Hace años alguien me dio un CD de Tony Robbins para que escuchara. Estaba ansioso por escuchar lo que una de las personas más inspiradoras de los tiempos modernos tenía para decir y cómo cambiaría mi vida para bien. Él comenzó su charla diciendo que tenía los secretos tanto para la felicidad como para el éxito. Si sigues sus consejos y comienzas cada día exactamente como prescribe, él puede garantizar que serás más feliz y que alcanzarás tus objetivos y tus sueños.

Estaba muy ansioso por escuchar de qué trataba su secreto.

Lo que dijo Tony Robbins es correcto, pero para mí y para ti, y para los judíos de más de tres años de edad de todo el mundo, no es nada nuevo. El secreto de la felicidad y el éxito, dijo, es comenzar cada día de tu vida expresando gratitud. Apenas te levantas, antes de hacer cualquier otra cosa, di gracias. Sé agradecido y aprecia el hecho de estar vivo, tener un techo sobre tu cabeza, tener buena salud si eres afortunado, tu familia, etc.

Continuó diciendo que pensar agradecidamente no es suficiente, sino que necesitas comenzar tu día verbalizando y realmente diciendo gracias en voz alta. Si lo haces, el resto de tu día será garantizadamente exitoso y feliz.

Lo que Tony Robbins está enseñando en el siglo 21, es lo que el judaísmo ha enseñado desde sus comienzos hace miles de años atrás. Desde una etapa temprana les enseñamos a nuestros hijos a despertarse diciendo Modé Aní Lefaneja, te agradezco a ti, Dios, porque me levanté, por estar vivo y por ver otro día, por las maravillosas bendiciones de mi vida y por mi relación contigo. Desde nuestra juventud ha sido inculcado en nosotros que no debemos levantarnos sintiendo que tenemos derecho a algo, mereciendo y exigiendo. En cambio, nos levantamos con un profundo sentimiento de gratitud y apreciación.

De acuerdo a mi experiencia, Tony Robbins tiene razón. La forma en que comenzamos el día tiene un impacto increíble en cómo será el resto del mismo. Pronto celebraremos Lag B’Omer, el día 33 del Omer. Cada día del Omer está caracterizado por otro atributo cabalístico. Lag B’Omer es hod shebehod, la gloria de la gloria, reflejando nuestra apreciación de la grandeza y la gloria de Dios. La palabra hebrea hod puede ser entendida como viniendo de la misma raíz que hodú, o modé, que significa “gracias”. Lag B’Omer es un día caracterizado por el “agradecimiento dentro del agradecimiento”, un día para celebrar la gratitud.

Lag B’Omer es un día caracterizado por el "agradecimiento dentro del agradecimiento", un día para celebrar la gratitud.

El Jatam Sofer, Rav Moshe Sofer, dice que el milagroso maná que cayó del cielo comenzó a descender en Lag B’Omer. El primer día el maná fue, indudablemente, recibido con gran entusiasmo y apreciación, pero a medida que el tiempo fue pasando y el descenso del maná del cielo fue cada vez más esperado, se tornó mucho más fácil darlo por sentado y olvidar la apreciación por él. Entonces, Lag B’Omer es un día en el cual identificamos y agradecemos por todas las bendiciones que descienden regularmente a nuestras vidas pero que, desafortunadamente, al igual que el maná, damos por sentado.

Es fácil caer en una postura de creer que algo nos corresponde y olvidar ser agradecidos. ¿Por qué debería agradecerles a los maestros de mis hijos? Ellos sólo están haciendo su trabajo. ¿Por qué debería estar agradecido con el mesero, o con el custodio, o con la azafata? ¿No es eso lo que se supone que deben hacer? ¿Cuándo fue la última vez que le dijimos gracias a quien sea que lava nuestra ropa? ¿Le expresamos regularmente gratitud a nuestra pareja por realizar las compras, cocinar o trabajar todo el día para pagar la comida, o en algunos casos ambas cosas?

Mientras celebramos Lag B’Omer, no digamos modé aní en la mañana para luego pasar rápidamente a sentir que nos corresponde recibir todo. Recordemos decirle gracias a las personas que hacen cosas extraordinarias en nuestras vidas. Y, aún más importante, expresémosle gratitud a las personas que realizan las labores cotidianas que hacen que nuestras vidas estén llenas de bendiciones.