Se acerca la fiesta de Purim y vamos a disfrazarnos, vamos a enviar Mishloaj Manot, ayunaremos un día antes como lo hizo la Reina Ester y en ese día, comeremos, beberemos, asistiremos al Templo a escuchar la lectura de la Meguilá haciendo mucho ruido con el raashán cuando se mencione el nombre de Hamán, un hombre despiadado que quería destruir a todos los judíos. Pero…

¿Dónde se desarrolló esta historia? ¿Qué hacían los judíos ahí? ¿Cómo es que los judíos vivían en Persia y estaban tan integrados a la sociedad que Ester pudo participar en el concurso para que el Rey Ajashverosh escogiera a su reina?

El Imperio Persa, nació entre los ríos Tigris y Eúfrates, en una amplia planicie que supera los mil metros de altura sobre el nivel del mar. La historia nos indica que surgió con el reino de Nebujadnezar en 530 A.E.C. cuando los babilonios se quedaron con las tierras bajas de Mesopotamia.

Abarcó distintas dinastías que gobernaron la zona que hoy conocemos como Irán. Nebujadnezar II fue posiblemente el gobernante más conocido de la dinastía caldea de Babilonia. Reinó entre el 605 A.E.C. y el 562 A.E.C. Para los judíos es sumamente importante porque fue él, Nebujadnezar, quien destruyó el primer Beit Hamikdash y exilió a muchos judíos a Babilonia.

El Imperio Persa continuó y en el año 559 A.E.C. Ciro, de la dinastía Aqueménida, nombrado, Ciro el Grande, asumió el trono liberando a los persas de los medos, ganando poder y adquiriendo un vasto territorio. Era un genio militar y político; gobernante eficiente y benévolo, considerado por los historiadores como humanista. Los judíos le están agradecidos ya que él fue quien les permitió regresar a Israel después del largo exilio.

El Profeta Nejemia regresó con un gran número de judíos a Israel, pero otros tantos decidieron quedarse para vivir y aprovechar las comodidades que el Imperio les ofrecía con su cultura y grandes construcciones que incluían las grandes técnicas que el imperio iba adoptando a través de sus vastas conquistas.

El Imperio era físicamente bellísimo con sus paisajes, majestuosos palacios y suntuosos jardines llamados pairi-daeza. Estos jardines tenían el objetivo de transmitir tranquilidad tanto espiritual como recreativa, siendo un punto de reunión para los habitantes.

En el Cilindro de Ciro se legitimiza su conquista y las medidas políticas tomadas para ganarse el favor de sus nuevos súbditos, como por ejemplo, garantizar la paz, restablecer los cultos y permitir regresar a sus tierras a los pueblos deportados que vivían en Babilonia.

También se tiene testimonios de esta época en los libros bíblicos de Crónicas y de Ezra, que indican que Ciro sacó a los judíos de la servidumbre en Babilonia y les concedió permiso para volver a la tierra de Israel (aunque no les permitiría ser independientes).

La casa real en Persia, incluía muchos servidores personales, generalmente de alta alcurnia, y aunque la mayoría procedían de familias persas o medas, algunos extranjeros hallaron también lugar en esta sociedad. Los privilegios del rey incluían un harem real, una comunidad importante formada por las esposas, quienes eran seleccionadas de entre las mujeres más atractivas del reino. Posiblemente habitaban también en la casa real la reina madre, las hermanas solteras del rey, una multitud de descendientes entre los que se incluía el príncipe heredero, y un contingente de eunucos, quienes ocupaban puestos de responsabilidad personal para atender a la familia real. En años posteriores el harem fue adquiriendo progresivamente una peligrosa influencia política, transformándose en un centro de conspiraciones e intrigas.

La economía de la cultura Persa se basaba en la agricultura que se alimentaba de la irrigación de las aguas de las montañas, además del pastoreo y de la extracción de minerales. Los persas tenían un comercio amplio, ayudados por la creación de las monedas, el Darico, acuñadas en oro, lo que estimuló el comercio interno e internacional.

Con la formación del imperio, el comercio pasó a ser una actividad importante, dando origen a un grupo de ricos comerciantes. Contaban con rutas claves por las que transitaban caravanas comerciales ligadas a India a China y llegaban hasta el Mar Mediterráneo. El comercio impulsó la industria de tejidos de lujo, joyas, mosaicos y tapetes o alfombras de gran belleza.

La sociedad persa estaba dividida en clases sociales. En la cima de la pirámide se encontraba el Rey y su familia, más abajo de la realeza se encontraba la aristocracia (sacerdotes, nobles y grandes comerciantes). Después, la clase media y la popular (pequeños comerciantes, artesanos y soldados).

Los campesinos, considerados hombres libres, formaban la base de la pirámide social, ya que en ellos recaía gran parte del sustento de las demás clases sociales. Ellos vivían miserablemente, eran explotados y obligados a entregar casi todo lo que producían en las tierras. También debían prestar servicios en la construcción de palacios y obras públicas como los canales de irrigación y carreteras.

Es en este ambiente donde vivieron Ester y Mordejai, alrededor del año 360 A.E.C. con la subida al trono del rey Ajashverosh. Existe un gran debate sobre la identidad exacta de Ajashverosh, el rey del que se habla en Meguilat Ester. Algunas fuentes dicen que fue Cambises II, el hijo de Ciro, otros que era el hijo de Darío el rey de los Medos; otros más dicen que era un plebeyo que usurpó el trono a través de su gran astucia y que al casarse con Vashti, la bisnieta de Nebujadnezar, habría obtenido legitimidad.

Independientemente de la identidad de Ajashverosh, se sabe que asumió el reinado del Imperio persa en el año 360 A.E.C. y suspendió la reconstrucción del Beit Hamikdash.

Viajemos por el tiempo y lleguemos a la actual Persia, oficialmente República Islámica de Irán, comúnmente, Irán, con Teherán como capital. Centro político, industrial, comercial y cultural, decimoctavo país más extenso del mundo con una población de casi 80 millones de personas, localizado en una zona significativamente importante ya que se encuentra entre Oriente Próximo y Asia Central. Exportador de petróleo y gas natural, lo que ha hecho que su Producto Interno Bruto ascienda en los últimos años. Mahmud Ahmadinejad es el presidente de la República Islámica de Irán desde el 2 de agosto de 2005. El Líder Supremo, autoridad máxima en términos políticos y religiosos, cargo preponderante en la República Islámica de Irán, equivalente a Jefe de Estado, creado en 1979 en el contexto de la Revolución Islámica es desempeñado por el ayatolá Alí Jamenei El Líder Supremo.

 

No se tienen datos exactos sobre la comunidad judía actualmente pero se sabe que viven ahí alrededor de 25.000 judíos. La comunidad tiene reservada un escaño en el Parlamento Iraní (Majlis), y por ley, está obligado a apoyar la política exterior iraní y su posición anti-sionista. Después de Israel, esta comunidad ocupa el segundo lugar de población judía en Medio Oriente.

La comunidad judía posee en cierta medida libertad religiosa, pero se enfrenta a la constante sospecha de cooperar con el Estado de Israel y con “América la Imperialista”; si se les encuentra culpables se les castiga con la muerte. La islamización del país ha dado lugar a un estricto control sobre las instituciones educativas judías. Antes de la revolución, había alrededor de 20 escuelas judías que funcionaban en todo el país. En los últimos años, la mayoría de ellas han sido cerradas. Las clases de hebreo se llevan a cabo los viernes por la organización ortodoxa Otzar ha-Torá, responsable de la educación religiosa judía. Se dice que hay 26 sinagogas activas, una gran biblioteca donde la mayoría de los libros son religiosos. Hospital de beneficencia de la comunidad judía donde atienden a toda la población. Tienen derecho de ir a las universidades y trabajar con los mismos derechos que los ciudadanos iraníes.

Purim fue hace miles de años y ahora el pueblo judío se enfrenta a Mahmud Ahmadinejad, presidente de la República Islámica de Irán que ha negado la Shoá y ha declarado repetidamente que Israel debe ser borrado del mapa.

De igual manera que Ester y Mordejai actuaron valerosamente defendiendo al pueblo judío y salvándolo, así también nosotros debemos actuar. Defender a nuestro pueblo con conocimiento, conscientes de que durante 3.000 años Israel ha sido el corazón, el alma y el fundamento del pueblo judío, de donde emanaron las tradiciones y la cultura judía. Nuestro hogar que, después de incontables luchas físicas y espirituales existe y acoge a todos los judíos a diferencia del mundo que no aceptó a los judíos durante la Shoá. Debemos defender al pueblo judío de todas partes del mundo: kol israel arevim ze la ze, Todos los judíos son responsables el uno del otro.

PURIM SAMEAJ