Era una fría noche de invierno. Copos de nieve suavemente se deslizaban por el aire cubriendo la ciudad con una fresca capa blanca. Ya sea en sus hogares o en sus automóviles, toda la gente estaba escuchando el boletín de noticias de último minuto.

"Interrumpimos este programa", dijo el locutor de noticias, "para informarles de un misterioso objeto volador no identificado moviéndose – o en realidad girando – hacia los alrededores de Solon, Ohio. Los sistemas de radar de la Fuerza Aérea habían detectado al OVNI y nosotros estábamos en el proceso de forzarlo a aterrizar, cuando extrañamente desapareció de las pantallas de radar a la altura de las nubes. Los pilotos de la Fuerza Aérea están desconcertados por la desaparición del OVNI. Se le aconseja a todos los residentes de la gran área de Solon que permanezcan dentro de sus casas. Quédense en sintonía para más información".

Danny y Dina estaban solos. Sus padres habían salido a cenar fuera y la niñera no estaba a la vista, probablemente se había quedado dormida en el estudio.

"Hey Danny", preguntó Dina mientras estaba sentada mirando a través de la ventana del living el maravilloso bosque cubierto de nieve cerca de su casa. "¿Entendiste de qué hablaban en las noticias?"

"Algo sobre un platillo volador o algo así", contestó Danny mientras se acercaba a la ventana junto a ella. "¡Muy impresionante si me preguntas!"

Entonces de pronto lo impensable sucedió. ¡Era increíble, inimaginable, simplemente inverosímil! Justo fuera de su ventana un inmenso hongo de humo bajó desde la cima de los altos árboles y aterrizó en el borde del bosque.

 

Danny y Dina se quedaron sentados perplejos. Parecía una bola de nieve gigante en un principio, pero, mientras giraba en círculos, se podían ver colores brillantes relampagueantes. Finalmente se detuvo.

Los dos niños lo vieron claramente ahora. No era circular como un platillo volador – era un cubo. Y tenía una gran cara amistosa pintada en uno de sus cuatro lados. Sus luces se prendían y apagaban. Danny y Dina estaban tan curiosos que decidieron salir afuera para verlo más de cerca.

Corrieron a través de la nieve hasta que llegaron muy cerca. Entonces esta cosa – fuera lo que fuera – empezó a hablar.

"Hey niños", dijo. "Mi nombre es Dizzy, el Dreidel (perinola). Yo giro, vuelo y me retuerzo de un lado a otro para actuar y representar la historia de Januca a los niños judíos alrededor del mundo. Entonces, si ustedes quieren, yo estoy listo para empezar el show".

"Yo sugiero que ustedes vuelvan a su cálido living y miren a través de la ventana. Yo voy a estar aquí y actuaré la historia de Januca utilizando mi súper láser y mi sistema de audio".

Dany y Dina corrieron de vuelta hacia adentro y se sentaron frente a la ventana. Dizzy hizo que todo el bosque se viera como una gran pantalla de cine.

De pronto, ellos estaban viendo las Montañas de Judea en Israel, de la forma en que se veían hace dos mil años atrás. Había un grupo de judíos parados juntos al borde de una montaña mirando hacia el valle. En el valle Danny y Dina podían ver claramente un escuadrón de soldados.

"¿Quiénes son ellos?" preguntó Dina.

Dizzy escuchó su pregunta y dijo, "ellos son los soldados griegos Dina. Si tú te fijas bien, vas a ver a su líder. Su nombre es Antíoco Epífanes de la dinastía Seléucida".

"¿Antíoco qué?", preguntó Dina.

"Cuando el emperador griego, Alejandro Magno, murió, su imperio fue dividido. Antíoco obtuvo la región de Israel y Siria. Él quería que todos fueran como los griegos. En un principio, los judíos no cambiaron su forma de ser, entonces él hizo decretos malvados. No más Shabat, no más celebraciones judías, no más estudio de Torá".

"Desafortunadamente, hubo judíos que cedieron. Ellos cambiaron sus nombres para que sonaran más griegos. Abraham se convirtió en Gregorio y Débora se convirtió en Dorotea. Sus ropas empezaron a parecerse más y más a las griegas, así, muchos judíos abandonaron el camino de sus antepasados. A los griegos no les molestaba dejar a los judíos vivos, mientras ellos dejaran de ser judíos".

Entonces las mandíbulas de Danny y Dina se abrieron cuando ellos vieron aparecer frente a ellos la escena del Templo. Era hermoso. Ellos podían ver las paredes por todos lados. La parte de adentro era imponente – todo mármol y oro. Estaba la mesa que tenía 12 bandejas de pan, y un altar de incienso. Lo más hermoso de todo, sin embargo, era la menorá de oro. Estaba majestuosamente de pie con sus siete lámparas de aceite, pero ninguna de las lámparas estaba prendida.

"¡Hey Dina mira hacia allá!", exclamó Danny. "Los soldados griegos están entrando al Templo. ¡Oh, que lío están haciendo!"

 "Mira ese gran pedazo de madera que están cargando. ¿Qué crees que es?", preguntó Dina.

"Eso es un ídolo", explicó Dizzy el Dreidel. "Los griegos querían mostrarle a los judíos que las creencias judías se habían acabado y que estaban pasadas de moda. Sólo la cultura griega con sus ídolos estaba permitida".

Luego la escena cambió a los montes de Modiín, una ciudad judía al norte de Jerusalem. Este era el pueblo donde vivió Matityahu ben Yojanan. Allí estaba, de pie junto a sus cinco hijos, Yojanan, Shimón, Yehudá, Eliézer y Jonathan. Ellos estaban mirando al grupo de soldados que recién habían llegado al pueblo.

Los soldados de Antíoco habían ido de pueblo en pueblo por todo Israel para romper el espíritu de los judíos. El objetivo de los griegos estaba claro. Lograr que los judíos abandonaran el camino del judaísmo. En el centro de Modiín, levantaron un ídolo y empezaron a construir un pequeño altar para sacrificios. Ellos llevaron un cerdo y llamaron a los judíos a ponerse en fila para participar en la celebración. Desafortunadamente, algunos judíos cedieron y participaron.

Entonces los soldados vieron a Matityahu ben Yojanan, que era más grande que los demás judíos y que claramente era el líder de la comunidad. "Hey tú, viejo rabino", gritó un soldado. "Ven aquí. Queremos que seas el primero de la fila. Si tú vas primero, entonces todos los demás verán que está bien y te seguirán".

"Ustedes gentiles pueden hacer lo que sea que su rey quiera", afirmó Matityahu con una fuerte voz. "Sin embargo, nosotros somos judíos y nuestro Dios, que es nuestro Rey, no nos permite tales abominaciones. Nosotros no iremos en contra de las reglas de nuestro Rey".

Esto fastidió a los griegos. El aire estaba tenso. El temor de los demás judíos era inmenso. Un hombre judío no aguantó más. Pensó que era mejor entregarse que enfurecer a los griegos. Él dio un paso adelante y fue voluntario para ser el primero en seguir las órdenes de los soldados.

Cuando Matityahu vio esto, corrió a toda prisa hacia él para prevenir que cooperara con los griegos. La gente empezó a correr y a gritar. Un soldado griego fue asesinado. Matityahu se detuvo y gritó con toda su fuerza, "¡¡Quien quiera seguir siendo judío y luchar contra los griegos, que venga conmigo!!"

La mayoría de los judíos que estaban allí se unieron a Matityahu y a sus hijos y corrieron hacia las montañas. En las montañas ellos continuaron viviendo como judíos, y al mismo tiempo se prepararon para la guerra. Judíos de todas las tierras fueron a unírseles a las montañas.

"Danny", preguntó Dina, "¿Cómo van a luchar estos judíos contra los griegos? Los griegos se ven mucho más fuertes que los judíos. Los judíos no tienen posibilidad de ganar".

"Tienes toda la razón Dina", contestó Danny, "tan sólo mira el equipamiento que tienen los griegos".

 

Los griegos se vistieron con ropas de guerra. Danny y Dina podían verlos preparándose. Cada soldado estaba equipado con una armadura. Tenían muchas lanzas, espadas y flechas. Usaban cascos y tenían escudos en sus manos. Además, los griegos montaban elefantes y caballos. Ellos eran conocidos como los mejores luchadores del mundo. ¿Pero que pasaba con los judíos?

Ahora la escena cambió. Danny y Dina podían ver a los judíos rezando. Los hombres usaban cada uno talit y Tefilin. Ellos no se veían para nada como guerreros. Primero que nada, eran pocos en número comparado con el gigantesco ejército de los griegos. Segundo, ellos no eran ni cercanamente tan atléticos como los griegos.

Matityahu le dio a cada hijo una labor distinta para prepararse para la guerra. Yehudá fue designado líder del ejército judío. En su escudo él grabó en hebreo la palabra Macabeo – era la forma corta de decir "Quién es como Tú entre los poderes del cielo, O Dios".

Los judíos eran diferentes a los griegos porque ellos confiaban en Dios. Durante un ayuno de tres días decretado por Yehudá, los judíos rezaron y estudiaron Torá. Esta era la forma en que los judíos se prepararon para la guerra. Después de esto, ellos se sentían listos.

Dios estaba de su lado. La guerra comenzó. Los judíos ganaron batalla tras batalla. Ellos vencieron a los poderosos griegos, un milagro en sí mismo. Los pocos y débiles vencieron a los muchos y fuertes. Los soldados griegos que se las arreglaron para sobrevivir a la guerra terminaron escapándose lejos de Israel.

Danny y Dina continuaron observando mientras Yehudá y sus hombres lograron llegar a Jerusalem y encontraron el Templo vacío y en una gran confusión. Era un desorden total. Cada cosa santa se había convertido en impura. Empezaron a limpiar y a poner las cosas en su debido lugar.

Una de las primeras y más importantes tareas era preparar la menorá y prender sus luminarias. "Yehudá", dijo uno de los judíos. "Todos estos frascos de aceite han sido abiertos y derramados por los griegos. No tenemos nada de aceite para encender la menorá". Buscaron entre los escombros, pero no tuvieron suerte.

"Dina, ¿ves tú lo que yo veo?" dijo Danny. "Mira hacia allá, en la esquina, un jarro con aceite. Ese hombre caminó justo por el lado y ni si quiera lo vio. ¡Hey Señor!" dijo Danny, "mire a su alrededor, ¡justo detrás de usted!"

"Él no te puede escuchar Danny", dijo Dina.

Pero justo entonces el hombre se dio vuelta y sus ojos se fijaron en el pequeño jarro. "Aquí hay uno bueno", llamó a todos mientras lo recogía con cuidado. "Tiene el sello especial del sacerdote, una señal segura de que no fue abierto por los griegos. Pero sólo contiene aceite para un día. No será suficiente".

El aceite para la menorá era hecho de aceitunas. Y como se tardan ocho días completos para recolectar aceitunas nuevas y presionarlas para que den aceite puro, este pequeño jarro no era suficiente para mantener la menorá encendida por tanto tiempo. "Esto no tiene sentido", dijo otro, "después de un sólo día la menorá se apagará de vuelta".

"Esto es lo que tenemos ahora", dijo Yehudá, "así es que usémoslo y quizás, solo quizás, Dios nos ayudará nuevamente".

Él estaba en lo correcto. Un milagro ocurrió y el aceite duró por ocho días. La menorá se mantuvo encendida todo el tiempo. Al finalizar los ocho días, ya habían preparado suficiente aceite nuevo para utilizar.

El día que la batalla contra los griegos terminó, era el 25 del mes hebreo de kislev. Veinticinco en letras hebreas es caf-hey, que se pronuncia ca. La palabra janu significa "ellos descansaron". En otras palabras, en hebreo, "ellos descansaron de sus enemigos el 25", se escribe Janu-ca.

Después de la victoria contra los griegos, los judíos decidieron marcar el 25 de kislev como una festividad judía. Cada año, al anochecer del 25, cada hogar judío enciende una menorá por ocho noches consecutivas. Esto es para publicar el milagro que ocurrió.

"Dina, ¿con quién están jugando esos niños allá en el suelo?" preguntó Danny.

"Yo diría que parece ser, sí, ¡hey Danny, esos somos tú y yo!" dijo Dina sorprendida. Estamos jugando con una perinola y ahí viene Mamá con una bandeja con algo que parecen ser unas exquisitas rosquillas".

 Dizzy el Dreidel reapareció y dijo, "los niños judíos en todo el mundo juegan al juego de la perinola en Januca. Las letras hebreas nun, gimel, hey y shin simbolizan; nes gadol hayá sham, ‘un gran milagro ocurrió allá'. Resulta ser mi juego favorito. Apuesto a que tú puedes adivinar por qué".

"Dizzy", preguntó Dina, "¿qué hay con esas rosquillas?"

"Oh", dijo Dizzy el Dreidel. "En hebreo se llaman sufganiyot. Son rosquillas especiales fritas rellenas con mermelada. Se comen porque están fritas en aceite. Esto nos recuerda el milagro que ocurrió con el aceite".

"Bien", dijo el Dreidel, "esto es todo por ahora niños. Espero que hayan pasado un buen rato y que hayan aprendido mucho".

"Seguro que sí", dijeron los dos. "Adiós, y muchas gracias".

"Encantado. Ustedes son niños maravillosos", dijo Dizzy el Dreidel mientras empezaba a girar. Más y más rápido él hizo piruetas en el aire y giró mientras empezó a elevarse hacia el cielo entre los árboles.

El maravilloso bosque nevado cerca de la casa de Danny y Dina en Trailwood Court estaba tan callado y pacífico como antes. El Sr. y la Sra. Zeidman llegaron manejando hasta el estacionamiento. La radio estaba encendida, pero ellos no habían puesto mucha atención.

"Interrumpimos este noticiero nuevamente con una noticia de última hora sobre el misterioso OVNI que fue localizado cerca de Solon esta noche..." dijo el locutor.

"Oh querido, apágalo", dijo la Sra. Zeidman. "Ellos a veces hablan tantas tonteras en las noticias. Quiero entrar y ver a los niños. Espero que ellos ya estén durmiendo".

La Sra. Zeidman se bajó del automóvil y entró, pero el Sr. Zeidman se quedó por unos momentos afuera para escuchar el final de las noticias.

"Fue detectado una vez más por los sistemas de radar de la Fuerza Aérea", dijo el locutor, pero luego, una vez más, desapareció misteriosamente".

El Sr. Zeidman se dijo a sí mismo, "sí... seguro", y apagó la radio.

"En otro reporte de noticias en Solon", continuó el locutor, "había una gran cantidad de ruido que salía del área del bosque cercana a Trailwood Court pero las autoridades no pudieron descubrir exactamente de qué se trató todo el asunto".

Así es cómo lo hacemos:

La Menorá

La menorá debe tener lugar para ocho velas o lámparas de aceite más una novena llamada shamash. El shamash se enciende primero y se utiliza para encender las otras. No debe estar en el mismo lugar que las otras ocho. Usualmente está o más alto o más bajo, atrás o en el frente de las otras velas.

Hora de encendido

La hora de encendido difiere entre las distintas comunidades. Algunas la encienden justo mientras se está poniendo el sol mientras que otras la encienden tan pronto como oscurece. El mínimo tiempo que una vela debe estar encendida es 30 minutos después de que oscurece. Aquellos que utilizan velas de cera deben asegurarse que sean lo suficientemente largas para que duren por lo menos este tiempo mínimo.

Las Velas

Algunas personas utilizan velas de cera multicolores mientras que otras usan velas de aceite o lámparas de aceite ya que el milagro en realidad ocurrió con lámparas de aceite.

¿Dónde se debe ubicar la Menorá?

La menorá debe colocarse en un lugar donde la gente la vea. Algunos la ubican en la ventana para que las personas que pasen la vean desde afuera. De esta forma, el milagro será publicado. Otros la ponen en la parte izquierda de la entrada para que cuando entren a la casa se vean flanqueados por dos símbolos judíos importantes – la mezuzá a la derecha y la menorá a la izquierda.

¿En qué orden se enciende?

En la primera noche, se enciende la vela (o lámpara) del lado derecho. El shamash se enciende con un fósforo y se utiliza para encender la primera vela (o lámpara) de la menorá de Januca, la cual es usualmente colocada en el extremo derecha. En la segunda noche, se colocan dos velas (o lámparas de aceite) en la menorá al lado derecho. La nueva se enciende primero. Cada noche se agrega una nueva vela (o lámpara). La nueva siempre se enciende primero.

Las Bendiciones

En la primera noche de Januca, se recitan tres bendiciones. En las noches siguientes, sólo se dicen las dos primeras:

  1. Baruj Atá A'donoi Eloheinu Melej Haolam, asher kideshanu b'mitzvotav, v'tzivanu le'hadlik ner shel Januca. (Bendito eres Tú, Hashem, nuestro Dios, Rey del Universo, Quien nos ha santificado con Sus mandamientos, y nos ha ordenado encender las velas de Januca).
  2.  

  3. Baruj Atá A'donoi Eloheinu Melej haolam, she'asá nisim l'avoteinu bayamim hahem ba'zman hazé. (Bendito eres Tú Hashem nuestro Dios, Rey del Universo, Quien ha forjado milagros para nuestros antepasados, en aquellos días en esta temporada).
  4.   

  5. Baruj Atá A'donoi Eloheinu Melej haolam, shehejiyanu v'kiyamanu v'higianu la'zman hazé. (Bendito eres Tú Hashem nuestro Dios, Rey del Universo, Quien nos ha mantenido vivos, nos ha sostenido, y nos ha traído hasta este momento).

 Basado en una historia original Hebrea de Efraim Sidon.