Las festividades son momentos difíciles de transitar tras la pérdida de un ser querido. Cada persona se enfrenta de otra manera con los sentimientos de pérdida y de añoranza de un ser querido, en especial en estos días de celebración. Tenemos que recordar que no hay una forma correcta o incorrecta de vivir la festividad cuando vivimos nuestro duelo. En vez de evitar los sentimientos de dolor, tenemos que apoyarnos en ellos. Es importante reconocer el dolor.

Aunque las festividades a menudo magnifican nuestra pérdida, estos momentos son ocasiones apropiadas para incorporar y honrar el recuerdo de las almas valiosas que extrañamos. Si bien puede ser doloroso recordar momentos felices y hablar sobre seres queridos que ahora están ausentes en nuestra vida, expresar nuestro inmenso amor por ellos también nos ayuda a encontrar significado y consuelo, en especial en esos eventos tan significativos.

Aquí hay 8 sugerencias respecto a cómo incorporar el recuerdo de un ser querido en nuestra observancia de Janucá:

1. Contar historias alrededor de las velas. Después de encender la menorá, muchos acostumbrar a entonar canciones y elevar plegarias. Este es un momento oportuno para compartir recuerdos de nuestros seres queridos. También los demás pueden compartir su historia favorita sobre sus seres amados que fallecieron. Simplemente decir el nombre de la persona es importante y significativo. Vayan en ronda entre los presentes y digan “gracias” por las formas especiales en que la persona que falleció tocó la vida de cada uno. Compartan la idea de que nunca nos pueden quitar los recuerdos especiales y el amor.

2. Poner una foto de tu ser querido. ¿Tienes una foto de la persona que falleció que fue tomada durante esta festividad? ¿Quizás una fotografía de esa persona encendiendo la menorá? Coloca esa valiosa fotografía cerca del lugar en donde enciendes las velas. Janucá es un momento para recordar nuestra historia y recordar el pasado. Esto también es cierto en nuestras vidas personales. Colocar una fotografía también puede servir como un disparador, facilitando que tú y otros puedan contar algo sobre esta persona y recordar un momento valioso.

3. Una plegaria personal después de encender las velas. El judaísmo enseña que mientras las velas están encendidas es un momento propicio para rezar. Ante la luz de la menorá podemos ofrecer una plegaria personal en beneficio de nuestros seres amados. Puede ser que aparezcan lágrimas y tristeza. Está bien llorar si lo precisas. Las emociones de pena que expresas son sanas y forman parte del proceso de duelo. Los expertos en duelo dicen que en vez de tratar de escaparse constantemente, el hecho de experimentar el dolor es lo que ayuda a enfrentarlo y a sentirse mejor a largo plazo.

4. La comida favorita de tu ser amado. Incluye en la comida festiva uno de los platos favoritos de tu ser querido. Como en todas las otras festividades, Janucá es un momento para concretar nuestra gratitud disfrutando de una comida festiva. ¿Había una receta especial que esa persona solía preparar? ¿Había algún plato que era su favorito? Una comida compartida con familia y amigos a menudo sirve como el escenario para que todos puedan compartir maravillosos recuerdos.

5. Compra un regalo que le hubieras dado a tu ser querido. ¿Hay algún regalo especial que hubieras comprado para esa persona? Compra ese regalo y dónalo a una organización de caridad. Hay una antigua costumbre de dar más caridad durante los ocho días de Janucá. Dar un regalo o una donación de dinero en recuerdo de tu ser amado es una bella forma de realzar tu celebración de Janucá alegrando a los demás. Este acto de caridad brinda honor a la memoria de tu ser querido.

6. Acércate a otras personas. El Sfat Emet enseña que la personalidad bíblica de Aharón Hacohen tiene una relación especial con la festividad de Janucá. Él fue el primero en encender una menorá. La conexión de Aharón con estos días no termina allí. Nuestra tradición enseña que Aharón se especializaba en acercar a las personas entre ellas. Janucá es una festividad de amistad y amor. Es muy importante hacer cosas que ayudan a sentirse conectado con los demás. Haz una bondad por otra persona. Considera los desafíos que alguien puede estar enfrentando. Acércate a él. Brinda compañía y apoyo a un amigo que lo necesita.

7. El aceite no se extinguirá. La tradición jasídica enseña que la palabra “el aceite”, hashemen, tiene las mismas letras que neshamá, “alma”. Janucá nos recuerda que tal como el milagro del aceite de oliva, el alma de cada persona sigue viva. El alma no se termina con la muerte. Nuestra conexión con nuestro ser querido sigue viva. Una de las ideas judías más destacadas del concepto del “Mundo Venidero” es la afirmación de que las almas que partieron continúan viendo a sus seres queridos que siguen vivos en este mundo. Al mismo tiempo, la persona que hace un buen acto en este mundo tiene un impacto duradero en el alma que está en el otro mundo. El alma se eleva como consecuencia del buen acto que nosotros hicimos.

8. Janucá es una festividad de esperanza. Todos conocemos el milagro del aceite que increíblemente duró durante ocho días. Lo que es destacable y milagroso es que un individuo anónimo tuviera la determinación de buscar aceite en medio de la destrucción. Los días de Janucá nos alientan a desarrollar nuestra propia luz interna, incluso cuando la oscuridad es muy intensa. Al pararnos frente a nuestro dolor, las bendiciones que nos rodean pueden brindarnos aliento. Las llamas de la menorá revelan chispas de resiliencia y fe. Que la esperanza y la fe nos envuelvan durante estos días sagrados cuando estos temas brillan con fuerza.