que no queremos ser, tratemos de vivir tal como Dios nos ve. Comencemos a retornar, eso es todo lo que Él quiere.