No hay nada más en Januca que rodar trompos y comer panqueques de papas. En el primer Januca hace un milenio atrás – y Januca hoy en día – representa una gran lucha entre dos formas muy diferentes de ver la vida. La mirada judía siempre ha sido que el mundo físico con toda su belleza y poder está bien, pero solamente si es utilizado como un camino para expresar valores más elevados. En ese entonces se levantó contra nosotros una cultura e intentó decir "La belleza y el poder son primarios. Mantengamos afuera los valores". Cuando celebramos Januca incluso hoy en día, afirmamos nuestra creencia de que la parte más importante de la vida no es ser fuerte o bello – sino ser moral o bueno.

Nuestra Historia

En nuestra historia, unos niños se encuentran a si mismos viviendo la historia de Januca en primera persona.

Gotas de sudor corrían por la cara de Gary mientras presionaba su cuerpo al máximo. "Ok, empuja, empuja, Gary. ¡Muy bien, lo hiciste amigo! ¡Levantaste cien libras!"

Él y su amigo Rob, habían estado tratando de aprovechar sus vacaciones de invierno, haciendo ejercicios todos los días en el gimnasio local. El largo y frío invierno, normalmente implicaba mucho tiempo bajo techo y era difícil hacer ejercicio. Así que cuando el gimnasio de la zona publicitó una promoción especial de "dos semanas de vacaciones de invierno", los chicos saltaron a la oportunidad de ejercitarse un poco.

Gary estaba animado y hambriento luego de la temprana mañana de ejercicio, y no sabía porque Rob estaba demorando tanto en cambiarse de ropa para que pudieran ir a su casa a tomar desayuno. Finalmente, la paciencia de Gary se agotó. Regresó a los vestidores y obtuvo su respuesta. Ron estaba parado frente al espejo flexionando sus músculos.

"¡Hey Rob!, ¡vamos de una vez por todas! Si pasas más tiempo frente al espejo, se va a romper", se rió.

Rob se enrojeció por un segundo y luego dijo, "¿Cuál es el problema? ¿No quieres tú también ver cuan grandes se ven tus músculos? Después de todo, ¿no es esa la idea de hacer ejercicios en esa maquina?"

"No es por eso que yo lo hago", respondió Gary moviendo su cabeza. "Yo no pasé los últimos 45 minutos sudando para poder pararme frente a un espejo y admirarme".

Rob hizo un sonido "click" con su boca mientras flexionaba sus bíceps. "Por supuesto que no es solamente para nosotros", explicó Rob. "Todos los chicos en la escuela van a estar realmente impresionados cuando vean lo increíble que nos vemos, y..."

"No me refería a eso. ¿No pusiste atención a la historia de Januca que estudiamos el último día de clases? Acerca de como el judaísmo nos enseña a utilizar nuestra fuerza física y buena apariencia para algo que valga la pena"

"¿Y que puede valer más la pena que verse bien?" bromeó Rob. "Vamos, no seas un hipócrita. Tu ejercitas tanto como yo, y tus bíceps son mucho más grandes que los míos".

"Ese es justamente el punto. Está bien preocuparse de lo físico, pero con un propósito. Januca nos enseña que todo lo físico, todo lo que tenemos – incluyendo nuestros cuerpos – son solamente paquetes, son el envoltorio de nuestras almas. Son herramientas que Dios nos dio para usarlas apropiadamente para algo realmente importante, no sólo para admirar".

Rob, que para entonces ya había bajado sus brazos y se había alejado del espejo, se veía confundido.

Gary continuó. "Por ejemplo, ¿sabes por qué me ejercito yo? Lo hago para mantenerme sano y así tener más energía para concentrarme en la escuela. También lo hago para poder ayudar en casa, por ejemplo para apalear la entrada del estacionamiento en vez de que lo haga mi papá quien se operó hace unos meses atrás. Los músculos grandes son solamente el 'paquete', el 'envoltorio' que me permite hacer eso.

Rob no estaba convencido. "Eso suena muy bien, pero sigo pensando que cuando se trata de verse bien, es el 'envase externo' el que cuenta".

Los chicos empacaron sus cosas y se dirigieron a la casa de Gary en donde su mamá había dispuesto unos platos de leche y varias cajas de cereal para los hambrientos atletas. Gary tomó una brillante y colorida caja y comenzó a echar cereal en el plato de Rob.

"Un momento, comeré un poco de eso otro si no te importa, tiene mucho mejor sabor".

Pero para sorpresa de Rob, Gary escondió la segunda caja detrás de él y no quiso entregársela.

"¡Hey! ¡Vamos! Dame ese otro cereal".

"¿Para qué quieres eso?" dijo Gary con una sonrisa. "Es una caja tan sencilla. Este cereal está en un envoltorio mucho más lindo, y eso es lo que cuenta, ¿te acuerdas?

Rob no pudo contener la risa – ni evitar entender el punto. Después del desayuno Rob decidió quedarse para ayudar a Gary a apalear la entrada al estacionamiento, y celebrar Januca, lo cual significaba que en vez de admirar sus músculos, les daría un buen uso por una causa que valía la pena.

Preguntas para Discutir

De 3 a 5 años

P. ¿Qué pensaba Rob al principio acerca de hacer ejercicios en el gimnasio?
R. Él pensaba que era suficiente hacerlo solamente para verse bien.

P. ¿Que pensaba al final?
R. Que no solamente era importante verse bien, sino que también había que actuar bien, utilizando lo que tenemos para ayudar a otros.

De 6 a 9 Años

P. ¿Qué mensaje de Januca le estaba intentando transmitir Gary a su amigo?
R. Que todas las cosas físicas, como la buena apariencia, talento atlético, y riqueza, son cosas positivas solamente si las usamos para propósitos buenos y que valen la pena. Por ejemplo, los músculos que el había desarrollado haciendo ejercicio no eran para ser admirados o para impresionar a otros, sino para utilizarlos ayudando a las personas y haciendo del mundo un lugar mejor.

P. ¿Quién es más hermoso: alguien con un bello rostro que actúa de forma poco bondadosa, o alguien con un rostro no tan lindo pero que actúa bondadosamente? ¿Por qué?
R. La verdadera belleza no pasa por el color de ojos de una persona o la forma de su nariz. Alguien puede tener el rostro más hermoso del mundo y ser tremendamente feo si actúa de forma cruel con los otros. Por otro lado, alguien que intenta hacer cosas buenas y correctas y se preocupa por los demás, es bello sin importar como sea su rostro. Una vez que aprendamos a ver con nuestros corazones y no con nuestros ojos entenderemos.

10 Años y Más

P. ¿Para que algo sea bello o de valor tiene que tener un propósito ético elevado?
R. A primera vista, podría parecer que no existe una relación directa entre la apariencia física de un objeto y el hecho de que esté conectado con un propósito más elevado. El enfoque judaico es más integral y ve las propiedades físicas externas de algo y sus propiedades espirituales internas como parte de un gran todo, y por ende a menos que algo sea espiritualmente hermoso, lo cual implica que ha llegado a su propósito más elevado, su apariencia es de poca relevancia.

P. ¿Ser espiritual significa alejarse de todo lo físico o superficial, como por ejemplo verse bien?
R. Para nada. La verdadera espiritualidad no se trata de "escapar" de lo físico – ni tampoco de involucrarnos en lo físico por su valor propio, sino elevar lo físico, mediante su uso – pero siempre enfocándonos en como conectarlo con algo más elevado. Por ejemplo, cuando comemos una buena cena, sinceramente, debemos tener en mente usar la energía que nos dan los alimentos para hacer buenas acciones, o en el caso de vernos bien, debemos verlo como un aspecto de ser saludables, o como una forma de causar una impresión positiva en aquellos a quienes quisiéramos inspirar para que mejoren sus vidas.