El Séder es el medio para transmitirle a la siguiente generación nuestras verdades espirituales sobre ser judíos. Eso significa que primero nosotros mismos debemos destilar cuáles son esas verdades. Basados en los pasos del Séder, presento aquí 12 ideas para ayudarte en tu preparación espiritual para Pésaj.

1. Kadesh

Decimos la plegaria especial sobre el vino, santificando el día. Esta palabra significa literalmente hacer sagrado, y esta es mi primera verdad espiritual: SÉ SAGRADO, ELÉVATE.

Dios no nos sacó de Egipto para que hiciéramos lo que quisiéramos. Nos sacó de Egipto para que fuéramos una nación sagrada. Nos dio la Torá para que nos elevemos por sobre nuestros instintos básicos y por sobre los deseos más bajos de la humanidad, con el objetivo de ser una luz para las naciones y reparar el mundo. Una orden elevada, sin lugar a dudas. ¿Cómo podemos hacer que esto ocurra en nuestras propias vidas?

Para vivir esta verdad espiritual, debemos elevarnos por sobre nuestros deseos básicos. Debemos elevarnos por sobre las luchas mezquinas, por sobre nuestras necesidades egoístas y ver las necesidades de los demás. Debemos elevarnos y preguntar: ¿Cuál es el propósito de Dios para nuestra vida?

2. Urjatz

Hacemos el lavado ritual de manos en preparación para comer el vegetal del karpás. El consejo espiritual que me llevo de este paso es: DEBEMOS LIMPIARNOS DE LAS COSAS QUE ENCONTRAREMOS QUE NO SE ALINEAN CON NUESTROS OBJETIVOS.

Ser sagrado es muy bonito, pero encontraremos cosas en la vida que conspiran contra la búsqueda de santidad. ¿Qué haremos entonces? El judaísmo siempre tiene un proceso disponible para volver a ponernos de pie luego de esos lapsos.

Por ejemplo: ¿pasaste toda la noche socializando y chismeando con amigos? Quizás volviste a casa y te sentiste mal contigo mismo. Para eso hay un proceso para limpiarte de ese error y volver a la búsqueda de elevación. Haz un poco de introspección y encuentra dónde estuvo tu error. ¿Qué te llevó a denigrar a otros? ¿Cómo puedes asegurarte de que no vuelva a ocurrir?

3. Karpás

Comemos un vegetal sumergido en agua con sal para recordar las lágrimas de los judíos. En la vida, deberíamos recordar: NUNCA OLVIDES LOS TIEMPOS DIFÍCILES, TIENEN UNA FUNCIÓN.

Cuando las personas atraviesan un período difícil, a menudo quieren alejarse mentalmente de esos recuerdos y no volver a ellos una vez que los superaron. Pero eso es un error.

Esos tiempos difíciles tienen algo muy importante para enseñarnos. Debemos mirar hacia atrás para entender lo agradecidos que debemos estar por haberlos superado. O podemos mirar hacia atrás y aprender cosas sobre la forma en que manejamos las dificultades en ese entonces en comparación a cómo las manejamos hoy. ¿Qué herramientas emocionales aprendimos en estos años? ¿Qué herramientas espirituales obtuvimos? ¿En qué forma esa experiencia nos fortaleció o debilitó?

4. Yájatz

Partimos la matzá del medio y guardamos la mitad más grande para después, para el tan famoso afikomán. Es muy interesante que la matzá sea el pan de la pobreza, y que la acción de romper tu comida y tener que separar parte para después sea un símbolo de esclavitud o pobreza, pero al mismo tiempo sea el símbolo más tangible de libertad. ¡Los judíos la comieron en su camino a la libertad! Entonces, LOS PEDAZOS ROTOS A MENUDO PRESAGIAN UN FUTURO MEJOR.

Una de mis oraciones favoritas de la Torá es: Quienes siembran con lágrimas, cosecharán cantando con alegría. Lo asombroso de esta promesa es que las lágrimas mismas son lo que riega el suelo y posibilita un futuro feliz.

Tantas veces en la vida lo único que vemos son pedazos rotos. Pero está la promesa de que esos mismos pedazos rotos presagian un final feliz. Es imposible que tengas uno sin el otro. Entonces, cuando nos sintamos rechazados o deprimidos, tratemos de recordar con fe que estos mismos pedazos rotos son los que crearán el final feliz.

5. Maguid

En este paso relatamos la historia del Éxodo. Entramos en muchos detalles, de muchas formas diferentes. Contamos el aspecto histórico, el emocional y el halájico del Éxodo. Cantamos famosas canciones de gratitud: las plagas y Dayeinu. ¡Esto es lo que hace que el Séder sea tan largo!

Lo que nos enseña lo siguiente. CUENTA TU GRATITUD Y NUNCA TE CANSES DE ELLA. ¿Te cansarías alguna vez de que alguien te agradeciera todo lo que haces por él? Podría decírtelo todos los días y te traería alegría.

Es imposible alcanzar el grado de gratitud que debemos tenerle a Dios por lo que vivimos y por cómo salimos de ello intactos. El hecho de que cualquiera de nosotros esté sentado hoy en un Séder es un milagro increíble. Lo único que debes hacer es ir atrás, a tu propia genealogía familiar, y encontrarás los milagros de la supervivencia judía.

Y dicho sea de paso, cuando nos enfocamos en la gratitud dejamos de ver todos los pedazos rotos.

6. Rajtzá

Lavamos nuestras manos en preparación para comer la matzá. Porque LA PREPARACIÓN ES MUCHAS VECES MÁS IMPORTANTE QUE EL RESULTADO FINAL.

El judaísmo nos enseña que lo más importante es el proceso, no el resultado. Somos responsables de hacer lo que podamos para generar un cierto resultado. Y eso es exactamente por lo que seremos juzgados: nuestras motivaciones, nuestras intenciones y nuestros esfuerzos. Porque los resultados no están en nuestras manos.

El Séder es el mejor ejemplo. Prepararemos exquisiteces, detalles rituales, buenas ideas, y luego el Séder puede terminar no resultando exactamente como lo queríamos. Puede que los niños estén malhumorados, los adultos peleadores, que la comida no salga como esperábamos. Pero no importa. No tenemos forma de controlar a los demás. Si nos preparamos como corresponde entonces podemos elevarnos y recordar estar contentos, porque el proceso es lo único sobre lo que tenemos control.

7. Motzí matzá

¡Bendecimos y comemos la matzá! Comer matzá es el equivalente espiritual a volver a los viejos barrios en donde vivían nuestros bisabuelos.

En su mayoría, las comunidades judías evolucionaron y se repartieron en zonas cada vez más bonitas. A nadie le gusta volver a los viejos barrios. Por lo general están sucios y mal conservados. Algunos hasta se han avergonzado por la vida o la condición en que vivieron sus abuelos. Esto fue muy común después del Holocausto. Los sobrevivientes fueron a Israel o a América, y los judíos que se habían establecido allí se avergonzaban de sus hermanos y de sus costumbres de inmigrantes, gueto y shtetl.

Eso es un gran error. NO TEMAS AL PASADO DE NUESTRA NACIÓN, ES LA CLAVE PARA NUESTRO FUTURO. Como nación, debemos recordar que nuestro pasado nos pertenece a todos nosotros. No podemos darnos el lujo de fragmentarnos aún más. El viejo barrio y los viejos tiempos tienen mucha influencia en nuestra realidad actual. Hay tanto que podemos aprender de esas eras y comunidades. Vivir avergonzados de nuestro pasado es un gran error.

¡Ve allí! Vuelve a Polonia a visitar los campos de concentración. Ve a Israel a visitar las antiguas comunidades. Come la matzá. Esta es nuestra historia colectiva.

8. Maror

Comemos las hierbas amargas. Fíjate que no decimos que meramente deberíamos hablar sobre la amargura o recordar la oscuridad. No. En esta religión, ¡tenemos que comerla con la boca!

Porque PARA SER COMPASIVO DEBES SENTIR EL DOLOR. Hay una razón por la que un juez judío en la época talmúdica debía ser un padre. Hay ciertas cosas que nunca podrás entender hasta haberlas vivido en carne propia, y se nos pide que saboreemos el dolor para entender mejor el dolor de los demás.

9. Kórej

¡Comemos el sándwich de matzá y maror! ¿Ves? TODAS NUESTRAS EXPERIENCIAS EN LA VIDA SON, EN REALIDAD, UNA SOLA. A veces pareciera que hay tantas cosas azarosas e incoherentes en nuestra vida. Puede que hayamos tenido un incidente aislado en el trabajo, otro problema en nuestro círculo social, otra cosa molesta en nuestra vida familiar. Quizás acabas de oír malas noticias sobre un país extraño. O está pasando algo muy excitante con tu sobrina.

El judaísmo enseña que todos esos incidentes aparentemente desconectados son en realidad parte de un todo superior. Cuando decimos la plegaria del Shemá, afirmamos que Dios es uno y que la verdad más grande es que todas las piezas de nuestra vida emanan de una fuerza única y unificadora. Hay un camino que debemos recorrer, y todas las piezas están interconectadas. En el Séder, cuando juntamos todos los elementos dispares en un sándwich, podemos recordar esta verdad.

10. Shulján Orej

¡Comemos el banquete festivo! DISFRUTA TODA LA BONDAD QUE DIOS TE DIO. Mira a tu alrededor. Hay comida, hay personas que te quieren. Tienes un hogar. ¡Estás en el 10% más alto de la sociedad humana! Lo que me lleva al siguiente paso:

11. Tzafún

Encontramos la matzá escondida (¡y negociamos el regalo!). ¿Mi enseñanza? LOS MAYORES REGALOS DE LA VIDA ESTÁN OCULTOS. ¡Están ocultos a simple vista! Si hay personas que te aman, si tu cuenta bancaria no está en rojo, si puedes pensar, caminar y ver… ¡tienes los mejores regalos de la vida! Pero, ¿cuán seguido les restamos importancia —o ni siquiera vemos— a nuestros regalos? Entonces, juega el juego del afikomán: escondidas. Encuentra los regalos que tienes delante de ti.

12. Barej, Halel, Nirtzá

Esta es mi parte favorita del Séder, en la que cantamos con alegría, amor y gratitud. No estamos apurados. Ya es tan tarde. ¿A quién le importa qué hora es? Algunos se quedaron dormidos o dejaron la mesa, pero nosotros seguimos. IGNORA LA HORA Y CANTA POR LA VIDA.

Siempre estamos a las apuradas y mirando el reloj, tratando de llegar al próximo destino. ¿Cuántas veces nos sentamos a la mesa, olvidamos por completo el tiempo o lo que debemos hacer al día siguiente, y cantamos con el corazón lleno de felicidad? Créeme que necesitamos más de eso en nuestra vida. Esos son los momentos en que creamos recuerdos. Esos son los momentos que hacen que el judaísmo sea memorable, y maravilloso.