La Mujer Maravilla. La Capitana Marvel. Hoy celebramos historias de mujeres que salvaron al mundo de los malvados en momentos difíciles.

Si bien muchos momentos críticos de la historia judía giran en torno a grandes mujeres, quizás nada expresa este tema más que el Libro de Ester. La historia de Purim no sólo tiene una fuerte líder femenina, sino que es una historia que da otro marco a toda la perspectiva bíblica sobre el poder de las mujeres.

Todos conocemos el decreto genocida de Hamán contra el pueblo judío y la salvación que tuvo lugar gracias a los actos heroicos de Mordejai y Ester. Pero si observamos con más atención, veremos que el primer decreto en la historia no fue en contra del pueblo judío. Fue un decreto contra todas las mujeres.

En el primer capítulo, tras la negativa de la Reina Vashti de presentarse ante su esposo, el malvado Rey Ajashverosh, los consejeros del rey se preocuparon:

Porque esta acción de la reina llegará a ser conocida por todas las mujeres, que podrán llegar a menospreciar a sus maridos cuando se diga que el rey Ajashverosh ordenó a la reina Vashti que se presentara ante él y ella no quiso. Y en este día las princesas de Persia y Media que han conocido ese proceder de la reina podrán decir lo mismo a todos los príncipes del rey, de modo que se levantará gran indignación y desprecio.

El Talmud explica que el consejero aquí citado no es otro más que el malvado Hamán, quien a continuación sugirió la ejecución de la reina:

Y cuando el edicto del rey sea publicado en todo su reino, todas las mujeres honrarán a sus maridos, desde el más importante hasta el más humilde.

El significado de que Ester trajera la salvación al final de la historia ordenándole a su poderoso esposo, el rey Ajashverosh, que matara a Hamán, no sólo fue un giro en los eventos para el pueblo judío, sino una reversión completa del decreto original para que las mujeres se subordinaran a sus esposos.

Pero aquí se revela todavía una mayor profundidad.

El Talmud sugiere una conexión fascinante entre la historia de Purim y la historia de Adam y Javá. El Talmud dice (Julín 139b):

Le preguntaron a Rav Matana: ¿En dónde podemos encontrar en la Torá una alusión a (que) Hamán (fue ahorcado)? Él respondió (con el versículo después de que Adam y Javá comieran del árbol del Conocimiento): “¿Acaso de este (hamin) árbol del que te ordené que no comieras, comiste?” (Génesis 3:11).

En hebreo, la palabra hamin (acaso de este) se escribe igual que Hamán, con las letras hebreas hei, mem y nun.

El Talmud une las dos historias para mostrarnos que la impureza y el residuo de maldad del pecado de comer del Árbol, de alguna manera se manifestaban en la personalidad de Hamán. La conexión entre Hamán y el Árbol también queda enfatizada por el mismo hecho de que el Árbol trajo el ocultamiento espiritual al mundo, la misma fuerza que representaron los ancestros de Hamán, el pueblo de Amalek.

Pero la conexión entre estas dos historias se vuelve todavía más evidente cuando continuamos leyendo sobre el castigo decretado para Javá y para la serpiente. Veamos primero cuál fue el castigo que le dieron a Javá y de inmediato veremos la conexión con la historia de Purim:

Y a la mujer Él [Dios] le dijo: “Multiplicaré en gran medida los dolores de tu gravidez. Con dolor parirás hijos. A tu marido desearás y él te dominará”

Estas últimas palabras, que aparentemente subyugan a las mujeres a los hombres, son estremecedoras. Si las contrastamos con las palabras que la Torá usó cuando Javá fue creada, veremos que parecen completamente lo contrario a lo que debía ser el plan original:

Hashem Dios dijo: “No es bueno que el hombre esté solo. Le haré una ayuda (ezer) opuesta a él (kenegdó).

La palabra ezer se utiliza para la persona que viene a ayudar a otro que tiene una dificultad. Se refiere a alguien que está en un lugar de poder y usa su capacidad para ayudar a otro que necesita su ayuda. La palabra kenegdó significa “opuesta a él”, a su altura, un igual.

La maldición de Javá que disminuyó el estatus de la mujer crea un gran problema para la humanidad. Ahora una fuerza heroica se ve disminuida a lo que aparenta ser un estatus secundario. Esta fue precisamente la intención de la serpiente cuando se acercó a Javá. La serpiente entendió el rol de Javá con respecto a su esposo y supo que si lograba hacer caer a Javá, inevitablemente seguiría la caída de Adam. Al lograr que Javá comiera del Árbol y provocar que disminuyera su rol, la serpiente lograría su objetivo.

Pero la historia no termina allí. Como cualquier buen libro o película, el conflicto presentado en las primeras escenas llegará a una resolución en el grandioso final.

¿Cuál es el último libro de los profetas? El Libro de Ester. De hecho, el Libro de Ester comienza con un decreto contra las mujeres que es paralelo al decreto contra Javá, sugerido por la misma serpiente de Hamán, la personificación física de la caída original.

Ester contenía chispas del alma de Javá y su objetivo era rectificar el pecado original.

Sobre este escenario aparece Ester, la heroína de la historia. Los grandes místicos revelan que Ester contenía chispas del alma de Javá, y que su ayuno y su coraje fueron para rectificar el pecado original de Javá. Al hacerlo, ella no sólo salvó al pueblo judío, sino que también revirtió el decreto original contra las mujeres y por eso fue capaz de elevarse por encima de Hamán y el mal que fue introducido al mundo en ese pecado original.

Podemos terminar de entender esta idea cuando observamos el castigo que recibió el verdadero perpetrador del pecado original, la serpiente:

Entonces Hashem, Dios, le dijo a la serpiente: “Porque hiciste eso, maldita serás entre todas las bestias y todo animal del campo. Sobre tu vientre andarás y polvo comerás todos los días de tu vida. Y pondré odio entre tú y la mujer y entre tu simiente y su simiente. Ellos te pisotearán la cabeza y tú herirás la planta de sus pies”.

¿A qué se refiere al decir que la mujer y su descendencia pisotearán la cabeza de la serpiente?

Esta es una revelación del punto culminante del Libro de Ester, cuando Ester decreta que Hamán, quien está conectado con la serpiente y el pecado original, debe ser colgado “de la cabeza” de un “árbol”. Ahora Ester es la salvadora del pueblo judío y en ese momento vemos restaurado el poder de la mujer a su sagrado estatus original, tal como era antes del pecado.

Mucho se ha escrito sobre el poder de la femineidad, tanto en el mundo en general como en la literatura de Torá. Vivimos en una época increíble de la historia en donde el mundo celebra los grandes logros de las mujeres. Es realmente fascinante cuando vemos que la lucha y la emergencia de fuertes y poderosas mujeres es algo intrínseco de la Torá, resaltando tanto la primera historia de la humanidad como el último libro de los Profetas, donde la emergencia de una mujer fuerte llevó a la humanidad de regreso a su curso y venció el mal en el mundo.


Basado en la Obra mística Bnei Isasjar, Ensayos sobre Rosh Jódesh Adar, ensayo 7.