En un mundo repleto de confusión, ansiedad y odio, Janucá nos regala la luz. Aquí hay cuatro perspectivas contemporáneas sobre el significado de la menorá. Su luz nos llama con un susurro para que nos acerquemos y escuchemos su maravilloso mensaje.

1. Busca tu fuego interior

Los griegos profanaron el Templo. Cuando los jashmonaim los vencieron, buscaron por todas partes aceite puro con el sello del cohen gadol para poder encender la menorá. Sólo encontraron una pequeña vasija sellada, con una cantidad de aceite suficiente para que la menorá ardiera durante un día. Pero ocurrió un milagro y el aceite continuó ardiendo ocho días.

¿Por qué encendemos la menorá durante ocho días? A fin de cuentas, el primer día no fue un milagro. ¿No deberíamos celebrar una festividad de siete días?

El hecho de que buscaran esa vasija de aceite en sí mismo fue un milagro.

Todos hemos experimentado la sensación de fatiga, cuando una pequeña voz dentro de nuestra cabeza nos dice: debes rendirte. Puede ser el sueño de tu vida, un deseo de hacer algo grandioso, de ser mejor o de vivir mejor. Quizás en nuestra vida hay una persona cuya vida tambalea. Es mucho más fácil alejarse que seguir buscando y persiguiendo nuestro sueño de grandeza.

El milagro de Janucá proclama que nunca debemos dejar de esforzarnos. Busca ese fuego interior. No dejes de intentar encontrar el alma que se encuentra oculta en lo más profundo del corazón de los demás. Busca el bien. Puede ser difícil, pero no dejes de lado tus sueños ni a las personas en quienes crees. Busca el milagro y prevalecerás.

2. Sigue creciendo

Cada noche de Janucá encendemos una nueva vela de izquierda a derecha. Cada noche agregamos una vela hasta que la última noche toda la menorá está encendida. Los números se incrementan.

Este incremento de luz demuestra la enormidad del milagro que crece cada noche.

En el judaísmo, en un nivel profundo el aceite alude a la sabiduría del corazón y de la mente. Los griegos no sólo profanaron el aceite sino también los corazones y los pensamientos de nuestra nación. El pueblo judío comenzó a creer que la verdad estaba en la sabiduría griega.

Pero quedó una vasija con aceite puro, un único remanente de la verdad, una chispa de santidad Divina eterna que nunca desapareció. Con esta fuerza fuimos capaces de apegarnos a nuestra misión sagrada y volver a ser grandiosos. No perdimos el alma de la nación.

Ser judío significa que seguimos creciendo, seguimos estudiando, seguimos esforzándonos por hacer del mundo un lugar mejor. Qué triste es simplemente pasar por la vida, ser la misma persona que éramos hace 5 o 10 años, no desarrollarnos nunca, no transformarnos.

La menorá nos impulsa a desafiar continuamente a nuestra mente y a nuestro corazón. Agrega luz a tu vida cada día. Sumérgete en la sabiduría del judaísmo. Nutre tu alma para florecer como ser humano. Mejora.

3. Enciende el fuego en tus hijos

Al encender la menorá, tenemos que sostener el shamash, la llama, contra la mecha, hasta que esta sigue ardiendo por sí misma.

Esta es la misión de cada padre, de cada adulto que tenga un niño en su vida.

La menorá nos pide que sigamos encendiendo hasta que el niño sea capaz de encender el fuego dentro de su alma y pueda mantenerse por sí mismo como un judío orgulloso. Ten paciencia. Sigue intentándolo. No te desanimes. Cada niño es importante. Tal como el agua que cae sobre una roca gota a gota y apenas la salpica eventualmente perforará la roca, así también tú lograrás impactar sobre este niño.

La palabra Janucá connota jinuj, 'educación', y también a 'inauguración' o 'dedicación'. La esencia de la educación judía es dedicar la enseñanza de la Torá a la nueva generación. La Torá no es una materia. Es una forma de vida. Crea un hogar pleno, donde la luz de las velas de Shabat baile cada semana. Bendice a tus hijos. Habla con amabilidad. Lleva alegría a tu hogar. Permite que tus hijos vean que amas a nuestro pueblo y a nuestra Tierra de Israel. Enseña a tus hijos a dar caridad. Personifica la gratitud. Desarrolla en tu vida una conexión con Dios. Demuestra lo que significa estar comprometido con la verdad. Vive con pasión por todo lo que crees.

Sigue encendiendo. Es un trabajo difícil. Pero mientras más continúas sosteniendo tu llama contra la mecha, más fuerte y más firma será la llama.

4. No pierdas las esperanzas

El hecho de que los judíos no perdieran las esperanzas de lograr encender la menorá el primer día es un mensaje increíble. Ellos sabían que obviamente no había suficiente aceite y que al otro día no tendrían más aceite. No había forma de que pudieran cumplir con el mandamiento de la Torá de encender una luz perpetua.

Sin embargo, se negaron a ceder a la esperanza para el mañana.

Esta esperanza es lo que permite la supervivencia de nuestra nación. Si las generaciones pasadas hubieran tenido una bola de cristal que les permitiera ver el futuro del pueblo judío, habrían llorado con angustiosa desesperación. ¡Mira lo que vemos! Nuestro Templo en Jerusalem destruido, nos llevan encadenados al exilio. Nos venden como esclavos. Inquisición. Nos queman en la hoguera por apegarnos a nuestra fe. Pogromos. Cruzadas. Amontonados en vagones de ganado y quemados vivos en los hornos. Rodeados de enemigos que amenazan con arrojarnos al mar y borrar del mapa al Estado de Israel. Ataques terroristas. Túneles subterráneos repletos de armas mortales. Las mentiras de BDS. Ataques racistas en todo el mundo. Un odio mortal en las universidades. Incluso asesinatos en sinagogas.

¿Es posible que la nación e Israel sigue manteniéndose fuerte, aferrada a la fe de nuestros antepasados?

¡Sí!

Nunca perdimos el deseo de sobrevivir como judíos. Nos aferramos tenazmente a nuestra esperanza y creemos que Am Israel Jai, el pueblo de Israel está vivo.

En Janucá, tómate un momento y contempla la lección de las llamas de las velas.