El año pasado, en la mitad del Séder, mi esposo se levantó de la mesa y se sentó en el suelo, entre los niños que estaban cansados, sobrecargados de azúcar a causa de los bocadillos kósher lePésaj y que no estaban dispuestos a regresar a sus sillas.

Sí, ya sabemos que hay que dormir la siesta antes del Séder. Pero no todos los niños lograron dormir y gracias a la distracción de los padres y el cambio de horario, incluso los que habían dormido ya estaban bastante cansados a esa altura. Acabábamos de terminar el Ma Nishtaná y los niños ya estaban impacientes y desinteresados.

Por eso mi esposo llevó el Séder a ellos. Para ilustrar las plagas, sacó unas ranas graciosas y un oso y un león que se veían aterradores. Incluso les presentó una pequeña pirámide y unos muñecos nuevos de Playmobil que eran los guardias egipcios. Con todos esos juguetes y sus considerables habilidades para narrar historias, rápidamente mi esposo logró sumergir a los niños por completo en la historia del Éxodo.

Levantarse de la mesa en medio de una ocasión festiva no se considera muy educado, pero no pareció que eso le molestara a nadie, ni siquiera al anfitrión (mi suegro). Todos sonrieron con aprobación y continuaron adelante con la Hagadá.

Porque la noche de Pésaj es para los niños. La mitzvá más importante de la noche es contarles a nuestros hijos la historia del Éxodo de Egipto. Al saber esto, todos los presentes entendieron que mi esposo tenía claras sus prioridades.

La necesidad de adaptar el Séder a nuestros hijos no es algo que sólo ocurre en nuestra familia. Muchas familias con niños en edad escolar o menores enfrentan la misma situación.

¿Qué podemos hacer para mantenernos enfocados en los niños durante este Séder? Aquí hay una lista de cosas prácticas que todas las familias pueden probar:

Prepara algunos juguetes que puedan ayudarte a ilustrar las historias del Séder: animales de plástico, muñecos, figuras y partes de Lego que puedan ayudarte a convertir la historia en una mini obra de teatro.

  1. Actúa partes de la Hagadá. Escoge cualquier escena de la historia del Éxodo y haz que los niños (y los adultos) la representen. ¡Mientras más accesorios tengas, mejor! En muchas familias los padres y los niños toman bolsas viejas, empacan matzot y caminan por toda la casa proclamando: “¡Finalmente salimos de Egipto!” Los niños pueden también empacar sus juguetes favoritos para sentirse como los Hijos de Israel que salen de Egipto con todos los tesoros de sus vecinos.

  1. Prepara un juego de bingo. Las palabras de los cartones de bingo deben ser las palabras que aparecen en la Hagadá. Esto incentiva a los niños a escuchar atentamente la Hagadá. Cada vez que un niño completa una fila, columna o diagonal, asegúrate de darle una golosina.

  1. Juega a “¿Dónde está Moshé?”. El Midrash cuenta que durante la última plaga (la Muerte del Primogénito) el faraón corrió por las calles buscando a Moshé. Cuando él le preguntaba a los niños judíos: “¿Dónde está Moshé?”, ellos le daban información engañosa. Un adulto puede ser el faraón, preferiblemente vestido con un pijama para enfatizar su desesperación. Los niños, por supuesto, tienen que despistarlo. Sin lugar a dudas, este juego causará muchas risas entre los más pequeños.

  1. Transforma a Jad Gadiá en una experiencia divertida. La canción debe ser el momento más divertido del Séder, tanto que los niños se queden despiertos para no perdérselo. He visto familias que hacen toda clase de interpretaciones de esta canción en Arameo. La clave es hacer los sonidos de los animales y cambiar la voz para reflejar el significado de cada frase (Por ejemplo, tu voz debe ser escalofriante cuando cantes sobre el Ángel de la Muerte).

  1. Asigna roles a los niños y entrevístalos. ¿Quién quiere ser el oso de la plaga de los animales salvajes? ¿Quién quiere ser un ciudadano egipcio preocupado? Luego pretende entrevistarlos para un canal de noticias. Usa una botella de la mesa como micrófono.

  1. Mantiene a los niños activos. La mayoría de los niños pequeños no pueden permanecer sentados por largos periodos de tiempo, así que lo mejor es incluir algunos juegos físicos en el Séder. Simplemente tienes que anunciar de vez en cuando: “Ahora ¡todos tienen que saltar como las ranas de la segunda plaga!” O: “¡Corran y asusten a las personas como los animales salvajes!” Seguro que habrá ruido por un rato, pero después de estos juegos la mayoría de los niños podrán escucharte mejor.