En el momento más oscuro del año, cuando las horas de luz son más cortas y el frío ya ha llegado, a medida que la luna se vuelve más y más pequeña hasta que finalmente desaparece, nosotros salimos por la noche y encendemos nuestras menorot. De acuerdo a la costumbre judía, las encendemos en un lugar bajo (menos de un metro). Uno comienza a ver un patrón emergiendo, una confluencia de la oscuridad tanto en el tiempo como en el espacio. Es precisamente en este lugar, y en este momento, que traemos la luz.

Durante toda la vida tenemos épocas y lugares en los que la “oscuridad” pareciera acumularse. La pérdida de un ser querido, de un trabajo, un enojo con nuestros hijos (o con nuestra pareja) por dejar sus ropas en el piso, etc. No existe una falta de momentos potencialmente oscuros en nuestra vida. Hasta las cosas “buenas” tienen un “lado oscuro” – el estrés de casar a un hijo, o de asistir a una reunión familiar, el estrés de mudarse a una nueva casa, o el cansancio que se genera por tener un bebé recién nacido.

Janucá nos enseña herramientas poderosas para traer un poco de luz a la oscuridad.

1. Naturaleza Vs. Milagro: Existe una famosa pregunta: ¿Por qué celebramos el milagro del aceite durante 8 días? Dado que el aceite era suficiente para arder durante un solo día, el primer día no fue un milagro para nada, ¡fue natural! Janucá debería ser sólo siete días.

Pero no es así. ¿Quién dice que el aceite debe arder? ¡Eso también es un hecho milagroso! En realidad, la mano de Dios está detrás de todo lo que ocurre en el universo. “Natural” significa que nos acostumbramos a que esta sea la manera en que las cosas ocurren. Podemos traer más luz a nuestras vidas al apreciar la milagrosa naturaleza del mundo que nos rodea, y cultivar así el agradecimiento por las cosas que damos por sentado.

2. Los Griegos vs. las Fuentes de Luz de la Torá: La filosofía griega alaba la estética y las apariencias. La luz de una persona viene de su apariencia externa. Lo que importa es lo de afuera.

La Torá compara a los judíos con el aceite. El aceite, que es extraído del interior, es la fuente de luz. Los griegos fueron los únicos conquistadores de Israel que no destruyeron la estructura del Templo. En cambio, profanaron todos los utensilios que estaban en su interior. ¿El mensaje? El interior puede estar impuro y podrido hasta su corazón, lo que importa es la apariencia externa.

El mensaje de la Torá es: no te dejes engañar por las apariencias. Perdemos muchas oportunidades maravillosas y dejamos de conocer a muchas personas grandiosas porque las descartamos basándonos en una impresión superficial.

3. Competitividad vs. Cooperación: En las olimpíadas, el que gana obtiene la gloria y los demás terminan siendo perdedores. El concepto de olimpíadas, que fue introducido al mundo por los griegos, es “una batalla personal por ser mejor que los demás”. Si lo logra, se ubica en los libros de historia. Si no, no sirvió para nada. La antorcha olímpica es pasada de una persona a la siguiente. Cuando uno sostiene la antorcha, se mantiene iluminado, siendo el centro de la atención. En el momento en que se la pasa a otro, se queda en la oscuridad, al costado.

Esto contrasta fuertemente con el concepto de la Torá de que toda persona tiene un valor inherente y una contribución única para hacer. La luz de las velas de Janucá es aditiva. Cuando una vela enciende a la otra, su luz propia no disminuye de ninguna manera. En realidad, la capacidad de iluminar de las velas se ve reforzada en base a la cooperación mutua. Cuando encontramos nuestra luz única, y la compartimos con el mundo, todos ganamos.

4. Humildad y Confianza en Uno Mismo: Cuando nos encontramos en un lugar bajo, nos enfrentamos a una elección; darnos por vencidos por estar ahí, o tratar de estar mejor. La menorá es, tradicionalmente, encendida por debajo de un metro de altura, pero por encima de 30 centímetros. En ocasiones nos encontramos en lugares bajos. Podemos traer la luz a ese lugar y movernos hacia adelante, o arrastrarnos hasta el barro y darnos por vencidos. ¡Ve hacia la luz!

5. La misma altura: De acuerdo a la tradición, las ocho luces de la menorá deben tener la misma altura. Todos tenemos nuestro rol y nuestra luz única para brillar en este mundo. Es muy fácil ver que el rol de otra persona es más importante que el de otra. Sin embargo, cuando existe una pequeña gotera en alguna de las partes de un motor, eso puede incapacitar completamente a tu vehículo. Esta pieza pequeña puede que no sea tan gloriosa como el motor, pero no es menos importante para el funcionamiento del vehículo. Puede que no todos tengamos roles de alto perfil para realizar en este mundo, ¡pero cada uno de nosotros es único y el mundo necesita de nuestra luz especial!

6. Santificación de la Nueva Luna: Uno de los tres decretos que los griegos establecieron fue prohibir que los judíos santificaran la nueva luna cada mes. El ciclo lunar es la señal mensual de renovación. Hay ocasiones en las que la luna está llena y las noches parecen ser brillantes. Hay otras ocasiones en las que la luna está ausente y la oscuridad de la noche es muy profunda. Una de las razones por las cuales nos desesperamos es porque perdemos la esperanza cuando nos encontramos en la oscuridad. Siempre será así, nos decimos a nosotros mismos. Nunca será mejor.

Todos atravesamos altibajos. Se nos ordena bendecir la luna cuando recién aparece, justo después de desaparecer completamente. Qué hermoso mensaje de fe es recordar que incluso cuando todo está oscuro y todo parece perdido, la luz volverá de nuevo. Sé paciente.

7. Circuncisión: La circuncisión fue otra mitzvá fundamental que los griegos prohibieron. La filosofía griega sostiene que la naturaleza no solamente es inalterable, sino que también es ideal. La Torá asocia el número siete con la naturaleza. La circuncisión, que se nos ordena realizar en el octavo día, es representativa de la misión de los judíos de tomar la naturaleza, e ir un paso más allá para mejorarla activamente. Ahora bien, es posible que lleguemos al mundo con tendencias pesimistas y que seamos enojones, impulsivos, indulgentes, perezosos, o que poseamos cualquier otra de las miles de “características negativas” que tiene la gente. La pregunta es la siguiente: ¿Adoptaremos el enfoque de los griegos y nutriremos nuestras naturalezas negativas, o tomaremos el enfoque de la Torá y trataremos de cambiar nuestras naturalezas para que nos nutran a nosotros?

8. El Milagro: Si el milagro que celebramos en Janucá es la re-dedicación del Templo y el encendido de la menorá, ¿Por qué siempre relatamos la historia de la victoria militar de los hasmoneos sobre los griegos? Si bien es cierto que la historia de Janucá se consumó en la re-dedicación del Templo, hubo una larga y ardua batalla para llegar hasta allí. Un pequeño grupo de judíos batallaron en contra de las imposibles probabilidades para lograr este objetivo.

A veces, nuestras travesías pueden parecer imposibles. El camino puede ser largo y extenuante. Mediante el estudio de la historia de la victoria militar de Janucá, obtenemos esperanza, ya que a pesar de que todas las probabilidades estén en nuestra contra, con la ayuda de Dios, uno puede lograr sus objetivos.

En estos días hay mucha oscuridad en el mundo. Que todos ameritemos incorporar los mensajes de Janucá en nuestras vidas y que seamos capaces de traer más luz al mundo.