¡Ah, la primavera! La fiebre del heno, la fiebre de la primavera. El sonido de las cortadoras de césped que se reinicia después de meses de hibernación. ¿Qué primavera sería completa sin casas llenas de neuróticos limpiadores de Pesaj, corriendo a toda prisa hacia las ferreterías buscando de todo, desde papel de lija a antorchas de gas?

Para los no iniciados quizás toda esta limpieza de Pesaj parece un poco mundana. Con suerte, para este entonces, usted sabe más, y las preguntas en su mente son más parecidas a estas:

  • ¿Qué tiene que ver, el doblarse todo para registrar el espacio debajo de la heladera, con la purificación del alma y alcanzar la verdadera libertad?
  • ¿Podemos usar arenque para Maror?
  • ¿Podemos usar una aspiradora para recoger el jametz?

Permítanme asegurarles que antes de Pesaj no hay mucho más que usted pueda hacer por su viejo espíritu interior que jugar a los bolos con las migajas de pan. ¿Por qué preguntas? Así es como funciona:

Usted pudo haber notado que en el judaísmo nos acercamos a lo espiritual a través de nuestra participación en lo físico. Sentarse junto a un río a meditar es agradable, pero lo espiritualidad real viene de hacer de lo mundano algo sagrado.

Además, vemos la físico como un puente a lo espiritual porque el judaísmo reconoce que lo físico ha sido creado como un profundo espejo para los conceptos abstractos espirituales. Caso puntual: limpiar el jametz.

Los sabios dicen que la mecha de la vela es una metáfora para el cuerpo y la llama es una metáfora para el alma.

El Talmud afirma que en realidad la mitzvá de limpiar el jametz implica el hacerlo con una vela. Después de que se encuentra el jametz, es entonces que se quema en una llama.

Los sabios dicen que la mecha de la vela es una metáfora para el cuerpo y la llama es una metáfora para el alma. Al igual que donde sea que posiciones la mecha, la llama siempre apunta arriba hacia los cielos, también, no importa lo que hagan con su cuerpo, su alma permanecerá siempre fiel a su fuente. Tu esencia siempre se mantiene pura y buena, no importa lo que hagas contigo.

Todo Inflado

El jametz -- el aire que infla la masa dentro del pan -- es el ego. Así como el jametz hace parecer al pan más grande de lo que es, sin la adición de ninguna sustancia, así también un ego lleno con auto importancia es en última instancia nada más que aire caliente.

¿Cómo eliminar el ego? La respuesta es a través del aparente acto mundano de la limpieza de Pesaj.

Tomamos la vela y la hacemos brillar en las grietas ocultas más obscuras, exponiendo el jametz. Cuando nos miramos a nosotros mismos a través de la lente del alma exponemos el jametz que se oculta dentro de nosotros y lo reconocemos como una ilusión inflada. Una vez expuesta, se va con el humo.

Temporada de Libertad

Pesaj es la temporada de la libertad. Pero la libertad solo puede venir si te has liberado de ser un esclavo de tu ego.

Si tu ego te tiene amenazado de muerte, si corres detrás del éxito porque piensas que solamente el éxito te hará feliz, si necesitas la alabanza y el consuelo de otras personas para sentirte bien contigo mismo, entonces estas esclavizado. Si no puedes controlar tu enojo, o estas atrapado por tus miedos, entonces no eres libre. Quemar el jametz de tu personalidad te libera a la vida del alma.

Hay otra idea espiritual que viene del jametz que, cuando se entiende, enseña la verdadera naturaleza del ego.

El jametz no es más que matzá inflada. ¿Pero de qué en realidad está hecho el jametz? ¡De nada más que de la misma matzá! Así también hay una idea de que el ego no es nada más que un deseo corrupto y torcido que en realidad tiene su base en una inclinación que viene del alma. Por ejemplo:

- El alma quiere sólo dar, ayudar a la humanidad y arreglar al mundo. La versión pervertida del ego de esta noble inclinación es el deseo de poder y control, el impulso de conquistar el mundo.

- El alma quiere conectarse con lo Divino. El ego deseo utilizar la espiritualidad para servir a sus necesidades (esta es la base para la idolatría).

- El alma quiere conectarse con otras personas de manera significativa. El ego corrompe este deseo en una inclinación de manipular y tomar provecho de la gente.

Al ver que a menudo el ego no es nada más que la corrupción de un deseo noble, podemos fácilmente evitarlo y escoger ser verdaderamente libres.

He aquí un par de ejercicios que puedes probar este Pesaj. Pregúntate: "¿Qué comportamientos de la inclinación del ego me están esclavizando? ¿Cómo sería la vida si no estuvieran allí?". Pídele a Dios la sabiduría y el entendimiento para verlos como lo que son en realidad.

Trata de ver que algunos de los mayores problemas que tu ego te da, son en realidad, una forma corrupta de algo hermoso del alma. Luego persigue la expresión noble y pura de ese comportamiento impulsado por el ego.