Es la época de cambios, de giros de 180 grados, es la época de cambiar radicalmente nuestra dirección.

Todos compartimos "carreteras de vida" similares (la rutina diaria). Lo que nos lleva a diversas ubicaciones y resultados son los desvíos y las salidas que tomamos. Para llegar de un lugar a otro debemos atravesar las intersecciones y las complejidades del pensamiento y de la acción. Estos arriesgados desvíos están motivados por los antojos del ietzer hará, la parte más baja de nuestro ser que es capaz de reducir una súper autopista (el libre albedrío) a un sendero repleto de peligros con toda clase de tentaciones.

Nosotros tenemos la culpa si entramos en el caos de ese camino. Ese terrible embotellamiento de tráfico tiende a alborotar el cuerpo y la mente y a corromper el alma, lo que lleva a peligrosos niveles de contaminación espiritual.

Al cambiar de dirección radicalmente y regresar a ti mismo, Iom Kipur pavimenta un nuevo camino libre de contaminación. Las propiedades purificadoras del día crean una nueva energía. El sonido del shofar es el tónico sonoro necesario para asegurar el alineamiento adecuado de nuestros viajes. Los únicos peajes en esta carretera espiritual son tzedaká, arrepentimiento y rezo. En este camino ayunamos para disminuir la transgresión. Si sigues las señales luminosas que indican el camino a lo largo de las "montañas" y los "valles" de los rezos del día, tus iniquidades serán perdonadas.

El 'Día del perdón' provee vida para todos los días del año. En este día el corazón se subyuga. Nuestro GPS sólo busca a Dios. Nos desviamos de toda clase de peleas espirituales y materiales y llegamos a nuestro destino de paz, cargados de felicidad y alegría. Iom Kipur es un día para volver a encender el motor espiritual y un sello en el "permiso de circulación" para el nuevo año, y nada menos que con la firma de Dios.

El aire acondicionado se llena de clemencia. En esta autopista, el control de velocidad de crucero y el dispositivo de navegación buscan misericordia, con la esperanza de no chocar contra la fricción diaria del tráfico que se aproxima. Para mantenerte en rumbo debes tomar en cuenta a "la Fuente de todo".

Deja que tu alma dirija a tu cuerpo y, como dijo Rav Nóaj Weinberg zt''l, “No tengas miedo de descubrir que tu ‘yo verdadero’ es diferente de tu ‘yo actual’”.

¿Vas por el camino equivocado? Haz ese giro de 180 grados hoy. Toma la carretera de una vida con Torá y dirígete hacia tu verdadero destino, permitiendo que las luces altas de la teshuvá y el rezo eliminen la oscuridad. Traspásale tu carga a Dios y comienza de nuevo. Viaja por esta autopista de mente y alma, ¡y recuerda siempre que eres parte del pueblo elegido!