No sé qué hacen ustedes este año, pero me imagino que será un poco más social que el año pasado, y esperemos que mucho menos social que el próximo. De cualquier manera, Pésaj es la festividad que requiere mayor preparación. Ya sea que limpies meticulosa y ceremonialmente, o no limpies en absoluto, el Séder de Pésaj requiere preparativos. Necesitas comprar matzá y vino, preparar la mesa y las hagadot. Necesitas decidir si tendrás invitados y, en ese caso, a quiénes invitarás. Necesitas preparar agua con sal, jaroset y el aficomán.

El judaísmo valora los preparativos como una forma de inversión personal. Por ejemplo, el Talmud dice: "Quien se esfuerza el viernes comerá en Shabat". Esto significa que el que hace su cama, dormirá en ella. En este mundo, todo lo que tenemos son nuestras elecciones personales y nuestros propios esfuerzos. En verdad no poseemos nada más. Por lo tanto, mientras más nos preparamos, mientras más nos esforzamos, mientras más sudamos, más poseemos.

En psicología (o quizás en psicología pop), esto se llama "el efecto IKEA". Es un sesgo cognitivo basado en cuánto inviertes en algo. Esto significa que mientras más esfuerzo personal inviertes en algo, más creerás en eso y más lo amarás. Dado que los muebles de IKEA deben ser ensamblados por su dueño, uno invierte sudor y lágrimas en esos muebles y en consecuencia se vuelven más valiosos. En mi casa esto es irrelevante en gran medida, porque contratamos a otras personas para armar nuestros muebles de IKEA, por lo que terminamos amando muchísimo a la persona que los arma y amamos menos a nuestros muebles. Pero me fui por las ramas.

El efecto IKEA aparece en cada aspecto de la vida, también en nuestro judaísmo. Mientras más inviertes en las relaciones, más significativas te resultarán. A veces tu hijo más difícil es el que te roba el corazón, porque dedicaste mucho tiempo y esfuerzo en él. Mientras más inviertes en tu judaísmo, más te importará. ¿Dedicaste tiempo, dinero y esfuerzo a tu propia educación judía? ¿En viajes a Israel? ¿En las festividades judías y en otras tradiciones?

En el campo de la educación judía se presenta el siguiente dilema: ¿es mejor pagarles a los jóvenes para que participen en eventos y programas judíos, o es mejor que ellos paguen por esos privilegios y experiencias?

Por supuesto, el argumento en favor de pagarles es que constituye un incentivo. El Talmud enseña que uno debe "sobornar" a sus hijos para que estudien Torá, aunque el soborno elegido en los tiempos talmúdicos era pasas de uva y almendras. Claramente necesitamos subir la apuesta, pero… ¿está mal sobornar a los niños (incluso a los más grandes) para que hagan lo correcto? Uno puede argumentar que soborno es cuando le pagas a alguien para que haga algo malo, y que incentivo es cuando le pagas para que haga lo correcto.

Del otro lado del argumento está el efecto IKEA. Si pagan por sus experiencias, les pertenecerán. Habrán invertido. Ahora tienen parte en el juego.

Dado que esta es una discusión talmúdica, concluiremos que obviamente ambas cosas son verdaderas. Porque el Talmud también dice: "La persona debe hacer siempre lo correcto (incluso) por las razones equivocadas, porque entonces llegará a hacerlo por las razones correctas". Podemos y debemos incentivar a los demás (y a nosotros mismos) para hacer lo correcto al comienzo. Luego, cuando ya sintieron el sabor, cuando vieron que es bueno y dulce, cuando saben que es muy satisfactorio, estarán dispuestos a invertir y a poseerlo. Lo IKEAn. A propósito, esta es exactamente la razón por la cual las compañías ofrecen una prueba gratuita antes de cobrarte por su servicio. Ellas esperan que lo pruebes y te guste, y estés dispuesto a invertir en ellas.

Por lo tanto, este Pésaj tienes que comprarlo. Invierte en la festividad. Comienza a prepararte. Planifica las tradiciones, la comida, cómo servirás la mesa, los mensajes que transmitirás. Invierte todo tu ser en el juego. Haz un Pésaj IKEA para la historia.